En el caso de la soja, por ejemplo, el gerente de Cargill –Gabriel di Giovannantonio– estimó un crecimiento de área de 10%, lo que llevaría la superficie –de acuerdo a los privados– a 1,1 millones de hectáreas (has). Oficialmente el área de soja del año pasado se ubicó en 908 mil has.
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EO En maíz hay una situación algo más cautelosa. La mayor parte del área se sembrará más tarde, de acuerdo al agua que se acumule en el perfil.
El área maicera viene creciendo y de las 142.624 has del año pasado se puede llegar a 150 mil has en esta siembra.
En un verano que se espera que sea seco –dado un 70% de posibilidades de evento Niña– las fechas de siembra y las estrategias de mitigación del impacto de un posible déficit hídrico son fundamentales.
La temperatura del Pacífico
Aunque la temperatura del Pacífico todavía está en zona neutral (pero más fría de lo normal), seis de los siete modelos que siguen los servicios meteorológicos australianos proyectan que la temperatura seguirá bajando y será una Niña definida ya el mes que viene.
“Se espera que la precipitación acumulada del trimestre octubre-noviembre-diciembre esté por debajo de lo normal en todo el país”, indica el último informe de tendencias climáticas del Instituto Nacional de Meteorología (Inumet).
A su vez, “se espera que la temperatura media trimestral en la región oeste del país sea por encima de lo normal”, apunta el mismo informe.
La sequía y los calores extremos que se registraron en América del Norte este verano boreal provocaron inmensas pérdidas, tanto como los eventos extremos en Europa –inundaciones en Francia, Alemania y Bélgica–.
En Canadá la producción de trigo 2021/22 cayó 35% –13 millones de toneladas menos que el año anterior– y la de colza se redujo 28%, bajando de 19,5 a 14 millones de toneladas.
La respuesta agronómica
“Con respecto a la suba de área sabemos que la soja va a subir y que se va a concretar esa suba en zonas más marginales –alejadas de los puertos, en campos de menor rinde– donde el precio había sacado la soja hace un par de años; en las zonas más agrícolas no va a cambiar el área, porque los sistemas de rotación de las unidades de producción más estructurados no se van a cambiar de un plumazo”, dijo Facundo Capandeguy, presidente de la Asociación Uruguaya de Siembra Directa (Ausid).
Para soja, hay una cantidad de ciclos y grupos de madurez para elegir, desde un 5 corto a un 6 largo, explicó.
“Revisando una base de datos muy grande de un semillero en el que somos socios, haciendo los cortes por grupos de madurez, hay una clara diferencia entre grupo 5 y grupo 6 en los años de deficiencia hídrica y los productores eso lo saben”, añadió.
La tendencia es a ir a ciclos largos y desarrollar semillas que sean más flexibles y tengan mayor poder de recuperación si falta agua en el período crítico.
Respecto al maíz, apuntó, “siempre vemos un mantenimiento de área o un pequeño incremento; hoy vemos un crecimiento mayor”.
Si bien no cree que la suba de área llegue a 10%, Capandeguy afirmó que “en valores relativos” el crecimiento será mayor que en otros años, concentrado en maíces de segunda o tardíos.
“Eso es parte de la respuesta de los productores en el manejo para años secos; hay mucho cultivo de invierno y el maíz en esas fechas ha logrado cierta estabilidad, por lo que los productores se han acostumbrado a ese tipo de cultivo”, indicó Capandeguy.
Las fechas de siembra más tardías, más cerca de enero, “castigan más a la soja que al maíz, que se siente cómodo; al tener muchos cultivos de segunda y un año seco, la posición del maíz de segunda o tardío ganó mucho”, indicó el presidente de Ausid.
Para el productor Gabriel Carballal, “lo que nosotros proponemos hacer para enfrentar un año así es usar herramientas paliativas de bajo impacto”.
Las fechas de siembra, el manejo de la densidad de plantas y la fertilización adecuada son fundamentales, indicó.
“Es muy importante el potasio en la estructura de la planta en años con sequía, su performance es mucho mejor en años secos, así que el potasio es casi más importante que el fósforo” frente a un escenario de posible déficit hídrico.
“Buscamos escapar al punto más álgido de la falta de agua, que es diciembre y enero”, apunta Carballal, “y ahí tenemos un contraste porque la teoría te dice que siembres tarde para que las floraciones arranquen desde el 1° de febrero”.
“Vamos a sembrar grupos de madurez más bien largos, lo que depende un poco del sistema de rastrojos, hay productores que laborean, otros como yo no”, dijo.
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EO El antecedente más próximo
El verano pasado los cultivos de verano se vieron afectados por el déficit hídrico. La soja en Uruguay tuvo el segundo peor rendimiento en una década, un promedio de 1.881 kilos por hectárea. Aún es temprano para estimar los rindes de la próxima zafra; Carballal adelantó que en su empresa espera alcanzar los 2.300 kilos, pero esto no es aplicable a toda la producción.
Las sequías han rondado ya el año pasado. La última cosecha de maíz en Brasil fue 15% inferior a la anterior. Perdió 16 millones de toneladas entre 2019/20 y 2020/21.
En Argentina, donde el maíz le sigue ganando hectáreas y protagonismo a la soja, la cosecha sojera fue 5,6% menor a la del año anterior, 2,8 millones de toneladas menos, y para la próxima siembra se espera que en el área núcleo la siembra se siga reduciendo.
De acuerdo a la Bolsa de Cereales de Rosario (BCR), se estima un 8% más de siembra de maíz en la región núcleo: 1,75 millones de hectáreas, 140.000 mil hectáreas más que en el año pasado.
“Con la soja cayendo en la predilección del productor, el maíz se posiciona como el gran cultivo de la campaña 2021/22”, indicaron desde la BCR. Claro que eso era antes del cepo a las exportaciones de maíz anunciado esta semana.
La falta de lluvias ya se nota en la histórica bajante que hay en el río Paraná, que además de constituir un serio problema ambiental y productivo para toda la cuenca de la hidrovía, está provocando la disrupción de la cadena logística agroexportadora.
Y los pronósticos no son muy optimistas. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) de Argentina estimó que en los próximos tres meses (octubre, noviembre y diciembre) seguirá el clima seco, y durante el período húmedo, entre enero y marzo, podría haber lluvias por debajo de lo normal.
La bajante que se registra desde 2020 hizo que el “nodo portuario del Gran Rosario” –una zona de unos 70 kilómetros donde hay 25 terminales portuarias– exportara 11% menos que en 2019, relegando su lugar como el mayor complejo portuario agroexportador del mundo, según la Bolsa de Comercio de Rosario.
La bajante del Paraná
En lo que va de 2021 Argentina ya perdió por la bajante US$ 620 millones solo en exportaciones de harina y aceite de soja. Los barcos deben salir con menos carga por la escasa profundidad y completar los embarques en puertos oceánicos, lo que está encareciendo los fletes y haciendo perder negocios a toda la cadena.
Las habituales exportaciones de Paraguay a través de la hidrovía Paraguay-Paraná están siendo desviadas a puertos de Brasil, en camiones, debido a la imposibilidad de enviar barcazas río abajo; más de medio millón de toneladas de harina de soja están yendo a Paranaguá en lugar de a Rosario entre 2021 y 2022.
Hasta el 15 de octubre las lluvias han sido favorables y permitieron acumular agua en el perfil de los suelos. Si los pronósticos se cumplen y el agua falta, la soja puede repetir un rendimiento flojo, y los precios agrícolas que ya vienen altos, pueden seguir disparándose.
La siembra de verano arranca con tanta ilusión como preocupación por las lluvias de noviembre en adelante.