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16 de diciembre de 2023 20:10 hs

La final de este sábado en el Campeón del Siglo fue un partido especial para Diego Aguirre, porque todo Peñarol depositó sobre sus hombros y en la fortaleza de sus milagros la posibilidad de volver a hacerlo y guiar al equipo a otro triunfo histórico, que le permitiera levantar la copa de campeón a pesar de la adversidad del 0-2 del partido de ida ante Liverpool.

Después del mal cierre de Peñarol de la temporada 2023, que promovió la llegada de la Fiera en reemplazo de Darío Rodríguez, el entrenador se enfocó en buscar lo mejor de los jugadores que tenía y así fue descubriendo la fórmula para intentar algo así como una conquista histórica: ganar el Uruguayo.

En su último partido de este año, Aguirre planteó en la cancha del CDS el mismo diseño táctico pero realizó cambios que le dieron un nuevo impulso a su equipo.

El detalle en este partido fue la forma en que vivió el encuentro.

Llegó al estadio de Peñarol con la indumentaria deportiva del club y bajó del ómnibus que trasaldó al plantel con su camisa celeste, prolijamente colgada en una percha.

El entrenador aurinegro suele vestir de camiseta celeste en todos los partidos, y en un partido clave no sería la excepción. En definitiva, la cábala forma parte de todo ese proceso que vive el entrenador.

Aguirre salió antes de lo habitual a la cancha y se acomodó al costado de la línea de cal. Lejos de acomodarse en el banco de suplentes, paró al costado de la línea de cal para observar a las tribunas.

Leonardo Carreño

En el momento de mayor tensión y ansiedad, pero donde ya había hecho todo, porque no tenía más para ofrecer a sus jugadores hasta que se pusiera a rodar el balón, intentó disfrutar ese espectáculo en el que era protagonista.

Y se tomó su tiempo para ver la forma en que se había vestido el estadio de Peñarol para generar desde afuera ese apoyo que le pudiera dar el empuje final al equipo.

Luego, cuando comenzó el partido y se encontró con que a los cuatro minutos cayó lesionado Meli en el área de Liverpool y comenzaron a lanzar serpentinas desde la tribuna, las que retrasaron la continuación del juego, hizo gestos a los hinchas pidiendo que no lo hicieran más, para no demorar el partido.

LEONARDO CARREÑO

Como si fuera una indicación táctica, los hinchas respondieron a los pedidos del técnico.

El partido tomó una intensidad de final y Aguirre alentó a sus jugadores cada vez que perdían el balón.

Se acercó lo más que pudo a la cancha para gritar que fueran por la siguiente pelota, que no bajaran los brazos.

Y cuando Bentancourt convirtió el 1-0, sintió que lo que parecía difícil, aunque su equipo iba para adelante en busca del gol, se tornaría imposible.

El entrenador de Peñarol dirigió este sábado su séptimo partido y lo vivió como lo explicó luego de la primera semifinal: "Peñarol para mi es un sentimiento que es tremendo. Es más fuerte que cualquier otra cosa. Fueron muchos años afuera y (volver ahora) se dio de forma repentina, por ahí sin esperarlo. Estoy más grande, más nostálgico, disfruto cada segundo en Los Aromos, miro los cuadros, donde está toda la historia, recuerdo momentos como jugador... Todas esas cosas me están pegando fuerte".

Independientemente del resultado, lo que consiguió fue recuperar el carácter de este equipo que estaba lejos de todo, antes que llegara la Fiera y lo vivió de una manera especial.

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