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CERES - Misión Dubái 4

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Emiratos Árabes Unidos: un portal infinito de negocios que se abrió para Uruguay

El director ejecutivo de CERES, Ec. Ignacio Munyo, encabezó una delegación de más de veinte empresarios uruguayos que viajó a Dubái para conocer un mercado lejano pero próspero

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30 de marzo de 2022 a las 14:23

La Misión-Dubái organizada por el Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (CERES) en Emiratos Árabes Unidos entre el viernes 18 y el sábado 27 resultó un éxito. Una veintena de empresarios uruguayos de diversos rubros -construcción, salud, alimentos, lechería, transporte, servicios, fútbol y logística, entre otros, llegaron a Dubái con el objetivo de conocer un mercado lejano y próspero lleno de infinitas oportunidades para hacer negocios, intercambiar conocimientos y concretar inversiones.

La delegación de la que formé parte estuvo encabezada por el director ejecutivo de CERES, Ec. Ignacio Munyo. También nos acompañó Leo Barizzoni quien fotografió los mejores momentos de un viaje increíble de una semana por tierras y costumbres lejanas.

 

Fue como un paseo por el futuro, literalmente. Otras costumbres, otra velocidad, otra forma de vivir y sentir la cotidianeidad. Dubái es una ciudad de vanguardia en el mundo.  Una metrópoli construida sobre la costa en el desierto con sus rascacielos, islas y penínsulas artificiales que han tallado con la mano del hombre el paisaje, han generado un entorno visual más propio de una película de ciencia ficción que del siglo XXI. Pero el tema es que es real: allí entre los edificios, las fuentes gigantes multicolores, las autopistas, el metro aéreo y los canales vive y trabaja gente; hay restaurantes, gimnasios, cines, oficinas, casas de familia y la transitan Uber, taxis, camionetas y ómnibus.

“Sin duda un modelo social muy diferente, no trasladable, pero del que tenemos mucha cosa para meditar”, señaló uno de los integrantes de la delegación sintetizando lo que sentimos al dejar EAU.

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Casi nueve millones de extranjeros trabajan a destajo en EAU. Tan solo un millón son emiratíes. Dubái no es una ciudad para perder el tiempo. El vértigo es la tónica de la vida cotidiana en la segunda ciudad de EAU. La primera es Abu Dhabi donde reside el poder político y la máxima autoridad de le federación: el jeque Jalifa bin Zayed bin Sultan Al Nahaya.

La misión organizada por Ceres incluyó un viaje con guía a la capital donde se visitó la Gran Mezquita de Abud Dhabi, el Emirates Palace, uno de los hoteles más lujosos del mundo y el Museo del Louvre, sobre el puerto Sayed en aguas del Golfo Pérsico.

“Al conversar con tanta gente local no se encontró más que una actitud: aprovechar la oportunidad. Una comunidad ‘multi-culti’ donde cada cultura hace su vida sin molestar, juzgar ni ser cuestionado por los demás. El respeto a cada individuo, que nos contaba (el guía egipcio) Mustafá, durante la visita a Abu Dabi, era uno de los principales valores sobre los que se construye la convivencia, lo pude comprobar sin excepciones”, sostuvo uno de los viajantes.

Los días siguientes estuvieron signados por la recorrida de la mayor exposición universal de la historia: la Expo-Dubái. A una hora del centro de la ciudad donde en un terreno de 500 hectáreas se construyó un predio ferial que cuando cierre habrá sido visitado por casi 25 millones de personas.

En ese lugar dominado por un domo dorado gigante -del tamaño de la Plaza Independencia de Montevideo- más de 200 pabellones de distintos países del mundo ofrecen su propuesta y dejan una sensación y un mensaje. Visitar la Expo-Dubái es en sí mismo una experiencia. No alcanzan las semanas para recorrerla entera, observar los detalles, las propuestas y los espectáculos que se brindan. Allí se encuentra, en uno de los rincones, el pabellón de Uruguay.

Un pabellón muy austero, con algunos elementos típicos como mates, ágatas, bolsos de cueros, vinos, réplicas de la Copa América y la Copa del Mundo de fútbol, y una pantalla gigante donde se emiten algunos videos bastante bien logrados.

La máxima atracción es un juego que se proyecta sobre una pantalla donde el visitante “patea” virtualmente un penal a un arquero uruguayo, luego de ser alentado por el jugador de la selección nacional Federico Valverde. Una especie de primitivísimo juego con un software elemental, que logró concitar la atención de los visitantes que diariamente con un promedio de diez mil pasaron a conocer la propuesta uruguaya.

