Economía y Empresas > Políticas públicas

El INJU apuesta a emprendedores para quienes la plata y la tecnología no sean lo central

"La propuesta no es ver cuánto dinero hay al final del año en una cuenta bancaria", dijo su director; se fomentan proyectos que apunten al valor social de la innovación 

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11 de febrero de 2019 a las 05:02

Un poco yendo a contracorriente y queriendo desafiar el discurso, si se quiere, hegemónico del ecosistema emprendedor, el Instituto Nacional de la Juventud (INJU) comenzó a trabajar en 2017 desde las políticas públicas apoyando a algunos jóvenes emprendedores, pero con una perspectiva conceptual diferente a la ortodoxia habitual de ese mundo empresarial.

El director del INJU, Federico Barreto, explicó a El Observador que uno de los principales focos que se quiso plantear desde la institución dependiente del Ministerio de Desarrollo Social (Mides), fue que los emprendimientos apoyados no estén necesariamente vinculados a la tecnología o a la rentabilidad empresarial, ya que esas características no implican de forma excluyente “un mayor bienestar para las personas”.

“Hay emprendimientos que simplemente buscan encontrar soluciones a ciertas limitaciones o problemas sin resolver. Y muchas veces no tienen nada de tecnología, sin embargo, se trata de proyectos valiosos. La propuesta no es ver cuánto dinero hay al final del año en una cuenta bancaria, sino también apostar a que se haya aportado para solucionar algún problema o carencia comunitaria, empezando a identificar otros indicadores de éxito, sin negar un aspecto clave como que todo emprendimiento tenga sustentabilidad”, explicó el jerarca.

A su vez, Barreto comentó que la iniciativa partió de establecer que el tema del emprendedurismo es un asunto que “está muy en boga”, sobre todo en lo relacionado a los jóvenes, por lo que se decidió después de algunos trabajos en el campo comenzar a apoyar algunos proyectos empresariales a partir de 2018, cuando se inauguró un espacio exclusivo para apoyar a los emprendedores seleccionados: Espacio Germina! 

“En principio desde el INJU tal vez teníamos una posición un poco más cauta para ver de qué se trataba el fenómeno, pero con el correr del tiempo fuimos armando una postura más consolidada al respecto. Esto terminó por definirse en la necesidad de deconstruir esa imagen un poco idealizada o romántica sobre el emprendedurismo, que plantea una visión sobre la empresa construida a partir de un garaje y del emprendedor que hipoteca todo por un sueño imposible”, comentó Barreto a El Observador.

Hasta el momento, el INJU tuvo 60 diferentes proyectos presentados, de los cuales 40 comenzaron a trabajar como emprendedores. Actualmente 21 están una primera fase de preincubación, mientras que otros 11 ya se encuentran en lo que se denomina de “trabajo colaborativo”, la siguiente fase. 

Entre los emprendimientos más valorados que hoy se llevan adelante con el apoyo del INJU, se destacan Popi diseño infantil –que realiza accesorios para bebés-, Basilia –que produce indumentaria a base de trapillo- y Gero Diseño, que ofrece productos de diseño propio y cuenta con un punto de venta en Sinergia Design gracias al contacto realizado por el INJU.   

"Estamos igual aún en fase de exploración y de aprendizaje sobre la temática en sí y cuál es la mejor estrategia para generar la promoción de estos emprendimientos en la clave conceptual a la que nos interesa apuntar", señaló Barreto. 

Dos experiencias

La propietaria de Popi Diseño Infantil, Andrea Azziz (30), dijo que está “súper conforme con el apoyo recibido”. En el presente Azziz –de profesión diseñadora gráfica- se dedica a su emprendimiento full time desde abril del año pasado y trabaja desde Germina!. La emprendedora asegura que se la ha asesorado en mejorar la forma de atender al público, como manejarse en las redes sociales y la parte financiera de costos. Según comentó, el 80% de sus ventas se dan vía internet y restante en ferias en las que participa. 

“Me ayudaron a trazar una hoja de ruta con la planificación anual planteándose a donde se quiere llegar. Me sirvió para bajar a tierra las ideas y concretarlas”, sostuvo. 

Por su parte, Pamela Fernández, de Basilia, un proyecto que fábrica indumentaria a base de trapillo, coincidió con Azziz sobre como el apoyo recibido logró que se pudieran llevar a la práctica "un montón de ideas". Fernández también destacó la importancia de la interacción con otros emprendedores en el espacio Germina! y el enfoque de logro de objetivos que se plantea desde la institución. El INJU brinda talleres semanales que a partir de marzo estarán enfocados en la gestión empresarial. 

Un trabajo para el diseño de políticas 

A través de un estudio liderado por el economista y el actual rector de la Universidad de la República, Rodrigo Arim, desde el INJU se establecieron algunas pautas para encarar un proyecto que también apueste a apoyar a jóvenes empresarios. Del trabajo Emprendedurismo, políticas públicas y juventudes también participaron los economistas Noemí Katkowicz y Mauro Costa.

Por ejemplo, el informe señala que América Latina es la región con más empresas por habitante, lo que a entender de Barreto, lleva a que el emprendedurismo o los emprendimientos personales sean “una estrategia de supervivencia ante la falta de oportunidades reales de trabajo formal o la posibilidad de continuar con una trayectoria educativa”.

“El autoempleo puede reflejar también desigualdades o disfuncionalidades en el sistema económico existente”, reflexionó.

Barreto subrayó que el objetivo de encarar el tema fue poder derribar algunas características del discurso emprendedor de la actualidad, que tiene que ver por ejemplo con “ensalzar el fracaso, que es hasta celebrado en la Noche de los Fracasos”.

“Esa postura puede ser hasta graciosa para personas que cuentan con una red de protección social o familiar importante, pero atrás de ese mito de empeñar todo por un sueño para una persona con pocos recursos puede significar hipotecar su trayectoria de vida. También hay que tener cuidado con esa postura”, explicó.

En el documento –que aún no ha sido presentado - se hace un análisis del emprendedurismo social, la inclusión de los jóvenes en ese ecosistema y cómo debe encarar el Estado la temática.

Se apunta como aspecto relevante a que las políticas de emprendedurismo generen un mayor crecimiento o prioricen la inclusión de jóvenes o “de ciertos grupos desfavorecidos, reconociendo en sus características la base para el diseño de instrumentos que permitan el desarrollo de su autonomía individual y colectiva”. Se hace hincapié en tener especial atención a la población a la cual se quiere focalizar, teniendo en cuenta edad, género, situación socioeconómica, nivel educativo, entre otros.

Posteriormente, el trabajo separa a los emprendedores de los emprendedores sociales. En este sentido, se argumenta que la diferencia radica en que “los emprendedores tienen motivación por los beneficios que pueda extraer de un emprendimiento, mientras los emprendedores sociales están impulsados por un espíritu altruista centrados en el valor social de la innovación”.

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