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Empleo cuesta arriba: se agrava la bajada de cortinas en comercios del interior

Empresarios sienten la caída de la actividad y son pesimistas sobre perspectivas a futuro

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24 de junio de 2018 a las 05:00

La preocupación por el empleo y la actividad cruzó el límite departamental montevideano y se instaló en otras zonas del país. No en caminos polvorientos o localidades del interior profundo; la situación la transmiten empresarios ubicados en centros poblados que observan cómo se acentúa el menor movimiento comercial e industrial. Algunos hasta hablan de pueblos fantasmas.

Muchas empresas no cierran por la falta de recursos para hacer frente a los despidos, otras sí lo hacen cuando el descenso de la rentabilidad es insostenible. Crece la informalidad, aumenta la cantidad de cortinas bajas y el ánimo en las poblaciones departamentales desmejora sensiblemente.

El último dato disponible en el Instituto Nacional de Estadística (INE) marcó que el desempleo en el interior del país fue de 7,5% en abril, por debajo de la tasa general de 8,2%.

Según datos procesados por El Observador, entre 2014 y 2017 se perdieron 14.775 empleos en los 18 departamentos exceptuando Montevideo. El mayor número lo tuvo Lavalleja con 3.597. Ese departamento además fue el que tuvo la mayor variación de empleo perdido con 12,5%, De los 18 solamente en siete se crearon puestos de trabajo.

"La situación en Lavalleja es bastante grave, hemos asistido a una desaparición progresiva de comercios en Minas, incluso cerraron algunos que llevaban muchos años instalados, tradicionales", dijo a El Observador el presidente del Centro Comercial e Industrial del departamento, Tomás Casas.

Uno de los problemas que marcó fue la competencia que tienen los comerciantes más chicos con las grandes superficies con la opción de ofrecer descuentos.

"El comerciante perdió la posibilidad de hacer su descuento contado, su financiación propia, lo que se llamaba el crédito de la casa. Con el actual sistema, ahora eso es potestad de las tarjetas de crédito que eligen dónde otorgarlos y los concentran en las grandes superficies", lamentó Casas.

Aparte de Lavalleja, otros departamentos con altas tasas negativas de pérdida de empleo fueron Durazno con 9%, Cerro Largo con 7,8% y Río Negro 7,1%. Maldonado fue el que perdió menos puestos de trabajo con apenas 25. Entre 2014 y 2017 no varió la cantidad de empleados ocupados, unos 89 mil en promedio, pese al notorio desplome que experimentó la construcción, uno de los motores del empleo en ese deparmento. La contracara fue dos temporadas turísticas récord en materia de visitantes en los últimos dos años.
Los 18 departamentos tenían 940.461 empleados ocupados al cierre de 2017 un 1,5% menos que tres años atrás cuando fueron 955.236. Canelones contaba con la mayor cantidad en el cierre de 2017 con 269.195. En contrapartida, Flores fue el que tuvo la menor cantidad de trabajadores el año pasado con 12.555, un 5,8% por debajo del cierre de 2014.

A su vez, una última actualización del Banco de Previsión Social (BPS) muestra que en el cierre de 2017 había 607.329 dependientes cotizantes en los 18 departamentos exceptuando Montevideo.

El termómetro de los pancheros

Pero más allá de los números, la visión en varios departamentos es sombría. En Treinta y Tres manejan que el desempleo llega a 16%. "La mano de obra se sostiene con la pequeña empresa y los comercios chicos", indicó a El Observador el titular del Centro Comercial e Industrial de ese departamento, Miguel Brun.

Mencionó que Treinta Tres cuenta con mucha materia prima, con la mayor extensión de área de cosecha de arroz por ejemplo, pero tiene un mínimo de valor agregado.

Al igual que en Lavalleja, Brun sostuvo que hay empresas que no cierran porque no pueden pagar los despidos a su personal.

"Después están las otras que se atrasan con el BPS y al segundo mes ya no lo pueden pagar; entonces bajan las cortinas, los dueños se van para la casa y quedan como deudores eternos", señaló.

Sobre la actividad comercial informó que ya desde el año pasado se observan varios establecimientos cerrados. En ese sentido, agregó que el 20%% de los locales ubicados en el centro de la ciudad están vacíos. Ese porcentaje es mucho más elevado en los barrios.

"En ellos aumentó la cantidad de gente que abre una ventana de su casa para vender ropa colgada en perchas o cerró su local en el centro y se fue a su vivienda a comercializar su mercadería", graficó. Brun marcó un aspecto que se puede tomar como un termómetro del desempleo en el departamento.

"Deben haber 60 o 70 vendedores de panchos, cuando normalmente en una ciudad chica como Treinta y Tres había cinco o seis; ahora en la misma cuadra hay tres. Es gente que la está pasando mal", alertó el empresario.

Como corolario indicó que la situación generó un crecimiento de la delincuencia y un aumento de la inseguridad. "Estamos como en un pueblo fantasma", sentenció.

Informalidad y menos salario

"En las empresas grandes nos enteramos de achiques de personal; en las chicas de cierres", dijo el presidente de la Cámara Empresarial de Maldonado, José Pereyra. La actual situación en el departamento —y otros del este—genera un incremento de la informalidad.

"Cierra una panadería, esa familia no sabe de qué vivir y hace cosas desde su casa; cierra una inmobiliaria y la abren a través de internet", ejemplificó. "El exempresario no consigue trabajo, no sabe hacer otra cosas; entonces termina siendo una empresa en negro y familiar", afirmó Pereyra.

