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21 de marzo 2023 - 5:00hs

La Representación de la FAO (la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura para América Latina y el Caribe) en el país destacó que Uruguay es ejemplo por su gestión temprana del bosque nativo, que está protegido por ley.

Esa afirmación se expuso considerando que este 21 de marzo se conmemora el Día Internacional de los Bosques.

 

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Bosques y salud

En 2012, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 21 de marzo como el Día Internacional de los Bosques. Mediante esta celebración se rinde homenaje a la importancia de todos los tipos de bosques y se intenta generar conciencia al respecto. Cada vez que se conmemora el Día Internacional de los Bosques se alienta a los países a adoptar iniciativas en el plano local, nacional e internacional para la organización de actividades relacionadas con los bosques y los árboles, como, por ejemplo, campañas de plantación de árboles. El tema para 2023 es “Bosques y salud”.

 

Bosques en Uruguay

Según el Registro Nacional de Bosques de la Dirección Forestal del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) de Uruguay, en los 30 años de gestión del bosque nativo que lleva el país la superficie de monte nativo aumentó.

Son más de 4.300 predios con bosques los que están registrados y se tiene información y antecedentes de unas 580.000 hectáreas de bosques nativos.

En total, 1.087.109 hectáreas estaban destinadas al uso forestal (nativo o comercial) en 2021.

En 1968, antes de aprobar su primera Ley Forestal, Uruguay solicitó apoyo de la FAO para fortalecer la gestión de sus bosques. En aquella época, la FAO ya promovía la conservación forestal sobre todo de los bosques nativos, que sufrían una presión muy fuerte por la deforestación para utilizar los suelos con otros fines, de acuerdo a lo indicado en la publicación 68 años de la FAO Uruguay 1950-2018.

La FAO también asesoró al país para elaborar la Ley Forestal vigente hasta hoy, aprobada en 1987.

Juan Samuelle Bosque nativo uruguayo.

“Uruguay tiene una larga historia de gestión pública para el ordenamiento de los bosques que incluye, por un lado, la conservación y manejo del bosque nativo y, por otro lado, la ampliación de la base forestal a través de plantaciones. En este contexto, el país ha buscado un equilibrio entre producción, desarrollo económico, beneficio social y preservación ambiental”, destacó Jorge Meza, Oficial Principal de Políticas y Representante de la FAO interino en Argentina y Uruguay.

La ley forestal de Uruguay prevé la posibilidad de una forestación con variedad de especies, el cuidado de cursos y fuentes de agua, además del desarrollo y el mantenimiento de la infraestructura ferroviaria para el trasporte de la producción.

El potencial desarrollo de la industria del aserrado y de muebles, que por ahora siguen siendo secundarias, también está previsto en la normativa.

Juan Samuelle Forestación y ganadería, de la mano, en un campo de Tacuarembó, en Uruguay.

Bosques saludables, personas saludables

Entre 2015 y 2020 se perdieron 10 millones de hectáreas de bosques por año en el mundo, superficie equivalente a unos 14 millones de canchas de fútbol.

En 2015, los incendios afectaron a aproximadamente 98 millones de hectáreas de bosques en nivel global.

Según datos de la FAO, entre el 2010 y 2020, América Latina y el Caribe tuvo una tasa neta de pérdida de superficie forestal promedio anual de 2,6 millones hectáreas, la mitad de lo que se perdió en la década anterior.

La causa principal de la deforestación en América Latina ha sido la transformación de tierras forestales a otros usos, tales como pastizales para ganadería, cultivos como soya, palma de aceite, aguacate/palta y otros.

América del Sur abarca el 21% de la superficie forestal total del mundo. De ese total, 27% es de bosque primario y alberga reservas únicas de biodiversidad en el mundo.

Con el cambio climático, especialmente con los periodos de sequía más intensos, se ha incrementado también notablemente el impacto de los incendios forestales, en la mayoría de los casos ocasionados por el hombre. Se estima que entre 2009 y 2019 se produjeron cerca de 1,47 millones de incendios en América Latina.

Durante la VIII Plataforma Regional para la Reducción del Riesgo de Desastres, celebrada en Punta del Este, al abordar el manejo integrado del fuego, los expertos destacaron la importancia de un enfoque holístico para prevenir y manejar los incendios forestales en la región.

Pieter Van Lierop, Oficial Forestal de la FAO para América Latina y el Caribe, enfatizó que la simple tecnología de extinción no es suficiente para abordar el problema de manera sostenible y a largo plazo: “Las agencias de Naciones Unidas a nivel regional están de acuerdo sobre la importancia de analizar el tema de manera integral, teniendo en cuenta las realidades históricas, socioeconómicas y ecológicas al planificar y aplicar estrategias de manejo del fuego que se da en zonas agrícolas para que no se extienda a áreas forestales. La FAO recomienda invertir financieramente más en entender las causas subyacentes, y en la prevención”.

A través de políticas favorables para el sector forestal y una mayor inversión en bosques y árboles, podemos proteger a nuestro planeta y nuestra salud. Propuesta por las Naciones Unidas, la década de restauración de los ecosistemas promueve la restauración de ecosistemas boscosos, pero también de otros ecosistemas, incluido los sistemas agroalimentarios.

Datos clave sobre los bosques

  • Son una fuente vital de alimentos y nutrición.
  • Casi 1.000 millones de personas en todo el mundo dependen de la cosecha de alimentos silvestres en los bosques, como hierbas, frutas, frutos secos, carne e insectos para tener una dieta nutritiva.
  • Son farmacias naturales. Alrededor de 50.000 especies de plantas, muchas de las cuales crecen en los bosques, tienen valor medicinal.
  • Los bosques han actuado tradicionalmente como una barrera natural para la transmisión de enfermedades entre animales y humanos, pero a medida que avanza la deforestación, aumenta el riesgo de que las enfermedades pasen de animales a las personas. Más del 30% de las nuevas enfermedades reportadas desde 1960 se atribuyen al cambio en el uso de la tierra, incluida la deforestación.
  • Juegan un papel central en la lucha contra el cambio climático. Los bosques ayudan a controlar el calentamiento global, porque contienen 662.000 millones de toneladas de carbono, la mitad de toda la reserva mundial de carbono de los suelos y la vegetación. Y los árboles recién plantados absorben carbono, aumentando esta cifra. Asimismo, los bosques y los árboles también contribuyen a amortiguar la exposición al calor y a los fenómenos meteorológicos extremos provocados por el cambio climático, que representa un gran desafío para la salud mundial. Por ejemplo, los árboles estratégicamente colocados alrededor de los edificios, ayudan a regular la temperatura y pueden reducir las necesidades de aire acondicionado hasta en un 30%, permitiendo el ahorro de energía.
  • La cobertura vegetal y en particular la boscosa, participa en el ciclo atmosférico del agua. Los bosques juegan un gran rol en la generación de la humedad de la atmosfera, la lluvia y la cobertura de nubes. Liberan vapor de agua (agua verde) y este aporte puede ser mucho más significativo e importante que el aporte al agua superficial (agua azul). Además, fomentan la recarga de aguas subterráneas, regulan el flujo de la corriente y regulan la precipitación.

 

 

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