14 de febrero de 2012 10:50 hs

La edición pasada de los premios Grammy resultaron una sinfonía donde los mismos acordes se repitieron hasta el cansancio. Todos los artistas ganadores monopolizaron las categorías dedicadas a sus géneros, haciendo esta premiación la más homogénea.

Adele se llevó todos los premios a los que estaba nominada, incluyendo los tres más importantes: Mejor Álbum, Canción y Grabación del Año. Fueron seis en total, empatando con Beyoncé como la artista en obtener más galardones en una misma ceremonia.

De esta forma se reafirma lo que ya se venía augurando: Adele logró en un año transformarse en estrella global. Así legitima una nueva corriente dentro del pop, opuesta a artistas que se apoyan en el golpe de efecto, como Lady Gaga.

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Esto parece retratar un momento en el tiempo de la industria discográfica. Era innegable que Adele dominaría las mayores categorías, siendo su disco el más exitoso de 2011. Por sí solo logró darle un deseado respiro a la moribunda industria.
Acompañando a Adele, el resto de los ganadores parecen seguir los rankings de ventas.

A pesar de sus controversiales dichos, Bon Iver se alzó como el ganador indie de este año y aceptó los premios como Mejor Artista Nuevo y Mejor Álbum Alternativo. Kanye West consiguió tres gramófonos de siete nominaciones, además de uno compartido junto a Jay-Z por Mejor Performance de Rap. Su disco My Beautiful Dark Twisted Fantasy estuvo en diciembre de 2010 en el primer puesto de los charts.

Foo Fighters arrasó con las categorías de rock, consiguiendo cinco premios, uno de ellos por su rockumental Foo Fighters: back and forth. Ellos fueron la elección más segura a la hora del rock. Su disco Wasting Light se ganó su puesto como Mejor Disco de Rock, enfrentándose a una mezcla dispar de nominados. Por un lado se encontraba el veterano Jeff Beck y por otro la banda de indie cada vez más pop, Wilco.

A pesar de que este año la música electrónica tuvo un gran empuje, Skrillex fue uno de los mayores impulsores de la nueva ola, cosechando muchísimo éxito dentro del espectro adolescente y joven estadounidense, y suficiente como para sobreponerse con tres premios a la máquina de hits radiales que es David Guetta.

Es por esto que en esta edición la Academia Nacional de Grabación, responsable de la ceremonia, apostó a las opciones más seguras y rentables, premiando a los artistas con mayor público y mejor respuesta en los rankings. Después de todo, la industria premia a lo que la industria le funciona.

Se espera que luego de la premiación las ventas de 21, el multipremiado disco de Adele, se disparen. Por ahora se mantiene de nuevo en el primer puesto del ranking Billboard 200, que ordena los discos más vendidos de la semana. Resta esperar que ingresen las cifras de esta semana para observar los movimientos post Grammys.

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