6 de febrero 2019 - 5:00hs

Hay algo en sus ojos, en la mirada que atraviesa cualquier papel fotográfico o digitalización. Algo que estremece. La locura está ahí, se puede ver, casi que se puede tocar o sentir. Sus facciones podrán disimularlo más o menos, la sonrisa pícara podrá engañar a más  de un par de incautos –de hecho, ambos lo hicieron–, pero la verdad está ahí adentro, en esos pozos negros que a la vez son pupilas. Encerrado está el mal puro, en estado salvaje y natural.

Eso, al menos, es la construcción que se ha erigido con el tiempo en torno a las figuras de Charles Manson y Ted Bundy, dos de los asesinos más célebres de la historia contemporánea. Ambos –especialmente Manson– representan los arquetipos terrenales de la maldad: los dos manipularon y engatusaron a inocentes para cometer atrocidades que hasta hoy producen repulsión y atracción mórbida; ambos jugaron a ser dioses y jueces en la vida de decenas de personas, se escaparon por la tangente de la ley durante años y sembraron el pánico y el desconcierto en sus sociedades. Hoy sus actos siguen presentes en la memoria colectiva y los recuerdan tanto aquellos que convivieron espacial y temporalmente con sus crímenes, como quienes hoy los repasan con el asombro de las décadas.

Gran parte de la responsabilidad de que estos dos nombres estén ubicados en el podio de los asesinos seriales la tiene la ficción. Casi en simultáneo a la actividad de la familia Manson, las películas, los documentales y los libros sobre “Charlie” y su doctrina hippie-racista comenzaron a surgir a borbotones. Ejemplos posteriores en el cine son las películas Helter Skelter (1976) y Summer Dreams: The Story of the Beach Boys (1990),  dos producciones que estiraron en mayor o menor medida el mito Manson en las décadas siguientes a su captura por fuera de los titulares de la prensa. Pero hubo más casos.

La tendencia continuará con especial fuerza en 2019. Este año, al menos tres películas y una serie sobrevolarán la figura de Manson y dos producciones bien diferentes coquetearán con el estremecedor y carismático Bundy. Esta colección de retratos audiovisuales que desembarcará en la pantalla grande –y en la chica también– son algunos ejemplos que evidencian la fascinación que ejercen estos asesinos en el público masivo, un público que los pide y los consume con avidez.

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El 2019 de Charlie

La relevancia de Manson en la cultura popular tiene más aristas de las que se cree. Por ejemplo, varios grupos musicales reconocidos se inspiraron en las letras que él escribió para componer algunos de sus trabajos más célebres. Pero además de eso y de la estela de muerte que dejó su clan, su existencia marcó el fracaso del sueño que el movimiento hippie estadounidense había moldeado en torno a la paz, el rock y las drogas psicodélicas. Manson torció los ideales de la contracultura para que varios de sus seguidores, engañados ante las promesas de un nuevo orden mundial, defendieran a capa y espada su Helter Skelter, esa gran guerra civil/racial que él anhelaba y deseaba.

Todavía hoy hay personas que ven en el asesino que murió en 2017 un profeta incomprendido e injustamente atacado. Muchos lugares de California en los que Manson y su familia actuaron, por ejemplo, son ahora sitios de turismo “oscuro” o de peregrinación, en los que los visitantes recuerdan distintos asesinatos que allí sucedieron. Entre esos hechos, hay uno clave en la cronología del psicópata que cumplirá, en 2019, 50 años y que funciona como respuesta parcial al “furor Manson” actual: el asesinato de la actriz Sharon Tate y otras cinco personas en agosto de 1969, un hecho que cambió a Hollywood para siempre. Tate tenía 26 años y estaba embarazada de su marido, el director Roman Polanski. 

A pesar de ser una de las historias más sórdidas de Hollywood, la industria aprovechará y Tate tendrá tres versiones en pantalla. La primera es Once upon a time in… Hollywood, la novena película de Quentin Tarantino. En esta esperada producción, el director de Pulp Fiction tocará el asesinato de forma tangencial, aunque de todas maneras hay actores fichados para interpretar a Tate (Margot Robbie) y Manson (Damon Herriman), por lo que es probable que ocupe una parte importante de la película. Once upon… se estrena en cines en junio.

Con mucho menos presupuesto e intenciones artísticas llegará The haunting of Sharon Tate, en la que la exestrella Disney Hillary Duff encarnará a una versión de la actriz que tiene premoniciones sobre su muerte y que comienza a ser acechada por los miembros de una secta de asesinos. Por lo que se puede ver en los adelantos, la película intentará darle un giro de terror adolescente al sonado caso.  

Estas dos películas no tienen el aval de la familia de Tate, que parece estar cansada de recordar la “orgía de sangre”, como lo llamaron los medios al caso, en el que murió la actriz. Sí están de acuerdo, en cambio, con Tate, una película biográfica protagonizada por Kate Bosworth que evita centrarse en el trágico final de la mujer.

Volviendo a Manson, el asesino también tendrá tiempo televisivo, o al menos, tiempo de streaming. La segunda temporada de la serie Mindhunter –producida por David Fincher– lo tendrá como eje y disparador. La sorpresa –o la ironía– es que será interpretado por el mismo que lo hará en la película de Tarantino, Damon Herriman. Con dos Manson en un año, el hombre se arriesga a pender entre dos futuros bien opuestos: el de un actor que se catapultó al encarnar dos veces al mismo psicópata, o al de uno que quedó encasillado para siempre bajo el inquieto y desquiciado rostro de Charlie Manson.

El 2019 de Ted

Ted Bundy fue diferente. Primero, sus crímenes se cometieron en la década del 70, en más de siete estados, de manera solitaria y frente a las desconcetradas caras de la policía durante años. Otra diferencia es que Bundy murió rápido; fue sentenciado a muerte y ejecutado en 1989 tras sus juicios. Por último, a diferencia de la prédica engañosa de Manson y su misión como profeta del mal, Bundy solo tuvo un objetivo: matar y violar a la mayor cantidad de mujeres posibles. Confesó 30 asesinatos, pero se calcula que fueron muchos más.

Es lógico que el mundo del entretenimiento esté mirando con más cariño al despiadado Bundy. Además de que sus crímenes son muchos más que los de Manson – y algunos, incluso, más brutales–, lo que sorprende de él es su normalidad. Era psicólogo, abogado, tenía una inteligencia muy desarrollada y un carisma descollante que utilizó a su favor en los juicios y, también, a la hora de conquistar a sus víctimas. No cometió ningún error durante años y fue prácticamente indetectable; pero como todos, al final cayó.

Si bien Bundy tiene ya tres películas que repasan su vida, en 2019 estará en boca de todos por dos producciones: Conversaciones con asesinos: Las cintas de Ted Bundy y Extremely Wicked, Shockingly Evil and Vile.

La primera es una serie documental de Netflix que ya se puede ver en la plataforma. Recorre las grabaciones de los juicios a Bundy y deja en evidencia su enorme coeficiente intelectual, sus continuas estrategias para engañar y su tétrico accionar criminal. Son cuatro episodios que, a través de entrevistas y material de archivo, perfilan al asesino con exactitud.

La segunda es una película que se estrenó en Sundance, que está dirigida por Joe Berlinger –el mismo detrás de la serie de Netflix– y que tiene a Zac Efron en el papel de Bundy. Extremely Wicked… se centra en la relación de Bundy con su esposa y en el despertar de su faceta psicópata. Todavía no está claro si se estrenará en salas uruguayas, pero teniendo en cuenta el perfil de Efron y que el morbo por los asesinos no se atiene a fronteras, no sería descabellado.


 

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