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El verano que no estalló: Punta del Este aguanta una temporada más lenta

Locales vacíos, luces apagadas y calles que no se trancan son los signos visibles de una temporada con turistas que gastan menos y se van más rápido

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31 de diciembre de 2019 a las 05:03

Es jueves de noche. La rambla de la Brava está a media luz. Algunas de las lámparas del alumbrado público están apagadas y eso se suma a las escasas luces encendidas en las residencias de esa zona para darle un toque desesperanzador al paisaje. Es sábado de noche. La ruta 10 a la altura de La Barra, en la que en otros años el tránsito se mueve a paso de peatón, tiene una circulación casi normal. Lo mismo pasa en Gorlero la noche de domingo, otro contraste con respecto a otras temporadas, donde circular por el centro de Punta del Este es resignarse a esperar unos cuantos minutos para avanzar. Playas donde hasta el año pasado colocar una sombrilla implicaba darle sombra a algún vecino, ahora lucen bastante más vacías. Hay menos eventos incluso que otras temporadas, más allá de que las fiestas y los shows internacionales están marcados en la grilla.

En Punta del Este por estas fechas hay movimiento, como todos los años. Pero este comienzo de temporada es notorio que los visitantes son menos. Se escucha bastante más portugués en las calles, y en sus casas están las estrellas argentinas: vino Susana, vinieron los Darín. El verano empezó, pero no estalló.

Javier Sena, presidente de la Cámara Inmobiliaria Punta del Este – Maldonado, señala que la temporada viene “lenta” en cuanto a alquileres, sobre todo en esta primera parte de la temporada, previa a los días de más movimiento, que se concentran a partir de Año Nuevo y durante la primera semana de enero. “Desde el 25 de diciembre ha subido un poco el ritmo, pero estamos por debajo del mismo período del año pasado, y si bien no lo tenemos calculado, la estimación es que estamos entre un 15% y un 20% menos de ocupación que la temporada pasada”, indicó.

Los alquileres, en concreto, también han bajado, y la tendencia creciente es la de alquilar por cada vez menos tiempo: las reservas por 30 días son cada vez menos, y lo mismo ocurre con los que buscan un lugar donde pasar una quincena entera. Por el contrario, son cada vez más frecuentes los alquileres por tres, cinco u ocho días. El tope, diez días.

Dos palabras que se repiten mucho en los locales comerciales son “alquila” y “vende”. En La Barra, en Gorlero, en la avenida Roosevelt. Tiendas, restaurantes y comercios que hasta el año pasado tenían actividad, terminan el 2019 con las puertas cerradas. Sena confirma esa percepción, y detalla que este año abrieron un 20% menos de locales comerciales de cara al verano, otra señal de que la situación es más complicada que veranos anteriores.

La situación también se ve en las amarras en el puerto. Allí hay 75% de amarras ocupadas y se espera que el número crezca hasta 80%, según dijo a El Observador Carlos Ferreira, el jefe del puerto. El porcentaje es algo menor al de la pasada temporada.

Uruguayos al rescate

Cuando se pregunta por el movimiento y las perspectivas de la temporada, los comerciantes y residentes de Punta del Este ponen cara de preocupación, aunque se confía en que la próxima semana haya mejores resultados. Mientras que desde el Ministerio de Turismo se señala que entraron 3000 turistas más al país entre el 20 y el 25 de diciembre con respecto a 2018, y la noticia de las colas de horas en los cruces fronterizos del litoral entre Uruguay y Argentina estuvo en la agenda durante la semana, eso, para los que viven de la temporada, no se ha traducido en ventas.

José Pereyra, vicepresidente de la Cámara Empresarial de Maldonado, dice que la temporada “está dentro de lo que se preveía”. Y lo que se preveía no era auspicioso, sino que se confirmó la “baja en el consumo" y el rédito para los empresarios "bajó muchísimo” con respecto al año anterior. La respuesta es clara: “Los que vienen no consumen”. En particular los visitantes argentinos, que tienen la carga adicional de un 30% al realizar compras con tarjeta en el exterior y un cambio desfavorable.

El diario argentino Clarín publicó el 28 de diciembre una nota en la que explica algunas de las estrategias de los turistas para evitar gastar dinero de más en Punta del Este, como haber adquirido tarjetas prepagas para los supermercados del balneario, o viajar desde su país o desde Montevideo con las valijas de los autos cargadas de alimentos y bebidas.

Pereyra indicó que el descenso en el consumo fue de entre un 30% y un 50% con respecto a la temporada pasada, y que uno de los rubros en los que la caída fue más notoria fue el de la bebida. “Eso es significativo”, explicó.

Y ahí es cuando llegan los locatarios como salvadores. Marcelo Milat, propietario de la juguetería Stickers, uno de los comercios más emblemáticos de Punta del Este, explica que la proporción de clientes con respecto al año pasado se alteró de una forma llamativa. “El año pasado teníamos un 20% de clientes uruguayos, y un 70% de argentinos. Este año llevamos un 60% de uruguayos, que son los que están gastando”.

Milat nota que hay más uruguayos en Punta del Este, porque este año se convirtió en una opción viable. Los precios están más cercanos a los de Montevideo (de hecho, Milat explica que los precios en las sucursales de Stickers de Punta del Este y la capital son los mismos) y se incrementó el consumo. “A los argentinos los terminó de matar el impuesto del 30%, y sabemos que va a ser un año complicado, así como venimos de años buenos. Estamos con muchas ofertas y tratando de bajar el stock. Si logramos anular las pérdidas, festejamos”, concluye el empresario.

Otro local clásico, la tienda de souvenirs Olé Olé, también ha encontrado en los uruguayos clientes recurrentes este verano, aunque las empleadas del local señalan que se consideran una excepción dentro de los comercios de la avenida Gorlero por la situación de la empresa. Un gran cartel rojo con letras blancas avisa que están en una liquidación final por el cierre del local (que no está vinculado a la situación de la temporada), y las rebajas han hecho que hasta los locales se acerquen a comprar.

Si Argentina se resfría…

José Pereyra señala que a pesar de la situación del país, los visitantes argentinos llegan igual, sobre todo aquellos que tienen a Punta del Este y sus balnearios vecinos como segunda residencia. Pero incluso esos han bajado sus gastos. “Nos preocupa por el que vive de esta época, el que depende de la temporada para el resto del año. Aguantar será difícil”, consideró.

Aunque señaló también que para otros, esta versión más despejada y tranquila de Punta del Este también puede ser más atractiva, justamente porque no tiene el ritmo frenético y las multitudes de otros veranos.

Pero tiene claro que el gran dilema es la situación argentina. “Si Argentina está mal, Punta del Este va a estar mal. Y nos corresponde la solidaridad y la empatía con la situación de un país que es nuestro gran socio”, dijo Pereyra. Por su parte, Sena agregó que la mayor incertidumbre es la de que sucederá luego del 8 de enero, cuando buena parte de las reservas y los alquileres se terminen. Allí habrá novedades, y un nuevo balance de una temporada que empezó con un espíritu diferente al de otros años.

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