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Empatía

Una capacidad para la que estamos dotados y necesitamos incrementar ahora mismo

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31 de marzo de 2020 a las 22:24

Por Karina Pittini
Directora de Human Capital Consulting (HCC)

La empatía es la capacidad de entender el estado de los demás diferenciándolo del nuestro. Nos capacita para comprender y reflexionar sobre los estados de las demás personas a nivel emocional, en relación con sus creencias, acciones e intensiones. Es como sentir el dolor o la emoción que el otro siente y entender qué lo llevó a hacer o decir determinada cosa. Se activa al nacer en la interacción con los otros y es modelada por nuestros referentes. Muy necesaria en el momento que estamos viviendo, y tiene que ver con la cooperación, la responsabilidad y el compromiso con las demás personas.  

Al igual que el resto de las competencias humanas, la podemos desarrollar y potenciar. Y así mantener relaciones interpersonales de alta calidad. La empatía es un aspecto fundamental de la inteligencia emocional, por lo que, favorece la felicidad y el éxito.

Quizá te considerás empático o muy empático y eso es muy bueno. Todavía lo es más, el saber que, es una capacidad podemos incrementar sin fin. Por eso, la invitación es a aumentarla y también a que seamos modelos que impacten en nuestro entorno cercano, nuestras comunidades y nuestra sociedad.

La antítesis a una persona empática es alguien que carece de ella o la ha desarrollado poco. Estas personas tienen relaciones conflictivas, problemas en la comunicación, soledad, estrés, entre otros.  

¿Cuáles son los indicadores de la falta de empatía?
-    Personas que están centradas en sí mismas.
-    Tienen alto egocentrismo, considerando que lo que importa es lo que ellos quieren. Solo importan sus propios derechos y necesidades.
-    Les cuesta comprender o malentienden las palabras y acciones de las otras personas.
-    No logran separar el punto de vista propio del de los otros. Los limites están desdibujados y las propias motivaciones, deseos, emociones, etc. quedan mezcladas con las del otro.
-    Tienen poco tacto para dar mensajes a los demás, no miden sus consecuencias y poco le importan.
-    Tienen alta impaciencia, les cuesta o no les interesa esperar por el otro y lo que es importante para ellos, tiene que ser ya.
-    Juzgan y etiquetan, guiándose por prejuicios y estereotipos.
-    No miden tampoco el impacto de sus acciones en los demás.
-    Sus relaciones tienden a ser superficiales en el menor grado y destructivas en el extremo.  
-    Tienen una conducta utilitarista y basan sus relaciones en este mismo sentido.
-    Pueden solucionar sus problemas con agresividad y/o violencia. No reparan en el daño que sus acciones pueden ocasionar.

La empatía está influenciada por nuestras experiencias y relaciones previas. Incrementarla, además de mejorar nuestras relaciones y nuestro bienestar, impacta en aquellos para quienes somos modelos. Como los padres a hijos, líderes a colaboradores, docentes a estudiantes, y en definitiva todos quienes sean referentes, hasta los mismos pares.
Dado que la empatía es una opción y se puede desarrollar, quizá te preguntes: ¿cuáles son los aspectos que la favorecen?
-    Escuchar atentamente al otro, callando lo máximo posible nuestro diálogo interno -esa voz que nos habla, nuestros propios pensamientos constantes-.
-    No interrumpir cuando nos hablan.
-    Dejar los juicios y las etiquetas de lado.
-    Diferenciar lo que es propio de lo que es del otro. Sea a nivel de pensamientos, acciones, intenciones, emociones…
-    Dar nuestro punto de vista como tal, no es la verdad, es lo que yo creo.
-    Entender la comunicación no verbal, es decir observar qué nos dice la persona con su mirada, su tono de voz, su postura…
-    Comprender a los otros, desde sus valores, sus creencias, su contexto y su historia.
-    Ofrecer ayuda sincera y desinteresada, que no es hacer por el otro, es que la persona sepa que estamos disponibles.
-    Reconocer a la otra persona, decirle eso que valorás, destacás, admirás.
-    Hacer preguntas en lugar de suponer o interpretar.
-    Respetar sus creencias y emociones.
-    Ser tolerantes con las diferencias. Y en lugar de enroscarse en discusiones, sumar perspectivas para crear algo nuevo que puede ser diferente a lo tuyo y lo del otro. Será así una nueva construcción.

Es probable que estés imaginando muchísimos ejemplos. Están llenos los chats y las noticias de propuestas altamente empáticas y de las otras. Quiero destacar las primeras, desde vecinos festejando un cumpleaños, organizaciones y personas regalando para otros dinero, alimentos, servicios, su tiempo… muchísimas son las propuestas creativas y solidarias. Respecto a las otras, espero que cada vez más analicemos el impacto de lo que hacemos para por un lado no arrepentirnos y por sobre todo, para no hacer daño. ¡Es momento de construir y sumar!

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