20 de noviembre de 2013 17:49 hs

Antonio Serrano nació en Madrid, pero no importa. Porque cuando pasea por las inmaculadas calles de Tarariras, en el departamento de Colonia, se siente como en casa. “Cuando voy por allá la gente me saluda y me grita: ahí va el hijo de Graciela”. Esa es su madre, una uruguaya que se fue para España con 28 años y se casó con un español. Virtuoso músico, amante de la armónica y los teclados, Paco de Lucía presentó a Serrano como “el uruguayo”, en el memorable concierto que ofreció el domingo en Montevideo, y él le devolvió “el elogio” con un escueto: Paco “el mejor”. Luego vino la música que embrujó a todo el Auditorio Adela Reta.

Serrano atiende a El Observador telefónicamente desde Córdoba, Argentina, donde el septeto de Paco se presenta. “Ayer estuve en Rosario jugando al ajedrez todo el día, así que estoy un poco dormido”, se disculpa el músico de 39 años que revela que el tablero y las 32 piezas bicolores lo fascinan tanto como una buena partitura.

Cuando se le pregunta sobre su vocación artística, Serrano no duda en decir que estaba predestinado: “Mi acercamiento a la música fue bastante natural, un caso hereditario, porque mi padre tocaba la armónica en casa todo el día y yo crecí escuchando ese sonido. Cuando tenía 13 o 14 años decidí que quería ser músico y empecé a estudiar en varios conservatorios. Piano, violín, percusión, me anotaba en todo, porque como era muy joven tenía curiosidad por aprender cosas nuevas”, relata.

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Y nunca paró de estudiar ni de tocar, hasta que Paco de Lucía lo llamó un día por teléfono y le dio la mejor noticia. “Quiero que toques conmigo”, cuenta que le dijo el virtuoso guitarrista de flamenco una noche inolvidable. En ese entonces, en 2004, Serrano estaba metido en el jazz, tocando allí donde podía, en Madrid y en otras ciudades.

Y si bien le sorprendió la propuesta, aceptó de inmediato y se puso a estudiar las bases del flamenco. “En España si eres un músico profesional tarde o temprano te encuentras con el flamenco. Por otro lado es una música bastante difícil de entrar, porque no está muy bien documentada, se transmite hasta el día de hoy por vía oral. Por eso es difícil de aprender. Además los gitanos entre ellos se comunican de una forma muy particular. No usan los códigos nuestros, no saben leer ni escribir música, pero lo llevan en la sangre y son los mejores”, apunta.

Tocar con Paco de Lucía le abrió mil puertas y no duda en decir que es un privilegio y el trabajo más importante de su carrera. Serrano además le agradece la posibilidad de conocer el mundo. “Hoy en día con la situación económica en Europa está muy difícil poder hacer giras, pero con Paco siempre viajás. Yo aprendo concierto a concierto, adquiero conocimientos que solo se dan si estás metido en una gira internacional”.

Por eso está disfrutando tanto la recorrida por Sudamérica como integrante del septeto que acompaña a Paco de Lucía. Serrano cree que país a país el grupo mejora y se afianza. “Nosotros, que ahora ya estamos terminando la gira porque nos queda Santiago de Chile y luego ya regresamos a España, sentimos que el grupo suena muy unido, más sólido que cuando salimos del aeropuerto de Barajas”.

Acerca del concierto en el Sodre, Serrano cuenta que ese día salieron muy centrados y relajados. Cree que salió muy bien, “aunque hubo algunos problemas de sonido con la acústica del teatro. No es culpa de nadie: en un espectáculo como el nuestro influyen muchas cosas. A veces el lugar es bueno para ópera o para rock y no tanto para guitarra española. De todas formas, se ve que mal no nos fue, porque la respuesta del público fue increíble. También influyó que hace muchos años que Paco no venía por estas tierras y la gente tenía muchas ganas de verlo. Se vio en los aplausos”, comentó.

Esta vez no pudo ir a Tararias, pero ha estado tantas veces que dice que no extraña. “Mi madre nació allí. La última vez que estuve fue cuando murió mi abuela, que era maestra en el pueblo, y era el vínculo más directo con Uruguay. Otra cosa que me une al país es que grabé dos discos con el pianista uruguayo José Reinoso. Con él hacíamos una mezcla entre jazz y músicas latinas y tocábamos candombe, tango, chacareras, etcétera”, cuenta Serrano que además destaca la sencillez de la gente del interior de Uruguay.

En cuanto llegue a Madrid retomará su proyecto solista que incluye una gira en solitario por Australia, donde dará 22 conciertos. “Estoy en un proyecto que se llama Harmonious. Es un espectáculo unipersonal y toco simultáneamente la armónica y el piano, y también canto en algún tema. En 2014 tengo muchos conciertos programados: estaré un mes y medio tocando sin parar. El 50% del repertorio es mío y el resto son músicas diversas que van desde el jazz a la música de algunas películas, algo de flamenco y también música clásica”.
Antonio Serrano prometió volver a su segunda casa, en cuanto pueda.

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