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Alejandro Astesiano en la asunción presidencial

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El vínculo de Astesiano con los policías: traslados, favores y contactos a todo nivel

El exjefe de custodia presidencial hacía valer su cargo para pedir favores, ofrecer trabajo y mantenía una relación fluida con jerarcas pero también con policías

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08 de diciembre de 2022 a las 19:19

El domingo 10 de julio a Alejandro Astesiano lo frenaron en la calle por un control policial de rutina. Dos días después recibió un mensaje en su WhatsApp.

“Buenas tardes Alejandro, soy Pereyra, el policía que te paró el domingo en un control de rutina”, dice el mensaje que llegó el martes siguiente y prosigue: “Quería saber a dónde pido el pase de mi unidad y qué tan factible es que pueda ingresar en la seguridad presidencial”.

La respuesta es tan inmediata que cuando el hombre se presenta y antes de que haga la consulta, Astesiano responde: “Pasame nombre completo, legajo y CI”.  

Los intercambios del excustodio presidencial con policías eran constantes. Por cuestiones de trabajo, de coordinación, pero también por temas personales y vinculados a causas judiciales de gente cercana.

Una de sus estrategias de acercamiento era ofrecer o sugerir la posibilidad de llevarlos a trabajar a la seguridad presidencial, algo que, de la mayoría de las conversaciones analizadas por El Observador, no surge que se hayan concretado.

Pero los supuestos “trámites” que emprendía para que eso sucediera, por lo menos en 2022, fueron más de una decena. Y los pedidos llegaban de todos lados. Desde el policía de bajo rango que trabajaba en una comisaría hasta un jefe de zona operacional de Montevideo (cargo más importante después del jefe departamental).

En uno de los chats a los que accedió El Observador, el jefe de una de las zonas más complejas en materia de delitos le decía a Astesiano que era su sueño trabajar en seguridad presidencial. A medida que pasaban los meses y el traslado no se concretaba, el jefe le pedía al excustodio que no se olvidara de lo que habían hablado.  

El exjefe de la custodia presidencial, hoy imputado por asociación para delinquir y tráfico de influencias, utilizaba los contactos que tenía gracias a su cargo para resolver cuestiones personales. El 23 de marzo, por ejemplo, Astesiano mandó un audio pidiéndole al director de la Policía Caminera, Mauricio Tort, que le quitaran una multa. Esto se desprende de la respuesta que recibió: “¡¡¡Estimado!!! Pásame la boleta si hubo”, fue la respuesta.

Astesiano respondió al otro día y parece echarse atrás con el pedido. “No lo molesté al final porque el tráiler sin luz y la camioneta con luz quemada atrás, así que bien puesta la multa”, escribió. Pero el policía insistió en tratar de ayudarlo y Astesiano finalmente cedió. En el chat no quedó claro qué pasó con la multa. En diálogo con El Observador, Tort dijo que nunca recibió la boleta, y que la pidió para ver si había un error en la aplicación de la sanción. Que su intención no era levantarla del sistema.

Los vínculos con los policías marcan siempre un respeto hacia Astesiano, que suele enmarcar algún pedido, y que el excustodio responde con gentileza y poniéndose a la orden.

Y ese vínculo le permitía en muchos casos acceder a información reservada. “La novedad se la envié al Comando Ministerial, se la reenvío, es de uso reservado”, le escribió un policía y Astesiano le preguntó, además, cuánto dio la espirometría en un accidente vinculado a ese caso. En otra oportunidad, un jefe de Policía de Rocha, Jorge García, le pasó un parte policial de un caso en el que él figuraba como testigo.

Se trataba de un policía que denunciaba a una mujer que supuestamente le había hecho comentarios falsos a Astesiano sobre él, lo que hizo que lo despidieran de una de las sedes de la seguridad presidencial. En respuesta a ese parte, Astesiano contestó: “Tranquilo que a nadie (se lo paso)”, dado que se trataba de información reservada. 

