8 de agosto 2014 - 19:05hs

Las que ahora viajan a Europa son piezas que fueron talladas en madera a imagen y semejanza de las estampitas de vírgenes, Cristos y santos, para usar en la liturgia de las misiones jesuíticas en territorio uruguayo. Fueron creadas entre los siglos XVII y XVIII y permanecen como objetos de culto en algunas iglesias uruguayas, o se exhiben en museos o forman parte de colecciones privadas o son objetos de culto en manos privadas.

Algunas recibieron su fiesta de despedida, emocionada. Hubo una misa para decirle adiós a Santa Lucía, que estaba en un museo de Rocha. “Cuando les pedimos la santa para que formara parte de la muestra, la exhibieron en un lugar relevante del museo y se empezó a venerar como objeto reigioso. Después el obispo hizo una misa de despedida y nos pidieron que la bendijera el papa”, cuenta Luis Bergatta, el curador de la exposición “Uruguay en guaraní”, que viajará al Vaticano, Hamburgo y Valencia.

Santa Lucía es una de las 23 imágenes talladas por guaraníes de las misiones jesuíticas en territorio oriental, que viajarán junto a un centenar de piezas arqueológicas halladas en San Borja del Yi, el último poblado indígena en Uruguay, y cuatro videos infográficos.

Los cuatro núcleos temáticos de la exposición son la presencia guaraní en las misiones jesuíticas en territorio oriental; la dispersión de los indígenas en ese territorio; la última población indígena en Uruguay; y los testimonios de lo indígena misionero en la actualidad.

Es la primera exposición arqueológica uruguaya internacional itinerante de la historia del Uruguay, y fue posible mediante una combinación de factores que tienen como origen una invitación del Museo Etnográfico de Hamburgo y como eje la vitalidad y el ingenio del MAPI, una institución que se ha caracterizado en los últimos años por tender puentes entre lo público y lo privado y entre el pasado y el presente, para exhibir a la arqueología como una disciplina moderna, instructiva e interesante para todo público.

El director del MAPI, Facundo de Almeida, cuenta que la invitación del Museo Etnográfico de Hamburgo era para participar del programa “Otoño latinoamericano” que incluye a dos países de la región por año. Se pensaba también en Ecuador pero ese país finalmente declinó la invitación.

Hamburgo invitaba pero no financiaba la excursión, y entonces el MAPI debió encontrar a los espónsores. El principal es el Instituto Nacional de la Carne (INAC), que tiene un interés especial en la muestra, ya que la ganadería actual tiene su origen en el sistema de las misiones jesuíticas, que usaban el territorio oriental para su actividad ganadera y que con ella financiaban la actividad de las misiones de la región.

Con el apoyo, además de Intendencia de Florida, el Ministerio de Relaciones Exteriores, Uruvan, la Facultad de Humanidades de la Universidad de la República y el Banco de Seguros del Estado se logró financiar la operación logística para el viaje de piezas y personas hasta Hamburgo, un costo de US$ 50 mil.

La idea era que la exposición estuviera hasta diciembre, cuenta De Almeida, pero una vez que empezaron a conocer los detalles, las autoridades del museo le pidieron al MAPI que se extendiera hasta marzo del año que viene.

“Con la propuesta aprobada, nos pareció que podría haber interés en le Vaticano, teniendo en cuenta que hay un papa jesuita y rioplatense”, dice De Almeida. Se hicieron las gestiones con el embajador uruguayo ante el Vaticano, Daniel Ramada, y la propuesta fue aceptada.

Entonces la agenda es así: se inaugura el 11 de setiembre en el Vaticano, donde estará tres semanas, para viajar a Hamburgo, donde estará seis meses. Luego viaja al Museo Valenciano de la Imagen y la Modernidad. Eso por otra gestión del director del MAPI, quien dice que una vez que una exposición es aceptada por un museo importante, otros se van sumando.

Por ahora son estos tres destinos europeos y están en gestión otros, todavía sin confirmar.

La muestra

De Almeida, comisario de la muestra, enumera las razones de que se haya elegido ese tema para representar a Uruguay en esta gira europea. “En primer lugar, la muestra está respaldada por una investigación de 20 años dirigida por la arqueóloga Carmen Curbelo, lo que le da un respaldo científico muy sólido”, dice.

Según De Almeida, el hecho de que haya una producción científica propia detrás de la muestra es una de las razones del entusiasmo europeo por la exposición.

En segundo lugar: “la presencia guaraní fue muy importante en territorio uruguayo, aunque esto es algo no muy conocido”.

El director del MAPI explicó que hace 10 años, cuando se creó el museo, se relevaron tallas en madera de 700 imágenes, que estaban en museos, iglesias, en colecciones particulares y en casas, que pasaban de generación en generación, en algunos casos como objetos de culto privado, en altares de casas particulares.

“En 2007 se hizo la exposición ´Maderas que hablan guaraní´, en el MAPI. En 2012 ´Uruguay en guaraní´, en el marco de lo que en ese año fue el lema de la comisión de Patrimonio: ´El lenguaje de los uruguayos´. El MAPI hizo su muestra sobre las voces en guaraní que estaban en la toponimia, (Uruguay, Paysandú, Tacuarembó) y también sobre una de las costumbres que definen al Uruguay actual: el mate, un objeto de herencia guaraní”.

Otra de las señas de identidad más firmes de Uruguay, la ganadería, se originó en el sistema de las misiones jesuíticas: las estancias. La ganadería contemporánea tiene ese antecedente. “En esos tiempos hubo un arreo de 400 mil cabezas”.

El cuadro se completa con la exposición que hizo el MAPI en 2013, sobre las piezas encontradas en las excavaciones de San Borja del Yí. Una excavación arqueológica sobre la última residencia guaraní en territorio oriental.

Esa excavación es un capítulo muy importante de una investigación que ya alcanzó las dos décadas, dirigida por la arqueóloga Curbelo.

“Esta es una síntesis de las tres exposiciones, con una reformulación pensada para el público europeo”, explica el comisario de la muestra.

Según De Almeida, la exposición se enmarca en la coherencia del museo: “Es parte de la estrategia del MAPI: trazar puentes hacia el presente. Más allá de que no haya grupos indígenas activos que hayan mantenido su cultura, lo indígena no está ausente. El sentido de la muestra está en línea con una mirada antropológica y de puente en el tiempo”.

También es coherente con esa vocación por el movimiento que tiene el museo, que sale a buscar a su público a donde esté, y lo anuncia con alegría: “El MAPI va a la playa”, “El MAPI va a la Feria del Libro” y ahora el MAPI se va a Europa.

De Almeida dice que para el MAPI la gira es relevante porque lo pone en el circuito internacional de museos, pero que es también muy importante para Uruguay, porque “le da una visibilidad que si se intentara por otra vía, tendría un costo altísimo”.

Da toda la impresión de que es así, nomás. El MAPI como embajador se ve muy competente, como para dejar a Uruguay muy bien parado.

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