Las comunidades religiosas se vieron sorprendidas cuando, a tres días de la Navidad, el gobierno les pidió suspender las celebraciones con presencia físicia de fieles. La suspensión rige hasta el 10 de enero, y ahora las autoridades eclesiásticas ya se están preparando para el regreso.
Por ejemplo, el secretario general de la Conferencia Episcopal del Uruguay y obispo de Maldonado y Minas, Milton Tróccoli, envió una misiva a los párrocos y administradores parroquiales de su diócesis señalando que las celebraciones retornarán el próximo domingo con la Fiesta del Bautismo del Señor.
Recordó que el protocolo sanitario debe cumplirse de forma estricta y pidió que sean informados sacerdotes que se hayan trasladado a la zona costera por enero para prestar servicio.
El protocolo implica un aforo de un tercio de la capacidad locativa, uso de tapabocas y alcohol en gel, junto a la inscripción de los participantes, y medidas para la distribución de la comunión, entre otras.
Desde setiembre, las celebraciones litúrgicas ya se encontraban bajo la Fase 2 del protocolo sanitario, que impuso medidas adicionales como que deben existir 7 horas de separación entre una y otra, que pueden llegar hasta una hora de duración, y una exhortación a que sean al aire libre.