La pinta de conventillo de su fachada no invita ni a tocar el timbre. En el 726 de la calle Cerrito entre Ciudadela y Juncal, hay un solo farol y el ambiente de la cuadra no es el más turístico de la Ciudad Vieja. Pero en palabras de una las residentes del Palacio Colón, Rosario Spinelli, “no hay que tener vergüenza, es el último conventillo viviente” de Montevideo.
El último conventillo de Montevideo
El Palacio Colón cumple un siglo en un rincón olvidado de la Ciudad Vieja