14 de febrero de 2014 19:28 hs

Los uruguayos estamos muy poco acostumbrados a la nieve. Salvo algún viaje esporádico y quinceañero a Bariloche, la nieve la vemos solo en los alfajores. Por eso, la presencia de coterráneos en los Juegos Olímpicos de Invierno es una verdadera rareza, casi como ver una gallina con dientes. Solo en los Juegos de la ciudad japonesa de Nagano, en 1998, Uruguay tuvo un esquiador levantando en solitario el estandarte del sol y las cuatro franjas azules.

Pero en estos Juegos de Invierno que se desarrollan en la ciudad rusa de Sochi, un uruguayo sí es protagonista.

Se trata del artista Hugo Gargiulo, responsable de la escenografía de las ceremonias de clausura de los Juegos Olímpicos y de apertura de los Juegos Paralímpicos, que como es tradición también se desarrollan en la ciudad que fue anfitriona de los primeros.

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Gargiulo es uno de los fundadores e integrantes pívot de la compañía suiza de teatro Finzi Pasca, comandada por el director Daniele Finzi Pasca, de tanta presencia en escenarios uruguayos a través de obras de enorme calidad técnica como Donka, Rain, Ícaro y el año pasado La veritá. Finzi Pasca es el director de la ceremonia de clausura de Sochi.

Gargiulo, quien se vinculó con Finzi Pasca en 1994, cuando el suizo llegara por primera a Montevideo, y trabaja con él desde 1996, conversó desde Sochi con El Observador sobre lo que implica esta responsabilidad artística y logística.

“En 2013 mi cuenta de ‘millas’ aumentó de manera considerable. Viajes a Milan, Moscú, Londres, Toulusse y Roma se sucedían cada semana durante la construccion de los sets. Ahora todo el material está llegando, montándose y tenemos muy poco tiempo para verificar que todo funcione como lo habíamos imaginado y poder hacer las pruebas técnicas y artísticas con el enorme cast de las ceremonias, con más de 5.000 voluntarios”, explica Gargiulo, con una fecha en el calendario que se le viene encima como una guillotina invisible.

Dado que es un espectaculo de enormes dimensiones, la gestión de cada parte debe hacerse con perfecta coordinacion.

Algunas cifras pueden pintar el tamaño de lo que Gargiulo y la compañía Finzi Pasca tienen entre manos. La duración de la ceremonia de clausura es de 2 horas y 30 minutos. En ese lapso habrá más de 25 mil voluntarios en acción, con un vestuario de 6.000 trajes y más de 45 mil elementos escénicos y accesorios, todo esto desplegado dentro del Fisht Olympic Stadium, con capacidad para 40 mil personas sentadas.

De todos modos, los precedentes influyen. Ya la compañía Finzi Pasca había organizado la clausura de los Juegos de Invierno de Turín, en 2006.

Interpretar a un pueblo

Para Gargiulo, el desafío principal del espectáculo es poder cubrir las expectativas y lograr interpretar el espíritu de todo un pueblo.

“En el caso de Rusia me ha ayudado el hecho de haber trabajado en otras ocasiones en este país. En posteriores giras en Rusia uno empieza a comprender y entrar un poco en el alma de este pueblo, que tiene aspectos que yo considero muy ‘tangueros’, una especie de alegre nostalgia”, dice Gargiulo.

“Somos tres fundadores de la compañía a tomar importantes decisiones en esta aventura: Daniele, como director artístico, Julie Hamelin, codirectora artística, y yo como escenógrafo principal de las ceremonias de clausura olímpica y apertura paraolímpica. El hecho de que se puedan hacer estas cosas en un espíritu de ‘familia’ y que podamos encontrarnos a la cena frente a una copa de vino ayuda también a mantener la calma”, agrega el escenógrafo.

A pesar de la crudeza ancestral del invierno ruso, el clima está siendo muy benévolo este año. “Sochi está sobre el Mar Negro, en el mismo paralelo de Roma, por lo que hay una vegetación mediterránea, con palmeras y mimosas. Y aunque muchos de los tarros de pintura llegaron de Moscú congelados, no hubo grandes daños”, explica Gargiulo.

En simultáneo con el trabajo de montaje de la ceremonia, el periodista Facundo Ponce de Léon y el equipo de producción de Mueca Films se encuentra registrando imágenes de todo el evento, en el marco de un documental sobre la figura de Finzi Pasca.

Las amenazas de sabotaje, los peligros de atentados y la enorme inversión económica para la organización de los Juegos pusieron a Sochi en medio de diversos debates que excedieron el aspecto deportivo. “Estos juegos están, como sabemos, en el centro de muchas polémicas. Participo considerando que el espíritu olímpico está por encima de todo y creo profundamente en el poder transformador de la belleza”, concluye el escenógrafo uruguayo.

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