De los países de la región, Uruguay es el que menos ha sufrido el impacto de la esperada suba de tasas de interés de la Reserva Federal de Estados Unidos en el precio de sus bonos globales en dólares. En términos generales, casi todos los activos soberanos emergentes perdieron valor, aunque los locales lo hicieron en menor medida.
En los últimos 12 meses, el riesgo país de Uruguay medido por el EMBI de JP Morgan –que considera el diferencial de rendimientos que paga un bono de un país emergente respecto al de Estados Unidos, considerado seguro–, aumentó 30%. En el promedio de los países emergentes el guarismo fue de 40%. Ucrania fue el que más aumentó (303%), seguido de Venezuela (188%), mientras que Ecuador se ubicó cuarto (111%). Por otro lado, en Argentina bajó el riesgo país –en un contexto de disputa con sus acreedores en default–, al igual que Filipinas y en Egipto solo subió 11% (ver gráfica).
Lo que muestran los datos es que si bien los precios de los bonos uruguayos han caído considerablemente en lo que va del segundo trimestre del año, lo han hecho en menor medida respecto al resto de los países de la región y también comparados con el resto de los emergentes.
Medidos por el índice Ibvmbg de la Bolsa de Valores, los globales uruguayos llegaron a cotizar en febrero hasta 4% por encima del valor de cierre de 2014, y ahora se ubican solo 1% por encima de ese valor y con tendencia decreciente.
En un contexto en el que se habla de que países como Brasil podrían perder el grado inversor, el desempeño de los bonos uruguayos ha demostrado solidez y eso ha sido reconocido por las agencias calificadoras. La deuda uruguaya recibió un aumento de su nota crediticia por parte de Standard & Poor's la semana pasada, y antes lo había hecho Moody's.
Flujo de capitales
A partir de 2006 se gestó en EEUU una de las peores crisis financieras con el colapso de la burbuja inmobiliaria, que terminó en un deterioro general de su economía con proyección al resto del mundo. El dólar desplomó por la pérdida de confianza pero también porque la Reserva Federal impulsó un plan de estímulos, al inyectar dinero en el mercado por medio de la recompra de bonos la baja de las tasas de interés a niveles cercanos a cero.
En enero de 2014 el cambio de presidente de la Fed, de Ben Bernanke a Janet Yellen, dio un tono distinto a la política monetaria estadounidense, según los analistas, haciendo cada vez más creíble una suba en las tasas de interés. Con varias idas y vueltas y una gran incertidumbre, el 2015 ha vivido a la espera del anuncio de la Fed en ese sentido.
Si bien todavía no ha sucedido porque los datos de la economía de Estados Unidos no muestran la solidez deseada, hay visiones de peso, como la de Christine Lagarde, director gerente del Fondo Monetario Internacional, que dicen que no deberían subirse las tasas este año.
No obstante, el mercado ya incorpora esa eventualidad. De acuerdo a lo que dijeron analistas consultados por El Observador la semana pasada, el comportamiento bajista de los bonos se debe especialmente a las mencionadas expectativas de lo que suceda en Estados Unidos y recomiendan posicionarse en bonos locales solo en el corto plazo.