5 de abril 2015 - 19:17hs

A todos les gustaría ganar; algunos dicen que tienen posibilidades ciertas de lograrlo; casi nadie reconoce que el partido parece estar casi definido de antemano y que solo resta conocer algunos detalles que involucran a muy pocas personas.

Con el fin de la Semana Santa empieza la recta final de la competencia para quedarse con el gobierno de la Intendencia de Montevideo y, más allá de lo que cada postulante diga públicamente, las encuestas ya están informando a viva voz lo que los principales operadores políticos reconocen en forma reservada.

Es decir, salvo un cataclismo electoral, el próximo 10 de mayo el gobierno de la capital seguirá en manos del Frente Amplio y lo que no se sabe aún es si el intendente será Daniel Martínez o Lucía Topolansky. Todas las encuestas le otorgan a la izquierda una intención de voto que supera generosamente el 50%, en tanto que los opositores sumados arañan el 30%. Todos los encuestadores sostienen que esta tendencia difícilmente cambie y reconocen que la pugna interna entre Martínez y Topolansky es bastante reñida.

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Dicho esto, hay que agregar que en ese escenario de abundancia oficialista, los principales postulantes blancos, colorados e independientes tienen diferentes expectativas acerca de su futuro político. Ahí están los candidatos Álvaro Garcé (Partido Nacional), Ricardo Rachetti (Partido Colorado) y Edgardo Novick (independiente), quienes sumarán votos bajo el lema accidental de Partido de la Concertación. Tan accidental es este lema que, probablemente, su suerte dependa de la cantidad de sufragios que junte en el segundo domingo de mayo.

Los blancos respaldaron la candidatura de Garcé luego de que Luis Lacalle Pou bajara la candidatura del diputado Jorge Gandini y de que el expresidente de la Asociación Uruguaya de Futbol, Sebastián Bauzá, se negara a ocupar ese lugar.

Pese a que Garcé llegó para tapar ese evidente agujero, lo hizo por voluntad propia –él mismo le pidió a Lacalle Pou ser candidato– y se está recostando en la militancia nacionalista para obtener una votación que lo proyecte como una alternativa al Frente Amplio.

Si no es en esta elección, cree Garcé, puede ser en la siguiente. Pero para que ese futuro sea posible debe sacar la cantidad de votos necesaria para salir primero entre los candidatos del Partido de la Concertación y esperar que si la izquierda triunfa no lo haga de una manera demasiado avasallante.

Con el respaldo de una activa militancia de las principales agrupaciones del nacionalismo, Garcé aparece primero entre sus correligionarios ocasionales del Partido de la Concertación. Unos puntos más arriba de Novick quien, a diferencia del excomisionado parlamentario de cárceles, carece de un fuerte aparato partidario que lo respalde.

A falta de militantes, Novick ha desplegado una fuerte presencia en los medios de comunicación y en las calles de Montevideo a través de una visible cartelería en la que propone “Un cambio de frente”.

El empresario –es, entre otras cosas, uno de los dueños del Nuevocentro Shopping– le ha dicho a sus allegados que no está de paso en la política y que dentro de cinco años seguramente intentará pugnar nuevamente por ganar la intendencia. Novick tiene el respaldo de algunas agrupaciones del Partido Colorado que se niegan a apoyar a Ricardo Rachetti, el candidato oficial de esa colectividad.

Rachetti asumió esa responsabilidad para subsanar la deserción de Luis Alberto “Ney” Castillo, quien se bajó de la candidatura en protesta por la falta de apoyo de sus correligionarios.

En algunas encuestas, Rachetti aparece con un 2%, casi la misma intención de voto que el candidato del Partido Independiente, Iván Posada, quien aspira a tener algún edil en la Junta Departamental.

Esa es la realidad y esas son las expectativas. Eso y la casi imposible ocurrencia de un cataclismo político.

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