En una época, las canciones oficiales de los Mundiales de fútbol tenían alguna conexión con el país donde se jugaba el torneo. O estaban cantadas en el idioma local, o usaban ritmos tradicionales, o al menos usaban algún recurso que daba a entender que hacía diferente a ese torneo de los demás. El quiebre fue La Copa de la Vida, la canción que Ricky Martin cantó para Francia 1998. La globalización ya era real, y comenzó allí la tendencia (que luego se intensificó) de recurrir a cantantes y ritmos de moda más que a lo autóctono.
Esta es la canción oficial del Mundial de Rusia 2018
El reguetonero Nicky Jam es acompañado por Will Smith y la cantante de Kosovo Era Istrefi