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El largo periplo que atravesó el pitbull desde que mató a su dueña

Asociaciones protectoras de animales ponen en tela de juicio lo que define un informe forense y defienden al animal

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11 de octubre de 2018 a las 05:01

El Turco, el perro pitbull que según un informe forense fue quien atacó y mató a su dueña en una vivienda de Casavalle el viernes a la noche, se encuentra a resguardo de la ONG ECQUS a la espera de su muerte o de una prueba reveladora que convenza al fiscal de Homicidios, Juan Gómez, de que no es necesaria su ejecución.

El animal, de poco más de dos años y con rasgos de desnutrición, fue encontrado por la policía cuando ingresó a la vivienda donde se produjo la tragedia. Los peritos definieron que la causa que determinó la muerte de la mujer fue una mordedura en el cuello, pero dos asociaciones protectoras de animales sostienen que el perro no quiso matarla.

El Turco iba a ser sacrificado por orden de Gómez, para quien no hay duda de que el perro mató a su dueña: la casa estaba cerrada con llave, y el perro, a su vez, tenía seis heridas superficiales  producidas por un cuchillo que, según presumen las autoridades, empleó la víctima para defenderse. Pero el sábado recibió un llamado de Juan Miranda, presidente de otra ONG, el Instituto de Educación y Protección Animal (Idepa). Miranda le solicitó la suspensión de la ejecución y el fiscal accedió, aunque pidió que se reunieran el lunes para que presentara formalmente el amparo. 

En esa reunión, Idepa entregó una carta que contiene una batería de argumentos, la mayoría de los cuales apunta a poner en duda que el animal sea agresivo, y en uno de ellos se pone en duda que la mujer haya muerto como resultado de la mordedura de su perro.

“Se cree que otra persona ingresó a atacar a la occisa y cabe la posibilidad de que el perro la haya querido defender y no atacar como parecía en un principio”, dice la carta de dos carillas en uno de sus puntos.

La otra persona referida es la ex pareja de la mujer que, de acuerdo a su familia, le enviaba mensajes amenazándola con matarla, y que ahora sigue haciéndolo con otros familiares.  

Posibilidades 

Andrea Silva, fundadora de ECQUS, la asociación que cuida del animal, hipotetiza que el animal tuvo un error de cálculo  cuando quiso defender a su dueña: “Esas heridas punzantes que había en su cuello pueden deberse que este hombre intentó ahorcarla y que el perro respondió tratando de morder las manos”.

La psicóloga Laura Falco, que además es fundadora del Centro TAO –que desde 2004 se dedica a rehabilitar perros violentos y a entrenar canes de asistencia terapéutica– sostuvo que "es difícil" que la mujer haya trabado lucha con un perro de la mortalidad de un pitbull. "No hay posibilidad de que siquiera haya tenido tiempo de defenderse", dijo, y agregó que en la casa había elementos –como el desorden generalizado– que sugieren la presencia de un tercero.

Como sea, el lunes por la tarde Gómez interrogó a la hija de la víctima y a los vecinos, ordenó ubicar el paradero del hombre, y ahora estudia qué decisión tomar. Aún puede ordenar matar al perro, pero también puede seguir la recomendación de Idepa: que ellos se hagan cargo del pitbull y que reciba una valoración técnico-veterinaria a cargo de Laura Falco, una psicóloga especializada en el comportamiento animal, para definir si el Turco es o no agresivo.

Los activistas, no obstante, están convencidos que no hace nada: que es manso.

“Es sumamente dócil y amistoso con la gente y los animales”, dijo Silva, y basa esa versión en una serie de videos grabados por una enfermera de su chacra, en los que aparece interactuando con el perro. Le pide la mano, y el turco, atado y cabizbajo, intenta subir la pata.

Rehabilitación

El pitbull es una raza muy agresiva, y cuando un perro de esta especie presenta conductas violentas tiene posibilidades de ser rehabilitado, siempre y cuando no responda a un problema neurológico –que requiere de complejas operaciones– o a una causa genética estructural.

Lo que hará Falco con el Turco, si así lo dispone Gómez, será simular situaciones hostiles –entre otras estrategias de diagnóstico– para despertar reacciones del animal y saber así si el perro reaccionó en respuesta a algo específico, o si en cambio su violencia tiene móviles arbitrarios.

Las rehabilitaciones que se hacen en el TAO pueden hacerse in situ –en el lugar en que habita el animal– o ser trasladados hasta su centro de trabajo, pero en la mayoría de los casos, dijo Falco, la clave radica en corregir las conductas de los dueños. Modificando esa variable el animal puede reasumir una conducta normal en casi todos los casos, aseguró.

Los tratamientos pueden durar hasta tres meses, con sesiones semanales que tiene un costo de $ 2000.

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