A modo de reflexión, resulta imposible hacer magia con poco presupuesto. La Feria Universal como la que se celebra en Dubái es una oportunidad inmejorable para presentar los valores de una nación, su propuesta productiva, turística y cultural. Así se lo tomaron la mayoría de los países.

Al lado de los pabellones que apostaron a la Expo, la de Uruguay, por más bien representada que estuvo por los funcionarios que la defendieron con lo mejor de sí, quedó lejos del pelotón principal. Osaka, en Japón será sede de la próxima y la mayoría de los países ya están compitiendo por reservar en tierra nipona los mejores lugares, diseñando sus propuestas. Ojalá Uruguay como política de Estado pueda dimensionar la enorme oportunidad que significan estas ferias y no la deje pasar.

“Lo mejor es que Uruguay tiene con qué hacer un pabellón de vanguardia”, concluyeron varios integrantes de la Misión-Dubái.

Además de las propuestas de cada una de las naciones: hasta países como Vanuatu o Nauru -que admito no sabía de su existencia- pude percibir -en general- una serie de mensajes que se repetían: la importancia de aceptar la riqueza del diferente, la complementación de la ciencia y el arte con la tecnología, la creatividad y el cuidado del medio ambiente, incluyendo por sobre todo el respeto a la naturaleza y el agua.

¿Quién puede estar en contra de estos puntos? En la teoría probablemente nadie, por eso el hecho de que los países en general adopten estos temas es al menos una luz de hacia dónde quieren ir las nuevas generaciones.

Hay que hacer una mención aparte para el pabellón de Ucrania, que recibió el apoyo de los millones de visitantes que participaron de la Expo. No olvidar que la invasión del ejército ruso ocurrió en medio de la feria. Cuando lo visitamos se había quedado sin presupuesto, los dos funcionarios que aún quedaban en la puerta sellaban pasaportes simbólicos y agradecían las voces de solidaridad y de fuerza. Espontáneamente la gente empezó a pegar en las paredes mensajes de apoyo y de resistencia, hasta tapizarlas.

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Foro de negocios EUA -AL

El Foro de Negocios EUA-América Latina realizado los días siguientes fue la oportunidad esperada por los empresarios. Charlas de primer nivel con mandatarios latinoamericanos, emprendedores y gobernantes locales dejaron en claro el enorme interés de los emiratíes y los países que integran el Consejo del Golfo de comerciar e invertir en América Latina.

Allí el presidente de la poderosa Cámara de Comercio, manifestó que “Dubái tiene la llave para el crecimiento económico en América Latina”. Destacó la pronta recuperación económica del continente tras la pandemia y destacó el interés por apuntalar la “cooperación internacional y la el comercio por parte de la política exterior de Dubái”.

Resaltó a los sectores de “infraestructura, turismo, retail, transporte, alimentos, mercado digital y la logística” como algunas de las áreas de interés y destacó la oportunidad que se abre de acceder a un mercado de dos mil millones de personas. A nivel de interés público enfatizó la importancia de trabajar en conjunto para mejorar la “educación, la calidad natural de los ecosistemas, contra la desigualdad y por el acceso a la salud”.

“Pudimos empezar a conocer en escasos seis días, a un país diferente, con una cultura distinta, y que nos puso en evidencia que la conjunción de muchísimos recursos, unidad de mando y una gigantesca visión estratégica de su futuro, le han permitido transformar en 50 años lo que era una simple duna. Con recursos petroleros como punta pie inicial, en un polo de desarrollo, inmigración, crecimiento y progreso, para sus ciudadanos y residentes del mundo que han elegido Dubái para trabajar y vivir”, razonó un empresario que viajó con la delegación.

“La economía del bienestar, donde más es mejor que menos, nos demuestra una vez más que es por ahí. Uruguay tiene su propio petróleo, es el agro y la agroindustria, donde intensificando la producción podemos generar infinidad de recursos, para con nuestro propio camino encontrar en esa región del mundo un mercado sin techo y sin aranceles”, finalizó.

Dejar atrás Dubái luego de casi una semana generó en todos los integrantes de la delegación una extraña sensación. Uruguay estaba enfrascado en una áspera discusión de varios meses sobre 135 artículos de una Ley de Urgente Consideración, mientras que en Emiratos Árabes Unidos están pensando celebrar su centenario (2071) inaugurando una estación espacial orbitando a 600 km de La Tierra. En las escuelas los niños se están preparando para vivir en Marte, de ser posible.

“Estos trenes Uruguay no se los puede perder” reflexionó en voz alta uno de los empresarios de la delegación, una vez que despachó la maleta en el aeropuerto de Dubái.

Habrá que volver.

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