El comportamiento en la vida cotidiana > COMPORTAMIENTO/ROBERTO CAVA DE FEO

El saludo

Sobre el uso, ausencia y sobreuso de las formas de saludarnos en la vida moderna

Tiempo de lectura: -'

04 de agosto de 2017 a las 16:56

Tiempo atrás escribí un prólogo para un libro mío. Estaba en inglés y aparecía la palabra "manners". En nuestro idioma su traducción hace referencia a los modales, a las formas del comportamiento. Algunos autores añaden adjetivos y hablan de "good and bad manners", es decir buenos y malos modales. Sabemos bien que siempre intentaremos incorporar a nuestras vidas todo lo bueno.

Es muy difícil encerrar en pocas palabras todo lo que se refiere al saber estar en los más diversos momentos de nuestras vidas. Por eso no pretendo encasillar en normas nuestra vida corriente, es decir la cotidiana. Por eso, aparecerán en este blog algunas notas y también algunas inquietudes que escuché en mis clases a lo largo de los años.

Hay palabras que denotan conocimiento o desconocimiento de determinadas formas que no son temas de especialistas. Si en un restorán o en una casa de familia decimos alegremente "me pasas por favor la bandeja", ponemos de manifiesto que confundimos bandeja con fuente. En una bandeja podemos colocar una fuente, pero en una fuente no podremos poner vasos y cubiertos.

El comportamiento no se encierra en códigos. Está en nuestra misma vida. Por eso será lindo recordar algunos temas en este blog. No serán de Protocolo o de Ceremonial. Estas dos disciplinas presuponen siempre la existencia de conocimientos sobre comportamiento. Son como el coraje que debe poseer quien practica saltos olímpicos o la seguridad de un cirujano para oprimir una tecla de un sofisticado sistema. Por eso, cuando en una ceremonia se da por sabido que la izquierda y la derecha no se corresponderán con la ubicación de las autoridades.

En este blog brillará la sencillez. No hay cosa tan molesta como las actitudes esteriotipadas.

Viene a memoria un momento de "Pigmalion" de Bernard Shaw. Eliza es una muchacha muy sencilla y lo demuestra cuando le acercan algo para enjugar sus lágrimas. "What's this for?", pegunta asombrada ante un pañuelo. Conocemos bien cómo el comportamiento la eleva y hasta hace confundir a un especialista.

Volveremos a los momentos entrañables de nuestras vidas para recordar nuestras mesas familiares, los encuentros, celebraciones, las despedidas y todo aquello que entra en nuestra vida cotidiana.

El saludo

Somos personas que vivimos junto a otras. Los antiguos hablaban de vivir en sociedad y no me refiero a quienes nos precedieron en el siglo pasado sino a los hombres que sembraron el mundo con pensamientos sabios que compartimos en la vida cotidiana.

No me detendré para hacer una introspección sobre nuestro modo de ser y de vivir. Rescato en cambio y de inmediato, una idea. Somos naturalmente amables y desde niños hemos aprendido a saludar. Pasados los años nos explicaron cómo se saluda a alguien, al encontrarlo o al despedirnos. Usaremos palabras corteses, interesándonos por su salud o deseándosela, diciendo: adiós, hola, etc. Nuestro idioma posee gran riqueza y quizás la definición académica necesita explayarse todavía más.

Nuestro saludo es sencillo y han pasado quizás los tiempos de expresar fórmulas largas y repetitivas. Juana de Ibarbourou en su "Chico Carlo", recuerda los consejos maternos a la niña que iba a visitar a su padrino. Ella sabía muy bien cómo saludarlo y qué decirle. Sin embargo y a último momento, vinieron a su cabeza los versos de una canción poco afortunada. Pero han pasado los años y hemos avanzado en los saludos.

No afirmaré que observo un descuido en las formas. En cambio, admiro la facilidad de los jóvenes para saludar y presentarse. Antes, no pasábamos de la seriedad a la confianza con el cambio del "usted" por el "tú" o "vos". Las normas del comportamiento social exigían un trato más distante en algunas circunstancias.

Un extranjero llegado a Montevideo observó que, con frecuencia decíamos entre otras: "¡hola"! o un "buen día". Se llenó de valor y cuando quiso comprar algo en una tienda sorprendió a la vendedora con unos "muy buenos días", "¿cómo está usted?'", "qué tal", "¿cómo amaneció?" Como es lógico, todo dicho de corrido. Por eso, tenemos algo de psicólogos y en nuestros registros hay un saludo para cada ocasión. Para algunas personas hay un saludo propio. Así, cuando una señora es presentada a otra, con toda seguridad dirá "encantada de conocerla" o "mucho gusto" o quizás use un "cómo está usted".

El uso de "señora" y "señor" no está pasado de uso. Personalmente no comprendo el uso de "caballero": Es un término que ha invadido nuestro suelo. He escuchado en un restorán el siguiente diálogo : "Buenas noches. La señora y el caballero, qué se van a servir.?" Aunque siempre ha sido de buen tono que quien lleve el trato con los mozos o camareros sea el hombre, sugeriría que una esposa elegante y con un sonrisa responda: "El señor es mi marido". No es una cerrazón sino sentido común.

. Cuando saludamos damos la mano, un abrazo o un beso.De acuerdo a los usos sociales es la mujer quien inicia el saludo extendiendo la mano o acercando la mejilla. Los hombres debemos estar atentos para no cometer errores.

Alabo la paciencia de una madre o de un padre cuando procuran inculcar en los hijos ideas y valores que no han pasado de moda. Son los mismos que aprendimos de chicos y que nos ayudan para que la vida nuestra sea cada día más amable y sincera. Detrás de cada gesto de cortesía hay una tarea silenciosa y llena de afecto. Las niñas y los niños de hoy podrán trasmitir a sus hijos el tesoro que recibieron en sus hogares.

REPORTAR ERROR

Comentarios

Contenido exclusivo de

Sé parte, pasá de informarte a formar tu opinión.

Cargando...