¿Qué será de los bolseros, que cruzaban a comprar? ¿Qué dirán los comerciantes, que pedían “no va más”? El intendente de Paysandú, Bertil Bentos, afirmó: “Ni idea. Ese tema murió”. Sin embargo, los bagayeros sanduceros y los empresarios de Colón no están dispuestos a sepultar sus reclamos. “Se está estudiando la posibilidad de cortar el puente de este lado y del otro también en vacaciones de primavera”, dijo a El Observador Leonardo Toscanini, empresario sanducero radicado en Colón, dueño del supermercado El Quincho. El representante de los bagayeros sanduceros, Juan Pereyra, agregó: “Estamos en contacto con los comerciantes y si no se abre el puente, vamos a empezar a cortar de los dos lados”.
“En abril, apoyamos las medidas con comestibles y dinero para que subsistiera la gente en la carpa”, reconoció por primera vez Toscanini, quien agregó que cuando la protesta dejó de ser tal y se convirtió en “mangueo” dejó de apoyar.
Hoy permanece una carpa debajo del puente, pero no todos los bagayeros la apoyan, porque muchos consideran que se dejó de lado el reclamo y solo se “manguea” a los conductores que pasan por allí.
De todas maneras, una de las mujeres que permanece en la carpa, Ana Pitier, dijo que está dispuesta a cortar el puente otra vez.
Por su parte, Toscanini explicó que, junto a él, los empresarios que planean cortar el paso a ambos lados del puente son los hermanos Alejandro y Vanesa Bouvet, propietarios de la estación YPF y el supermercado El rincón sanducero, respectivamente. A su vez, Toscanini está en diálogo con representantes de los bagayeros y con comerciantes sanduceros afectados por la medida.
El circuito del bagayo empezaba en los supermercados de Colón, tenía a los bolseros como intermediarios y terminaba en la venta callejera, los bagashopping o almacenes de Paysandú. Pablo Canale, uno de los bagayeros que vendía comestibles en almacenes, asegura que los tres comercios que le compraban a él cerraron.
Algo pasa
El martes pasado, El Observador fue a Colón, compró mercadería y la ingresó a Uruguay para verificar qué sucedía en el puesto de control fronterizo. El surtido, que viajó en una mochila sobre una moto, consistía en medio kilo de tallarines, medio de capeletis, un kilo de azúcar, uno de café y 1,5 litros de aceite. El precio: $150; menos de lo que cuesta medio kilo de café en un almacén de Paysandú. La yapa era un fernet que en Uruguay cuesta $ 360 y en Colón $132. La funcionaria de Aduanas abrió la mochila, tanteó los paquetes de fideos y preguntó qué era eso. “Algunas cosas para comer”. “Siga”, respondió.
Canale no tuvo la misma suerte el día anterior. Llevaba algunos comestibles que un funcionario de Aduanas le incautó. Además le revisó el cuerpo. Es que muchos bolseros, como cuenta el bagayero Juan Pereyra, esconden “algún fideo, algún azúcar en el cuerpo”. Ese martes, afuera de El Quincho, un hombre escondía cajas de cigarrillos en sus piernas vendadas cual si fuera una momia.
Los bagayeros se quejan de que la medida los perjudicó solo a ellos, porque los bagashoppings siguen con stock y la clase media y alta sanducera sigue cruzando a Colón a llenar el tanque de combustible.
En cuanto a los bagashopping que se surten del contrabando, el intendente dijo que “de algún lado viene la mercadería”. Todos coinciden en señalar que la vía más utilizada es el río Uruguay.
Las cifras dan la razón a los bagayeros en cuánto a que la cantidad de motos que pasaron por el puente (el principal medio utilizado por los bolseros) se redujo a menos de la mitad desde marzo a junio de este año, mientras que el tránsito de autos locales cayó solo 20%, según cifras de la Comisión Administradora del Río Uruguay a las que accedió El Observador.
Por todo ello, los bagayeros reclaman a Aduanas que abra la frontera, y si no, cortarán el paso.
80%
Aumento. Las ventas en los supermercados y tiendas de ropa afiliados al Centro Comercial e Industrial de Paysandú aumentaron 80% desde que se aplicó el cero kilo, según surge de una encuesta realizada en mayo entre comerciantes.