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El mariscal Tito

Fue zaguero de River Plate antes de empezar a jugar al básquetbol en Capurro y ahora es el líder de un Biguá que levanta vuelo

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03 de febrero de 2017 a las 05:00

Nicolás "Tito" Borsellino era un zaguero alto y potente en el fútbol infantil de River Plate y tuvo una tarde de gloria en Preséptima, cuando le hizo dos goles a Nacional, uno de tiro libre y otro de cabeza.

Pero su carrera futbolera se terminó en Séptima. No solo porque Leandro Ezquerra le quitó el rol de pateador de las pelotas quietas sino porque sus ocho materias bajas llevaron a sus padres a bajarle el pulgar a la pelota.

"Siempre le digo a mi madre que me cortó las piernas", recuerda con una sonrisa a Referí en la cancha de Biguá donde ahora ejerce el rol de líder. "Pero tenía razón, al final me recibí de contador", agrega con la madurez propia de haber pisado los 30.

Borsellino dio su último examen un lunes de julio de 2015, dos días después de que Adrián Capelli lo convocara de apuro para jugar el Preolímpico de México.

"Me citó un viernes y el lunes tenía el examen, pero igual me sumé a las prácticas el mismo viernes. Por suerte salvé", dice.

A partir de abril comenzará su primer emprendimiento profesional en el rubro inmobiliario. Rebotero (promedia 6,73 en el rubro en la presente temporada) y goleador (16 puntos por juego, la mejor marca de su carrera) en la cancha y contador afuera, el camino de Tito con la naranja comenzó después del fútbol y de hacer karate en el club Juventus.

"Siempre viví en el Prado, en Adolfo Berro y Buschental, pero el Capurro me quedaba a seis cuadras. Ahí empecé con el Hechicero Cabrera y cuando se fue a Malvín me ofreció ir", rememora.
Llegó a cadetes, a préstamo con una opción de compra de US$ 5.000, y fue campeón.

Desde los 14 años comenzó a cruzar Montevideo en el 468: 55 minutos de ida y 55 de vuelta.
"Cuando llegué a mayores y el Enano Martínez pasó a Malvín me salvó la vida. Como vivía en 8 de Octubre y Joanicó me tomaba el 185 y él me llevaba al club. Muy lindos recuerdos", afirma.

En la temporada 2006-2007, cuando el playero ganó su primera Liga Uruguaya, jugó poco y nada en la fase regular, pero tras el accidente automovilístico que sufrió el estadounidense Kiril Adams, el entrenador Pablo López lo hizo jugar de titular en las semifinales ante Trouville.

"Promedié 20, 22 minutos por partido, defendí bien y esa fue mi primera experiencia en primera".
Borsellino, que no tenía contrato con Malvín ("no cobraba ni para el boleto", cuenta), emigró a España y firmó por cuatro años con Tenerife. Pero el equipo uruguayo presentó un reclamo ante FIBA y lo ganó por lo que tuvo que volver.

"Estuve seis meses entrenando pero no jugué, conocí al argentino Juan Espil. Un fenómeno, me ayudó mucho porque tenía 18 años".

Después se fue a préstamo a la filial de Barcelona, Cornellá, durante seis meses, en 2008. "Era un equipo con tres jugadores de experiencia y el resto de canteranos que se fogueaban. Jugué con Xavi Rey, jugador de selección de España, que ya pintaba para crack con 18 años".

Retornó para jugar el Metropolitano en Capurro donde salió campeón en 2008, tomándose revancha de la derrota 2-1 ante Goes de 2005 donde perdieron el ascenso. "Jugué y salí campeón con tres amigos de la vida: Ruben Parodi, Santiago Noe y Germán Masner".

En Malvín volvió a ser campeón en la temporada 2009-2010. "Me hubiera quedado toda la vida en Malvín, pero ya estaban Mathías Calfani, Reque Newsome y el extranjero". Por eso decidió cambiar de aire y buscar más protagonismo.

