Fútbol > EL TAPADO: VEGLIO

El jugador diferente: se formó en ADIC, creció en Wanderers, manejó su pase y sigue estudiando

Veglio es un volante que no pasó por el baby fútbol, creció en las competencias de fútbol de los colegios privados, demostró que la paciencia es su mayor virtud y que no descarta ejercer su profesión en el futuro porque tiene claro que “el fútbol no es para siempre”

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25 de noviembre de 2020 a las 05:03

Los años pasaban. La oportunidad no llegaba. Lo primero que se le vino a la mente fue que por su físico pequeño debía esforzarse el doble. Lejos de deprimirse, asumió el desafío. En silencio. Desde su lugar.

No le pesaron los años en el club y mucho menos que en su puesto jugaran futbolistas con nombre propio, de peso, de esos que ya se ganaron un lugar en el corazón de los hinchas como Santiago Martínez y Adrián Colombino.

Podía haber salido a préstamo a otro club para mostrarse. Podía haber pedido que lo dejaran libre como pasó con otros compañeros. Pero jamás se le pasó por la cabeza. Esperó, con paciencia, con los pies sobre la tierra. Los mismos que demostró tener para manejar la mayor parte de su carrera solo y sin contratistas o para seguir estudiado en la facultad de Ciencias Económicas, con el objetivo de recibirse como Contador afirmando que “el fútbol no es para toda la vida”.

La paciencia y el esfuerzo tuvieron recompensa. Un 26 de febrero de 2019, Bruno Veglio debutaba con la camiseta de Wanderers, el club de su vida. No en vano llegó al club con 13 años.

La historia del popularmente conocido como Colorado, es distinta a la del común denominador de los futbolistas. No jugó al baby fútbol sino que se formó en los torneos de la Asociación Deportiva de Integración Colegial (ADIC), que nuclea a más de 80 colegios privados que participan con 9.000 alumnos en fútbol y en otras nueve disciplinas. En las competencias de fútbol, que tienen un alto contenido formativo por encima de los resultados, defendió al instituto en el que estudió, Colegio Pallotti.

“Yo jugaba en el Pallotti y en una final me vio el técnico del equipo rival, el Chumbo Héctor Julius, que trabajaba también en Wanderers y me invitó a la preséptima”, contó Veglio en la charla con Referí.

Y allá fue. Las categorías juveniles de los bohemios entrenaban en el cuartel de Burgues y Propios. Bruno vivía en la zona del Mercado Modelo y aprovechaba el ómnibus del club que pasaba por Luis Alberto de Herrera y Canstatt para concurrir a los entrenamientos.

Con el respaldo de sus padres, Bruno comenzó a subir la escalara con varios compañeros de su generación como Emiliano Coutiño (hoy a préstamo en Villa Española), Ignacio Neira (que debutó con los bohemios en Primera y hoy juega en City Torque) y Nicolás Rodríguez que juega en Juventud de Las Piedras.

Físico chico

El tema es que el tiempo pasaba y el debut de Veglio no llegaba. Pensó que a lo mejor era consecuencia de su físico chico. Bruno mide 1.64 metros.

“Siempre me costó un poco más por mi físico, capaz que era chiquito, pero bueno, hice todo el proceso y en Tercera división estuve solo seis meses porque Eduardo Espinel me ascendió al plantel principal”, reveló el jugador.

Para colmo, por esos tiempos Wanderers tenía en su puesto de volante central a dos jugadores con historia en el club como Santiago Martínez y Adrián Colombino.

“A lo largo de los años Wanderers se caracterizó por tener el puesto bien cubierto. Siempre subían buenos volantes, por lo que me comí un tiempo a la sombra. Lo tomé como un aprendizaje, es la verdad, siempre intenté aprender de ellos”, reveló Veglio.

Sin representante

Lejos de bajonearse o pensar en la idea de salir del club a préstamo a otra institución que le permitiera sumar minutos, Bruno tenía como objetivo debutar en el club que lo vio nacer.

“Nunca me ganó la desesperación, desde que llegué a Wanderers me gustó el club, el ambiente familiar, el entorno y siempre estuve esperando la chance”, reveló.

El volante agregó: “Yo quería el debut en Wanderers.  Me acuerdo que lo charlé en casa, con amigos, con compañeros de ese entonces que capaz que eran de tomar la decisión de irse. Pero mi idea era quedarme a cumplir mi sueño de jugar en el primero de Wanderers”.

El técnico Eduardo Espinel lo subió a entrenar con el primer equipo.

En julio de 2018 lo citaron a la sede para firmar su primer contrato. Pese a que tenía 20 años, fue con sus padres, que siempre lo acompañaron a todos lados.

Bruno tiene la particularidad de que, hasta este año, jamás tuvo representante. La mayor parte de su carrera la construyó solo.

“Cuando subí siempre me manejaba solo. Manejarse solo por ahí, ahora que lo pienso, capaz que era más complicado. Sin embargo, agradezco que mi presente haya sido así. Capaz que me iba con un representante y me sacaba del club. Por manejarme solo hice lo que mi corazón quería, que era quedarme en Wanderers”, afirmó.

Veglio reveló en la charla que su filosofía y la de su familia fue “hasta cierta edad, el fútbol era para disfrutar”.

El anhelado debut con la blanca y negra bohemia llegó un 26 de febrero de 2019 ante Nacional en el Gran Parque Central.

“Fecha inolvidable”, dice a Referí y acota: “Ya no estaba Espinel, el técnico era Román Cuello. Wanderers le ganaba 3 a 1 a Nacional y yo estaba calentando cuando me llamó Román. Los nervios me invadieron. El Parque estaba lleno. Pero justo al momento de entrar hicimos el cuarto gol y todo resultó más sencillo”, contó sobre aquella primera experiencia en el primer equipo.

El futuro contador

Un detalle de Veglio es que comparte el fútbol con otra de sus pasiones: recibirse de Contador Público.

El volante de Wanderers, al margen de haber llegado a primera y comenzar a consolidarse como jugador profesional, no dejó los libros a un lado.

“Estudio para Contador Público. Y hay espacio para estudiar, tiempo siempre hay. Ahora con el tema de la pandemia, donde se afectaron los calendarios y tenemos muchos partidos y concentraciones, se me complicó un poco pero me facilitó el hecho de que las clases fueran por Zoom porque me permitía meterme a estudiar en la concentración”, contó el volante.

Veglio dijo: “No soy de estudiar demasiado. No lo necesito tanto, lo podría hacer más, pero voy estudiando lo justo y salvando materias”.

Bruno reveló que no se encierra en ningún lugar en particular de la concentración para estudiar sino que el compañero de habitación con el que le toca concentrar respeta su espacio.

“Generalmente me tocaba con Rodrigo Pastorini o Nacho De Arruabarrena. Y ellos hacen silencio para dejarme estudiar”, contó el volante.

Por estos tiempos la prioridad es el fútbol. “Claro, ahora estoy 100% enfocado en el fútbol y el estudio lo tomo como algo para distraerme. En el fútbol a veces no son todas buenas y los sentimientos juegan y el estudio te saca un poco del ambiente del fútbol que estás pendiente todo el día. Estudiar lo tomo como una relajación”, expresó Veglio.

A Bruno le quedan dos años pare recibirse. Lejos de dejar los libros, los tiene presentes. Paciencia para poder recibirse le sobra porque tiene claro que el fútbol no dura para siempre.

“No descartó ejercer, porque el fútbol  en un momento termina. Sabemos de muchos casos de gente que no puede vivir del fútbol así que teniendo un título uno puede ejercer la profesión en el futuro”.

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