En Paysandú, los mayores problemas vienen por el lado de la industrial y el agro. Desde el año pasado, la láctea Pili enfrenta serios inconvenientes, recibe poca materia prima para procesar y se cumplen turnos de trabajo más reducidos.

El presidente del Centro Comercial e Industrial de Paysandú, Jorge Ledesma, explicó a que además el "agro está fallando con lo que se esperaba de la cosecha y eso también repercute".

Añadió que la obra pública está bastante detenida y por esa razón la mano de obra en la construcción se retrajo.

Informó que aproximadamente el 20% de la fuerza laboral —la mayor parte— del departamento está en el sector del comercio y servicio. Allí, las remuneraciones promedio son de $ 19 mil. En la industria son algo superiores con una media de entre $ 20 mil y $ 22 mil.

"Son niveles muy bajos, hay un mercado de trabajo reducido, una población que no varía con 114 mil habitantes desde hace mucho tiempo. Hay pocas perspectivas para pensar en un mejor desarrollo", proyectó.

A su vez, manifestó que todas las empresas están buscando reducir sus costos en la búsqueda que los números cierren.

"Cuando ya no hay forma de ajustar se tiene que optar por el desempleo que es último recurso, que no gusta, pero hay que hacerlo", indicó Ledesma.

Competencia por varios lados

En Artigas hay dos aspectos que generan preocupación en los comerciantes de la zona: la desvalorización del real y la próxima instalación de "lojas francas" (establecimientos de venta de artículos libres de impuestos como los free shop) del otro lado de la frontera. Está previsto que esos comercios comiencen a funcionar dentro de 90 o 120 días.

La diferencia de las "lojas francas" es que permitirán a los brasileños adquirir productos en ellas. Los free shop uruguayos no admiten que el público local lo haga. "Artigas está convulsionado por los posibles free shop en la frontera; eso va a afectar al comercio", alertó a El Observador el presidente del Centro Comercial e Industrial de ese departamento, Juan Brum.

Por otro lado, en el caso de Lavalleja Casas volvió a arremeter contra las grandes superficies de Minas. "Ninguno de sus propietarios son del departamento", informó. Como agravante señaló que esos establecimientos cada vez manejan más variedad de productos, abarcando desde alimentos hasta ropa o electrodomésticos, lo que complica más la subsistencia de los pequeños comerciantes", denunció.

Añadió que algunos comercios que van quedando no cierran porque no tienen el capital necesario para hacerlo. Por ello mantienen a medias con seguros de paro rotativos para poder sostener la situación, esperando por un cambio que no se avizora muy cerca.

Respiro a medias en Río Negro y Colonia

En algunos departamentos el desempleo no es tan complejo como en otros. El presidente de la Asociación Comercial e industrial de Río Negro, Roberto Acland, dijo a El Observador que Fray Bentos tiene la particularidad de no depender del agro como ocurre en algunas zonas. Por tanto, es más estable y no está expuesto a los malos ciclos que atraviesa ese sector en la actualidad.

"El desempleo en Fray Bentos no es tan notorio. Se vio el cierre de algunos comercios que abrieron hace poco tiempo, pero no es lo que se vive en otros departamentos", evaluó.

Sin embargo, conoce otra realidad en el departamento lindero de Durazno donde tiene una sucursal de su ferretería. "Allí sí hay desocupación, lo noto por la entrega de currículum que me dejan en el negocio; en Fray Bentos no me llegan tantos y en Durazno sí", señaló.

A su vez, el empresario advierte que hay un menor nivel de actividad comercial en Río Negro. "El último trimestre se vio afectado el gasto de consumo, hay menos movimiento al acostumbrado con una caída de 20% aproximadamente", estimó.

Acland vinculó el freno más a un tema anímico que económico. "Hay mucha especulación respecto a invertir o dinamizar el consumo y eso se refleja en el comercio; en la falta de confianza de las personas para seguir comprando como antes", concluyó.

Por su parte, en Colonia todavía gozan los últimos coletazos de la temporada. El presidente de la Asociación Comercial e Industrial del departamento, Carlos Pérez, dijo a que "todavía queda turismo y sectores como el gastronómico subsiste, hasta este mes se va a aguantar, después se viene la brava".

En otros rubros de servicios, como electricidad, carpintería, hay empleados en el seguro de paro y también empresas que no reponen personal por la menor actividad. "En mi caso (ese propietario de una imprenta) compruebo esa merma por la cantidad de trabajo que recibo para hacer", expresó.

Indicó que se ven comercios vacíos y el cierre de algunos establecimientos chicos. Mencionó que en Juan Lacaze la situación es más complicada. "Acá (en la capital) todavía somos reyes", afirmó Pérez.

Canelones, el que está más despegado

Entre 2014 y 2017, Canelones fue el departamento del interior que generó la mayor cantidad de puestos de trabajo con 3.340 y una variación positiva de 1,3%.

Además, otros seis departamentos lograron generar mano de obra en ese período. En segundo lugar se ubicó Salto con 538 empleos nuevos (1%), seguido por Treinta y Tres con 418 (2%), Soriano con 185 (0,5%), Tacuarambó con 80 (0,2%), Paysandú con 50 (0,1%) y San José con 10 (sin variación), según datos del INE.



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