8 de julio de 2013 11:14 hs

Recibir de regalo un utensilio de cocina no era antes la clase de obsequio que uno espera con entusiasmo. Sin embargo, las nuevas tendencias han demostrado que con un poco de color y otro poco de diseño, lo netamente utilitario se puede volver atractivo. Así, elegir un implemento práctico e ingenioso puede ser más accesible de lo que parece, en un momento en que lo casero cada vez se pone más de moda. En esta línea hay marcas y productos que vienen trabajando desde hace años. Muchos ya están en diferentes tiendas locales.

Los pioneros

Cuando en 2003, los hermanos gemelos Richard y Anthony Joseph fundaron su propia empresa en Inglaterra de artículos para el hogar, no imaginaron el éxito que alcanzarían en todo el mundo. Anthony estudió diseño y Michael negocios. La combinación fue explosiva y la compañía se convirtió en sinónimo de implementos de cocina de diseño. Sus diseños multipremiados hoy forman parte de la oferta montevideano y sus características tablas y utensilios son de los artículos más escogidos en las tiendas montevideanas.

En Ciudad Vieja, La Ibérica fue uno de los primeros bazares en apostar por la marca.

“Fueron los pioneros en introducir el tema del color y el diseño en los artículos básicos de la cocina”, señala Ema Delgado, encargada de compras de la legendaria empresa familiar fundada en 1892.

“A eso se le suman componentes de packaging que los vuelven divinos para regalar”, agrega la joven empresaria. En este sentido, la oferta del bazar en esta línea es amplia abarcando desde utensilios como cucharas o coladores hasta ralladores, tazas de medición, juegos de cuchillos, fuentes para ensaladas.

Las tablas de cortar son un clásico y sus exclusivos diseños las vuelven atractivas por excelencia. “Las formas y los colores hacen que te den ganas de comprar como si eligieras una butaca u otro mueble. Las tablas es lo que más se vende, especialmente las verdes. Son como un bestseller”, concluye Delgado.

Nuevas tendencias

La renovación a nivel de los implementos de cocina no es casual y si bien responde a todo un fenómeno internacional, hay ciertos factores locales que inciden en el aumento del consumo de estos productos.

En una renovada casa de Pocitos, Carolina Torres y Emmanuel Agulla instalaron hace ya un año la tienda Cardamomo con el objetivo de ofrecer productos funcionales que facilitan la tarea del cocinero amateur o profesional.

Según explican, la gente está volviendo a la cocina, no como una moda sino como consecuencia de un conjunto de intereses que van cambiando. “Las personas se preocupan por lo que comen y los hombres están cada vez más integrados”, señala Agulla. “Tiene que ver con un disfrute y una nueva forma de comprar. Ya no es que te regalan en el día de la madre algo de cocina y la señal era como que te estaban esclavizando. Ahora es todo lo contrario”.

Lo fundamental para los responsables del bazar es que los productos sean de buena calidad y para ello aseguran dedicar mucho tiempo a probar el artículo antes de venderlo. Claro que además de la funcionalidad, lo importante es que aporten diseño y dinamismo a las cocinas a través de las formas y los colores.

Entre las marcas que representan y comercializan está la suiza Zyliss, los productos de silicona Lékué, el kit de cocina del chef Jamie Oliver además de teteras, vajilla, ollas, relojes de pared y delantales. Algunos de sus productos tienen de cinco a 25 años de garantía, como el caso de los cuchillos, y el rango de precios que manejan es amplio.

“Somos cocineros amateur”, señala Torres. “Investigamos mucho y lo que nos gusta lo traemos. Tenemos un buen asesoramiento ya que si bien no somos profesionales de la cocina estamos rodeados de gente que realmente se dedica a eso”.

Las elecciones además se vinculan mucho a las temporadas. En invierno, los clientes se vuelcan más hacia las ollas, teteras y cafeteras. En verano, las cucharas de helado fueron un boom. “Vamos por buen camino”, concluye Agulla. “La gente lo está valorando. Con estos utensilios se manejan bien y se sienten motivados”.

¿Cómo se usa?

En ocasiones, no basta con elegir un utensilio, sino que además hay que saber utilizarlo. Para ello, Torres y Agulla apelaron a la contratación de una encargada del local que es también cocinera y a la colocación de un televisor con videos sobre los productos que comercializan. “Hacemos mucho seguimiento, señala Torres”. “A veces, los clientes se olvidan de las indicaciones y nos llaman”. Del mismo modo, algunos vendedores advierten un cambio en los consumidores que ahora están más informados. “Debe ser por la influencia de los programas de cocina de cable” , señala Delgado desde La Ibérica. “En los dos últimos años, la gente viene y pide cosas cada vez más específicas”.

Materiales amigables

Cuando se trata de innovación y alimentos, la composición es muy importante. En este sentido, la preocupación de muchos diseñadores es que los productos no resulten nocivos.

Para ello, las distintas empresas suizas, alemanas, inglesas y estadounidenses apelan a todo tipo de plásticos libres del bisfenol A conocido como BPA. Si bien no se ha conseguido un consenso sobre el tema, recientes investigacions publicadas en la Revista de la Asociación Médica Americana vinculan la presencia del componente con problemas de diabetes, enzimas hepáticas y problemas cardiovasculares.

Para evitar riesgos, otras marcas apelan a la silicona. “Lekué es una de ellas”, asegura Torres. Su composición hace que el producto no signifique ningún daño para la salud y sea uno de los materiales ideales para la fabricación de moldes o productos aptos para el contacto con los alimentos.

¿Tiempo de cambiar?

El arte de cocinar ha dependido ciertamente más de las recetas que de los utensilios. Por eso, a la hora de preparar un buen plato, parece más lógico pensar en los ingredientes que en los implementos a utilizar. De todos modos, una ayuda, por mínima que sea resulta bienvenida y eso es a lo que apelan las nuevas generaciones de diseñadores.

“Ya era hora”, menciona Lourdes Riveiro, responsable de Altamira. “Estos artículos están pensados para optimizar los tiempos y los espacios. Son prácticos, con un fin utilitario claro a los que se le suman atributos como las texturas y los colores”.

“El concepto acercó a mucha más gente a la cocina por el diseño y la funcionalidad”, agrega Agulla. “Lo siento más fácil”; “me decora la cocina” o “me llama a cocinar”, son algunas de las frases que los clientes suelen mencionar durante su visita a la tienda, según el empresario.

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