En Las Flores de mi familia, Nivia, una mujer de 90 años, quien lleva décadas viviendo con su hija Alicia, debe abandonar la casa que comparten cuando esta vuelve a casarse luego de años de viudez. La anciana rechaza la relación y acusa a su hija de abandonarla, lo que desencadena un conflicto profundo y revelador, donde el anhelo de un nuevo amor y el temor a envejecer en soledad enfrentan a madre e hija. El director, Juan Ignacio Fernández Hoppe, que es nieto e hijo de las protagonistas, parte de la realidad pero la capta de un modo más cercano a la ficción. Y en el proceso, adquieren centralidad las flores de un jardín que nunca se marchita, un perro y una paloma.
Entre la soledad y el amor
La ópera prima muestra en la intimidad de una familia un conflicto universal