1 de febrero de 2013 18:02 hs

Se puede criticar a los estadounidenses en muchos sentidos, pero hay algo que no tiene discusión: ningún pueblo es capaz de armar mejor un espectáculo masivo. El Super Bowl, la gran final del campeonato de su Liga Nacional de Fútbol (NFL por las siglas en inglés), atrae millones de espectadores cada año de por sí, pero tiene un agregado que lo lleva al nivel de grandilocuencia solo alcanzado por Estados Unidos: el show del medio tiempo, una tradición en sí misma. Mañana, Beyoncé se enfrentará al duro desafío de ser la estrella en la máxima fiesta del fútbol americano.

Desde la primera edición del Super Bowl, en 1967, un espectáculo musical es presentado durante el entretiempo del partido. Las dos primeras ediciones fueron animadas por bandas marchantes, y a partir de la tercera se agregó que cada ceremonia debía seguir un hilo conductor. Los artistas se mantuvieron en la misma línea, con alguna complementación de artistas pop, por ejemplo, Chubby Checker, el cantante que popularizó el género twist, actuó en el Bowl en 1988.

Pero el partido crecía cada año en audiencia y movía cada vez más dinero, por lo que la NFL comenzó a preocuparse por no bajar el nivel de espectadores en el medio tiempo. El punto de quiebre fue en 1992: mientras el entretiempo presentaba un homenaje a las Olimpíadas de Invierno, 22% del rating se movió a un especial de comedia de otro canal y no volvió para la segunda parte. La realeza del fútbol americano entendió entonces dónde estaba el negocio, y al año siguiente contrató a Michael Jackson. Gratis.

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Negocio redondo

Que ningún artista hasta Jackson hubiera recibido una paga no es tan sorprendente: para los grupos significaba el momento de sus vidas. Pero con el cantante de Thriller comenzó un modelo de negocio que funciona a la perfección para todas las partes involucradas.

Tanto Jackson como los que le siguieron no recibieron dinero, pero obtuvieron una exposición inmensa y vieron sus ventas aumentadas. Y gracias al impulso otorgado por los shows, cada publicidad que sale al aire durante lo que estos duren le deja a la NFL U$S 4 millones por solo 30 segundos.

Claro que también le sirve a las compañías: los comerciales se vuelven acontecimientos en sí mismos, y hasta tienen avances previos (teasers). Por ejemplo, hace dos años, Volkswagen generó un suceso con “La fuerza”, un hit en YouTube. Tanta trascendencia tienen las publicidades del Super Bowl que la de este año de los autos alemanes ya provocó una controversia al incluir varios personajes blancos hablando con acento jamaiquino. A Jimmy Cliff, super estrella de ese país, le pareció que era de lo más alegre, pero no evitó que alguna gente lo sintiera una discriminación.

También podrán verse comerciales de Samsung (“#LaPróximaGranCosa” es el título, por lo que hay gran expectativa), Mercedes Benz (estará plagado de estrellas), y Coca Cola (el teaser plantea una carrera en que hay que votar el ganador, que será el transmitido en el juego), entre otros.

Los estudios de cine también aprovechan la ocasión para pasar avances de las películas más importantes a estrenarse. Este año podrán verse adelantos de World War Z –un film de zombies con Brad Pitt–; Iron Man 3, Star Trek: en la oscuridad –secuela de la estrenada en 2009–; El Llanero Solitario (con Johnny Depp); Oz: el poderoso –precuela de El mago de Oz–, y Rápido y furioso 6.

Tapando bocas


Pero la estrella es, por supuesto, la música. Beyoncé es la encargada de llevar la fiesta al estadio este año, apenas salida de la controversia provocada por su playback en la inauguración del segundo período de Barack Obama como presidente. La cantante acalló las críticas cuando abrió la conferencia de prensa del Bowl con una interpretación a capella, espectacular, del himno de Estados Unidos, que terminó con un “¿Alguna pregunta?”, para los aplausos de todos los presentes.

Beyoncé, que también actuará gratis, tendrá doce minutos para animar la fiesta, con el peso de la historia sobre sus hombros: entre los antecedentes que se presentaron con gran suceso están The Who, Bruce Springsteen, los Stones, Paul McCartney y un visualmente increíble set de Madonna el año pasado. La cantante de Single Ladies tendrá que esforzarse para estar a la altura, y parece estarlo haciendo. Se rumorea una reunión de su antiguo grupo Destiny’s Child, y todo indica que su esposo, el rapero Jay-Z, se subirá al escenario a interpretar su parte del hit de 2003 Crazy in Love.

Su show marca la tendencia del regreso de artistas jóvenes al Super Bowl luego de que en 2004, durante el set de Justin Timberlake y Janet Jackson, esta sufriera una falla de vestuario que generó un escándalo. Sigue así en el mismo camino que los Black Eyed Peas y los que acompañaron a Madonna el año pasado (LMFAO, M.I.A., Nicki Minaj).

Además del puro show que algunos de estos llevaron al escenario, Beyoncé promete un desempeño vocal impresionante y material con que respaldarlo. La nativa de Texas publicó en la web un video de los ensayos, Countdown to Touchdown (Cuenta regresiva para el touchdown, nombre de las anotaciones para el fútbol americano), que da la impresión de no tender que envidiarle a ninguno de sus anteriores.

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