Bebé M y Bebé R fueron filmados durante una hora dos veces al mes, durante seis meses. El objetivo de la investigadora japonesa Hiroko Nakayama era analizar por qué lloraban. Así, el estudio recientemente publicado en la revista del Centro Nacional para la Información Biotecnológica (NCBI, por su sigla en inglés), reúne un total de 102 episodios editados de ambos bebés llorando: 68 de Bebé R (de siete meses al comenzar la investigación), y 34 episodios de Bebé M (nueve meses). Ahí buscaron la evidencia para concluir que los bebés son capaces de fingir el llanto para llamar la atención de sus padres, o quienes los estén cuidando.
El llanto falso de los bebés
Un estudio japonés sugiere que los más pequeños son capaces de llorar no solo por dolor o hambre, sino para llamar la atención de sus padres