Uno de sus vínculos de mayor jerarquía en la Policía era el subdirector nacional, Héctor Ferreira, que, tal como publicó La Diaria, intercedió para “vicharle todo” al novio de la hija de Astesiano (denunciado por violencia doméstica) pero que también lo ayuda en otros temas.

“Mirás, por favor, porque va a Buenos Aires a ver al padre”, decía el mensaje que le envió el 21 de marzo y en el que envió los datos personales de su pareja. Ferreira no recordaba a qué se refería y Astesiano replicó: “Lo de la patrona, ¿te acordás?”.  “Solucionado”, respondió el jerarca policial horas después.  

Ferreira renunció a su cargo este martes 6 a través de una carta dirigida al ministro del Interior, Luis Alberto Heber. Desde el Ministerio del Interior aseguraron que su decisión estuvo vinculada a los chats, difundidos por La Diaria, en los que insultaba al senador del Frente Amplio, Alejandro Sánchez. 

Pero no solamente los favores se mantenían con policías, otras veces eran otros los que intervenían por ellos. Por ejemplo, un empresario agropecuario con el que tenía conversaciones, en una oportunidad le pidió un traslado para una policía amiga. 

Si bien la mayoría de los chats con policías –que son decenas– parecían ser por motivos personales y de camaradería, en oportunidades eran parte de su trabajo. En un caso, gestionó una reunión con un referente de la Brigada Antidrogas, según él, a pedido del presidente para que se realizara en Suárez y Reyes. En otra oportunidad le preguntó a otro oficial de la Brigada Antidrogas por dos casos puntuales y, otra vez, “a pedido del presidente”. 

Causas judiciales

El exhombre de confianza del presidente Luis Lacalle Pou utilizaba sus contactos en la Policía para ganar favores. Tal como informó Búsqueda este jueves, Astesiano arregló con Ferreira y con el subdirector ejecutivo de la Policía, Jorge Berriel, que un efectivo sea trasladado a Rivera luego que este protegiera a su hijo durante una investigación penal y que incluso lo ayudó a inventar una declaración.

En un intercambio con ese policía, Astesiano se enteró de que la moto que le robaron a su hijo era robada. El policía le aconsejó qué declarar, le dijo que estaba demorando la citación fiscal y esa charla se intercaló con el pedido del efectivo de realizar su traslado a Rivera. “Estoy terminando de hacerle la declaración, ya le doy para leer y que se la memorice”, le dice.

En otra causa que también involucraba a una de sus hijas, en este caso como víctima, el excustodio también accedió a información privilegiada. Además de los intercambios con Ferreira sobre este tema, Astesiano también intercambió con una mujer que lo mantenía informado una vez que la causa llegó a la Justicia.

“Alejandro, buenas noches, disculpa la hora, el muchachito mantiene detención, va de nuevo mañana a Fiscalía, vamos a esperar a ver qué pasa mañana, la fiscal quiere formalizarlo, pero no depende solo de ella. Veremos qué pasa”, decía un mensaje enviado en junio de este año.

En agosto, en tanto, le informa que la tobillera que tenía el exnovio de su hija dejó de funcionar y fue conducido a la seccional para cambiársela. 

Los casos que llegaron a buen puerto

Aunque en la mayoría de los casos –según se desprende de los chats– no cumplía con sus promesas de “acomodar” amigos en el Estado, hay tres casos donde su interlocutor le agradece la concreción del pedido. En marzo, hizo entrar a un policía al Servicio de Seguridad Presidencial. El hombre hacía meses que le mandaba mensajes pidiéndole que agilizara el pase y en ese mes, después de un audio de Astesiano, el policía le contestó: “Mil gracias mañana, nos vemos, un abrazo, y Ale, quédate bien tranquilo que no te voy a fallar, ¿si?”. 

Después de ese mensaje, el tenor de la conversación pasó a ser laboral y discutían cuestiones propias de la labor que ambos desempeñaban, dependiente de Presidencia.

Al mes siguiente, tuvo una situación muy similar. Un policía con el que venía conversando en tono amistoso le terminó pasando sus datos y al tiempo fue contratado para el Servicio de Seguridad Presidencial. 

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