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11 de abril de 2011 19:05 hs

Nacional dio vuelta el marcador y le ganó a Miramar Misiones por 3-1 este domingo en el Parque Central, en una remontada en la que fue decisiva la presencia del argentino Marcelo Gallardo, quien entró cuando el partido estaba 1-0 abajo y tomó la conducción del equipo para guiarlo al triunfo.

Los tricolores nuevamente no jugaron bien y solo tuvieron un poco más de claridad con la presencia del “Muñeco” en la cancha.

En el primer tiempo, Miramar inquietó a los albos y pudo abrir el marcador con un cabezazo de Charles Zoryes que pegó en el travesaño. El conjunto cebrita atacaba por la izquierda y complicaba al colombiano Flavio Córdova, quien no lograba ubicarse en el campo de juego.

Luego lo tuvo Nacional con un penal bien decretado por Darío Ubríaco. Horacio Peralta se hizo cargo de la ejecución pero su remate pegó en el horizontal.

Así se fue el primer tiempo, con los albos jugando con un planteo que sorprendió luego de que Juan Ramón Carrasco colocara a dos volantes de marca –Facundo Píriz y Anderson Silva- en la línea media.

En el inicio del complemento Miramar abrió el marcador. Luego de un violento tiro libre en el que Rodrigo Muñoz dio rebote, la pelota derivó para Angelo Paleso quien definió solo, libre de marcas, para abrir la cuenta.

El gol cambió el ánimo en las tribunas y en la cancha. Los nervios se apoderaron del Parque Central y los albos, como contra Argentinos Juniors la semana pasada, nuevamente no encontraban el camino para llegar al arco rival.

Carrasco apeló a la experiencia de Gallardo para que dirigiera al equipo y el argentino, quien se recuperó de una lesión de rodilla que lo tuvo seis meses inactivo, no defraudó.

El empate tricolor llegó a los 77’ por intermedio de Tabaré Viudez en una jugada colectiva con Jonathan Charquero que el ex Defensor Sporting comenzó y culminó.

El gol animó a Nacional que a los 83 lo dio vuelta luego de un centro de Gallardo que el golero Gonzalo Noguera no llegó a rechazar. Charquero empujó la pelota a la red con el arco vacío.

El tanto alivió a Carrasco, que recuperó su sonrisa, y a los hinchas albos. Para cerrar su gran noche, el Muñeco se despidió con un golazo de tiro libre en la última jugada del partido.

Sin jugar bien, los tricolores ganaron un partido que se les hizo cuesta arriba y tomaron oxígeno, luego de una semana convulsionada.

(Observa)

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