5 de diciembre 2015 - 5:00hs
en su nombre, Marcelo Cross lleva el peso de su banda. El músico creó Cross en 1985, inspirado en bandas de heavy metal como Barón Rojo y V8. Lo suyo no era ni punk ni metal, sino una mezcla de la intención de uno con el sonido del otro. Fue uno de los grupos que forjó el rock pesado uruguayo y editó cinco discos que atacaron diferentes géneros. Sin embargo, Cross lleva también consigo el peso de su reputación. Desde sus comienzos, se dedicó a cantar sobre lo que veía, criticar lo que estaba mal e hizo del rock su estilo de vida, donde las drogas tuvieron un protagonismo fundamental.

Treinta años después de su fundación, Cross está sobrio. Estuvo alejado de la música, salvo a través de su trabajo como coleccionista de discos. Todavía tiene los mismos ojos saltones que ilustran furiosamente su primer disco, Solo quiero salir de aquí. Y ahora la guitarra Flying V está guardada en el estuche, esperando al comienzo del ensayo, pero, según dice, ya no está tan enojado como antes.
"Sobre mí se tejieron un montón de historias que son más mentira que verdad", afirma Cross a El Observador. "Soy un tipo normal que trabaja, tiene mujer, una hija, un perro. La única anormalidad en mi vida es que toco este tipo de música y hace 30 años encarné un personaje que hoy lo manejo. El tiempo que estuve sin tocar fue para poder manejar este personaje. Cross es una cosa que me gusta hacer, que lo traté de sacar de mi vida varias veces y no pude".
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Cross, a pesar de convocar a cientos de personas en sus shows, no contó con la compañía de la crítica, la industria musical ni sus pares. Siempre fue, según afirma, un paria: "Me fueron ubicando en ese lugar y después me di cuenta que ese es mi lugar. Decir lo que uno piensa en este negocio no conviene. Hay que decir que está todo bien, ser cool, ser amigo de todo el mundo. Tenés que ser un hipócrita y a mí no me da para serlo".

Tras un breve regreso en 2006, este año Cross volvió a instancias de Sebastián Martínez, productor detrás del sello Caotic Records. Su relación data de hace mucho tiempo atrás: lo conoció cuando él tenía apenas 11 años. "Fue en Juntacadáveres en 1992, yo fui con unos amigos. Me metieron encanutado", cuenta. "Ahí vi a este hombre y me descolocó. Nosotros éramos metaleros y Cross no estaba identificado con el metal, pero cantaban lo que nosotros necesitábamos escuchar. El enojo, el desagrado por la sociedad yo lo encontraba en las letras de Marcelo. No había visto una cosa más brutal y cruda en mi vida".

Desde entonces, Martínez comenzó su propia carrera en el rock, primero desde su programa radial Entre el caos y el orden –que estuvo al aire varias señales– y con su sello, a través del cual editó seis compilados y ganó un Premio Graffiti.

Sin embargo, Cross siempre estuvo en su mente. En numerosas ocasiones le propuso al músico realizar la reedición de sus discos, pero recién hace dos años Cross decidió que era el momento adecuado.

Así editaron en mayo Instinto salvaje, su segundo y más popular disco. Pero el objetivo no es la reedición en sí, sino que es la manera de juntar fondos para el verdadero fin: volver a grabar un disco con material nuevo.

"También era justicia que los discos se reeditaran", afirma Cross. "Nadie quería hacerlo. A las compañías originales, Orfeo y Top Records les importa tres cuernos la historia. Es lo mismo que pasó siempre, no cambió Uruguay con respecto a los años 1980. Hay cero visión, cero onda, pero por otro lado, eso está bueno porque nos deja el campo libre para hacer".

Es a través de esta autogestión que el próximo 14 de diciembre saldrá a la venta Solo quiero salir de aquí, su primer disco de 1991. Se trata de un completo box set que, además de incluir el disco remasterizado y 10 bonus tracks con rarezas y grabaciones en vivo, contiene un fanzine donde el músico cuenta la génesis de la banda y la difícil realización del disco, afiches y fotos recuperadas y rediseñadas, y recortes de prensa.

Entre estos materiales se destaca un pedazo de memorabilia importante: la entrada de un show de Cross con Chopper en Amarillo el 24 de agosto de 1994, el día de los sucesos del Filtro. "Estaba el ambiente enrarecido, eso me acuerdo", contó el músico. "Después con el tiempo la gente empezó a asociar el show con el Filtro".

Con este material y el próximo están confiados de que el público los va a seguir acompañando. "Si escuchás su primer disco y el último no tienen absolutamente nada que ver", dice Martínez, "pero a la misma gente le gusta sin importarle el género". "Tengo dos vetas", agrega Cross, "una que es más pesada y otra que es completamente psicodélica".

Cross se define como melómano y purista del rock, y celebra todo lo realizado entre 1960 y 1970. Por eso, su próximo disco versará sobre diferentes géneros, pero siempre en estado puro. "Quiero hacer música que me gusta, que nunca se hizo acá, porque el rock de verdad no corre. Son pastiches, menjunjes, latinoamericaneadas, pero rock no. Yo fui el primer músico de estos lugares en mirar hacia atrás".

A nivel letrístico mantiene su necesidad de decir las co"sas como son", pero abandonó los improperios a favor de las metáforas. "Quiero que sea música que te sentás a escuchar y te eleva hacia otro plano", afirma.

Por ahora se pueden escuchar en Solo quiero salir de aquí temas como A miles de kms de acá, N.N., El manicomio o 110 Ámsterdam y el cielo, que reflejan un estado de situación, un hastío y una rabia que habla de una época y una necesidad voraz de decir todo.

Estas son canciones que ya a Cross no le interesa tocar en vivo, sin embargo, reconoce en estos discos su importancia. "Si en este país hay una historia del metal y la música dura estos discos son parte", afirma Cross. "Los discos envejecieron bien porque son honestos. Son lo que son".
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