Jugó en Hebraica Macabi (2013-2014), Aguada (2014-2015) y Trouville (2015-2016) antes de llegar a su actual destino, Biguá, que viene de meter dos triunfazos al hilo –Aguada de visitante y Defensor Sporting como local– para quedar segundo en la Súper Liga.

"Fueron dos puntos muy importantes pero hay que mantener los pies en la tierra: en esta Liga si ganás dos partidos te vas para arriba y si perdés dos o tres te vas para abajo. Es fundamental ganar en casa y ahora se vienen Urunday Universitario y Trouville y si nos llevamos esos partidos vamos a quedar cerca de meternos entre los cinco que jugarán los cuartos de final", asegura.

"Los balances se hacen a final de temporada, pero creo que hasta ahora lo de Biguá es muy positivo; jugamos toda la temporada sin Emiliano Bastón por lo que estamos jugando con solo cuatro fichas (mayores) de las que solo yo no soy del club. Eso habla muy bien del club y sus formativas", dijo el contador, buscando que este momento de maduración cristalice en un título.

Las frases

"Estoy muy bien. Hace varios años tengo buenas campañas individuales aunque a nivel colectivo no se han dado los resultados. Mucha gente no lo valora, pero persevero, sigo entrenando y mejorando. La vida es así, no solo el deporte. Les tengo que aportar a los equipos lo mejor de mí. Creo que le estoy aportando mucho a Biguá, ojalá sea por muchos años más porque no solo me recibieron muy bien sino porque tiene todo para que solo te dediques a jugar al básquetbol".

"Mi rol no es solo en lo defensivo que siempre tengo sino también liderar el vestuario, ser positivo y a nivel de ataque tengo un rol importante no solo en el poste bajo sino también en la línea de tres puntos, algo que he mejorado. Me siento cómodo y los resultados se están dando".

"Soy un jugador que se adapta muy bien al rol, algunos no lo ven o no valoran a esa clase de jugadores. Porque a veces en un equipo tenés que hacer una cosa, en otro algo distinto y en la selección también realizar otro rol. Hay que tener la cabeza bien abierta para adaptarte a las circunstancias".

"(Edgardo) Kogan le llega al jugador, hay un feeling constante y venimos bien".

"En Aguada no tuvimos suerte. Se rompió Leandro García Morales en un equipo armado en torno a él. Todos tuvimos que asumir más roles en ofensiva. El Oso se desgarró, se lesionó Chris Moss, volvió y se lesionó de nuevo. Marcus Goree se lesionó ante Goes en el Palacio cuando el equipo ya había levantado. La Federación trancó a Nacho Cambón para Liga de las Américas. Fue un año raro, en condiciones normales hubiéramos llegado a la final pero Aguada no tuvo suerte".

"En Trouville casi llegamos a la final. Estábamos 2-1 con Hebraica, le ganamos por 30 el martes y en vez de jugarse el viernes era para pegarles el palo, pero pararon 20 días y nos lo dieron vuelta. No son excusas, pero capaz que era otra historia".

Las cifras

5,63 Es su promedio de rebotes esta temporada: "A veces la gente se guía mucho por los números pero no por los roles específicos de cada jugador".

16 Puntos promedia en Biguá superando los 11,17 de la Liga 2010-2011 con Malvín. A Hebraica le hizo 30. Suma cuatro doble-dobles en puntos y rebotes.

Quiere volver a ser celeste

"Debuté en la selección de Uruguay con 18 años, es lo más lindo para todo deportista, es muy gratificante. Creo que en el último Preolímpico lo hice muy bien habiendo sido citado a cuatro días del arranque del torneo. El año pasado esperaba ser citado, pero Marcelo (Signorelli) no me tuvo en cuenta, son decisiones que hay que respetar. Me tocó apoyar a mis compañeros y amigos por celular. Este año si me llega a citar voy a estar a la orden porque es lo más lindo jugar por tu país".
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