Agro > RÉCORD: 12,9 MICRAS

En el establecimiento El Retiro, en Durazno, se produjo la lana más fina en la historia de Uruguay

El top, generado por la familia García Risso en Durazno, fue procesado y exportado por Central Lanera Uruguaya hacia Japón para la elaboración de prendas de vestir de alta gama

Merino Australiano de El Retiro.

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12 de marzo de 2021 a las 21:20

Julio García Risso, un productor ganadero cuyo sistema productivo está en Molles de Quinteros (Durazno), fruto de muchos años de inversión, conocimiento y esfuerzo acumulado permitió que Central Lanera Uruguay (CLU) haya procesado y exportado la lana más fina de la historia en el país.

“Eso es algo que nos llena de orgullo, que lana que se produjo acá esté en manos de los principales industrializadores, y además es algo que estábamos buscando, llegar a un lote con 12 micras”, dijo a El Observador.

García Risso es parte de una familia cuyas experiencias iniciales en la producción sucedieron a fines del siglo XIX, alrededor de 1880: “Soy parte ya de la quinta generación familiar”, informó, orgulloso también de eso.

Tras admitir que entregar a la cooperativa CLU un lote con una finura promedio de 12,9 micras no es algo que se logra de un día para el otro, explicó que su majada, 100% Merino Australiano, tiene en promedio un micronaje de 14, consecuencia eso de un paciente trabajo de selección genética.

Desde Cooperativas Agrarias Federadas (CAF) se informó a El Observador que CLU, cooperativa socia, exportó ese lote súperfino a un cliente japonés que lo utilizará en la confección de tejidos del más alto nivel.

Jugando en primera

En el informe de CAF se citan, incluso, declaraciones de Diego Saavedra, gerente general de CLU: “Estamos jugando en la primera división a nivel mundial. Son muy pocas las empresas que logran producir, procesar y vender este tipo de productos, porque hay que tener tecnología, conocimiento y una materia prima que es muy escasa. CLU lo logró gracias a un esfuerzo de muchos años de toda la cadena, es resultado del trabajo de una empresa cooperativa que apuesta a conectar a todos los productores del rubro –sin importar su tamaño– con los mercados más sofisticados y exigentes del mundo”.

García Risso, desde el establecimiento El Retiro, comentó que no es sencillo identificar el valor puntual de esa lana con 12,9 micras, dado que fue una producción comercializada de modo anticipado a la cooperativa (CLU), a razón de US$ 9,50 por kilo para un lote mucho mayor, con unos 8.000 kilos de vellón.

Comercializar la lana a CLU le permite, afirmó el productor, concretar un negocio en el que siente que el esfuerzo productivo está adecuadamente defendido, considerando servicios que pasan por aspectos genéticos, de clasificación y otros.

El vellón más fino de la historia, en CLU.

El tacto de la seda

En el trabajo de CAF, se cita que Saavedra informó que “por debajo de 18 micras hablamos de lanas súperfinas que tienen el tacto del algodón y que se pueden usar en contacto directo con la piel. Esta lana en particular tiene 12,9 micras y es de las más finas que se pueden producir en el mundo, tiene el tacto de la seda”.

También expresó que “detrás de este logro hay un esfuerzo de toda la cadena. Desde hace muchos años CLU viene apoyando a los productores para que afinen su producción de lana Merino. Un mojón en este camino fue el “Club de Merino Fino”, un programa de mejoramiento genético integral que la cooperativa tuvo durante 15 años y que ha dado sus frutos. Desde hace ocho años venimos produciendo esta lana ultra fina, pero esta es la primera vez que producimos un top por debajo de las 13 micras”.

La tecnología que hay atrás

La familia García Risso, mencionó, lleva unos 40 años remitiendo a CLU, “siempre con la vocación de mejorar la calidad y finura de la lana que producen”.

“Paralelamente, desde la cooperativa se ha hecho una inversión muy importante en tecnología. Por ejemplo, importamos caravanas removibles para la identificación de los animales y adquirimos un Laserscan que nos permite ofrecer a los socios un servicio de medición de micronaje de muestras de lana, porque estamos hablando de finuras que el ojo y el tacto humano no pueden distinguir. De esa forma, el productor envía una pequeña muestra de lana para analizar en nuestro laboratorio y posteriormente, de acuerdo a la finura de cada animal, los agrupa y esquila”, añadió.

Saavedra mencionó también que “una vez que el productor esquiló por grupo de micronaje, puede enfardar y enviar su lana a nuestro centro de procesamiento en la Unión Rural de Flores (URF) y de allí a la planta, para que sea procesada de forma especial. Este fardo en especial de la familia García Risso se procesó de manera absolutamente independiente en nuestra Lanera Piedra Alta, porque sabíamos que era totalmente excepcional y que tenía un valor promocional muy especial para nuestra cooperativa y para el cliente”.

La cooperativa CLU nuclea a alrededor de 1.000 productores de lana y más de 300 que producen corderos, muchos de los cuales también remiten la lana. Tiene a su vez 15 cooperativas socias, además de varios grupos de productores y organizaciones de diversos tipos que operan comercialmente con CLU.

“Creo que las cooperativas estamos mucho mejor posicionadas para lograr este tipo de cosas, porque se trata de conectar a todos los productores del rubro (los muy grandes, los medianos, los pequeños y los muy pequeños) con los mercados más sofisticados y exigentes del mundo. Es una demostración de que se puede”, concluyó Saavedra en el trabajo difundido por CAF. 

Merino Australiano de El Retiro.

El top fue negociado a Japón 

Saavedra destacó que el top más fino en la historia del país fue adquirido por un cliente japonés con el objetivo de hacer algo muy exclusivo y sofisticado, para un público muy exigente, para elaborar prendas de altísimo valor.

“El mercado de CLU en general es el mundo, pero especialmente exportamos a Europa (principalmente Italia, Alemania y Reino Unido) y a Asia, sobre todo a Turquía, Irán, India, China, Corea del Sur y Japón”, explicó.

Considerando que Australia y Nueva Zelanda son referencias en la producción de lanas, mencionó que “Uruguay ha hecho un esfuerzo muy grande en la mejora de la calidad e incluso en muchos atributos estamos igual o mejor. No olvidemos que nuestro país es el tercer productor de tops de lana del mundo, muy por detrás del primero que es China y del segundo que es República Checa, pero juega en las primeras ligas y está muy bien posicionado a nivel de la industria lanera en general”.

Particularmente, señaló, la marca Centex de CLU “tiene una muy buena reputación por el foco que le ponemos a la calidad a nivel industrial”.

Precisó que en marketing hay desafíos, pero que se están haciendo cosas importantes, “por ejemplo Uruguay XXI con el Plan Estratégico del Rubro Ovino han construido la marca país Uruguay Wools para avanzar de forma similar a como se hizo con los vinos uruguayos.

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