28 de diciembre de 2013 20:16 hs

Cuando me saque este sayo que me pesa tengo la idea de agarrar 30 o 40 gurises pobres y llevarlos a vivir conmigo”. La idea transmitida por José Mujica a mediados de diciembre, luego de cenar con empresarios, generó una noticia. El mandatario pretende hacerse cargo de un grupo de niños para educarlos en su chacra de Rincón del Cerro. Pero en la misma frase, al mandatario se le escapó una confesión. Aunque lo haya hecho con su particular estilo de comunicación, Mujica fue claro al decir que la gestión de gobierno le pesa. Varias veces ha dicho que lo toma como una “changa”. Aunque peleó y ganó con luz la interna de su partido, y luego por varios puntos la elección nacional, al principio no quería ser candidato. Ya en el gobierno fueron muchas las voces críticas que le reclamaron mostrar logros. Siempre se le ha reconocido su capacidad de diálogo y negociación, pero a la hora de los resultados el balance no es el mismo.

“Me parece evidente que no disfruta el cargo presidencial. Creo que vive muy abiertamente la contradicción entre lo que quisiera y lo que de verdad puede hacer. A cualquier presidente en Uruguay le cuesta mucho producir innovaciones, concretar cambios. El presidente uruguayo es, como regla general, políticamente débil: tiene que pactar con muchos otros actores, dentro y fuera de su partido. A Mujica, dado su perfil político (prefiere improvisar a planificar, mostrar problemas e ir contra la corriente que fabricar soluciones) le cuesta todavía más que a otros”, dijo a El Observador el doctor en ciencia política, docente e investigador, Adolfo Garcé.

Mientras desde el exterior, Mujica es poco menos que una estrella de rock and roll, y en editoriales de medios extranjeros llenan de elogios algunas políticas del gobierno, en el ámbito doméstico el juicio es otro. Mujica sabe que eso es cierto, y por ello le ha pedido más de una vez a sus ministros que recorran el país para mostrar logros. También les ha dicho que se esfuercen más para concretar lo que se ha iniciado, para salir del gobierno con cosas para mostrar.

Más noticias
Las grandes polémicas aparecen ya en los grandes temas. La educación se robó todas las miradas, a empuje de malos resultados que colocan a Uruguay en niveles muy bajos. “En algunas prioridades, como la educación, estamos atrasadísimos”, admitió el vicepresidente Danilo Astori entrevistado por el programa Código país de canal 12. Para el líder frenteamplista, el segundo gobierno de la coalición no pudo cumplir con las metas en esa área, y para un tercero “tratará” de analizar los factores que lo impidieron, para “tratar” de resolverlos. “Ha sido tan absoluto el concepto de autonomía, que no se puede conducir la educación”, disparó Astori.

En materia de infraestructura se había dicho que la herramienta de la participación público-privada (PPP) sería clave para el impulso de las obras. Sin embargo, la experiencia, que logró apoyo unánime del sistema político, apenas avanzó en la construcción de una cárcel y dos rutas.

Otros temas señalados como prioridades fueron postergados para un próximo período de gobierno. Tal es la aceptación del fracaso en algunos temas que el programa de gobierno votado por el congreso del Frente Amplio los incluye como si fueran promesas nuevas. Algunos ejemplos son el nuevo sistema de cuidados de niños y ancianos, un cambio revolucionario que la izquierda no pudo, no quiso o no supo poner en marcha. Otro es eliminar la emergencia habitacional. Ambos puntos integran el programa del Frente Amplio.

“Mujica tuvo un papel central en la instalación de la educación como la principal cuenta pendiente de Uruguay. En esto su liderazgo fue clave. Desde luego, fracasó en el intento de impulsar reformas de fondo. Pero dejó plantada la semilla para que el próximo gobierno se ocupe (tenga que ocuparse sí o sí) de encarar este problema”, concluyó Garcé. l

EO Clips

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos