El Ministerio de Trabajo está “expectante” y espera que los dueños de estaciones de servicio y ANCAP “alcancen un acuerdo” para evitar un probable desabastecimiento de combustibles el próximo 29 y 30 de setiembre, ante la falta de consenso entre las partes para destrabar un prolongado conflicto por el margen que reciben los empresarios por la venta de combustibles.
No obstante, el director Nacional de Trabajo, Luis Romero, advirtió ayer a El Observador que el gobierno “no puede permitir” que se produzca “un faltante de combustibles”. Por tanto, si los empresarios no definen algún mecanismo que permita brindar, por ejemplo, algún “un servicio de emergencia”, se procederá a decretar la esencialidad.
“El paro es una acción extrema. Es una medida que los empresarios como los trabajadores pueden tomar, pero también tienen que tener en cuenta sus responsabilidad”, recordó el jerarca del Poder Ejecutivo. Por otro lado, Romero cuestionó “el momento” (por la campaña electoral) que escogieron los estacioneros para cerrar sus puertas por dos días consecutivos. “Me extraña que esta medida se tome justo ahora. En este país no somos tontos. Estamos seguros que alguien aplaudirá las medidas de los estacioneros. No es la población la que tiene que pagar”, cuestionó.
El director de Trabajo consideró que lo ideal sería “no apelar a la herramienta” de la esencialidad que tiene el gobierno para evitar un probable desabastecimiento de combustible. “Después que se coloca es muy difícil levantarla”, alertó. En ese sentido, apuntó que cuando algunos gremios como los de la salud pública o privada paran sus actividades, existe un “protocolo” que asegura la atención a los usuarios del sistema. “Sería razonable que todos tengamos un poco de racionalidad”, dijo Romero. Precisamente, el presidente de la Unión de Vendedores de Nafta (Unvenu), Daniel Añón, declaró anoche a Subrayado que está previsto atender a ambulancias y bomberos durante el paro.
Sin marcha atrás
La Unvenu confirmó ayer los paros del lunes 29 y martes 30 de setiembre en las estaciones de nafta de todo el país, según informó Añón a El Observador. La reunión de ayer con las autoridades de ANCAP, la segunda en una semana, no arrojó los resultados esperados por parte de la Unvenu y la medida, votada en asamblea a principios de mes, se mantiene firme.
“Lamentablemente, la reunión no fue nada buena. Había una propuesta nuestra y se nos dijo que por el momento no tenían nada para ofrecer, que no estaban en condiciones de hacerlo”, relató Añón. El director de Trabajo espera que en las próximas horas los empresarios y ANCAP vuelvan a mantener una instancia de acercamiento que permita suavizar la medida extrema que resolvió la gremial que aglomera a las estaciones de servicio de todo el país.
Los estacioneros cuestionan desde el año pasado a ANCAP la decisión de rebajar de forma unilateral el cálculo del margen de ganancia, y además reclaman otros “costos que no están en la paramétrica nueva”, como la seguridad, el aumento de la mano de obra por el incremento de la demanda de combustibles y el uso de las tarjetas. En una entrevista con El Observador el presidente de ANCAP, José Coya, consideró que no existían argumentos para otorgar un beneficio mayor al que reciben hoy las estaciones por la comercialización de combustibles.
“No hay ningún atraso respecto a las posibilidades que han tenido las distribuidoras como los estacioneros, respecto a los márgenes o bonificaciones que se manejan. Para hablar del asunto hay que tener datos de cómo ha evolucionado la cadena”, afirmó. Coya informó que la cadena de distribución y venta pasó de facturar $4.000 millones en 2005 a $ 9.000 millones en 2013.
Demanda civil y alerta por cierre masivo
Ante la negativa de ANCAP de revisar la paramétrica que determina el margen de ganancia por la venta de combustibles, un grupo de 220 estacioneros agremiados en la Unvenu decidió entablar en agosto pasado una demanda civil contra ANCAP por modificación unilateral de un contrato sin consentimiento de una de las partes. La gremial realizó durante el último año un análisis técnico-económico sobre el perjuicio que les provocó a los estacioneros este cambio de la paramétrica. El trabajo arrojo que la pérdida promedio por cada estación fue de unos US$ 2.500 mensuales. La demanda que presentó Unvenu representa al 50% de las estaciones de servicio que tiene Uruguay, e incluye tanto a empresas de Montevideo como del interior. Por otro lado, por medio de un comunicado Unvenu advirtió hace poco más de dos meses que para 2015 podrían cerrar unas 200 estaciones producto del cambio en el cálculo del beneficio de comercialización que definió ANCAP en 2013. Las estaciones emplean a unos 7.000 trabajadores en todo el país.
Patrones deberán pagar jornales
El director Nacional de Trabajo, Luis Romero, explicó a El Observador que las estaciones de servicio que se plieguen al paro del próximo 29 y 30 de setiembre, deberán cumplir con todas las obligaciones salariales y sociales de sus empleados. “Cuando los empresarios toman medidas, –más allá de su argumentos y razones–, hay que pagarle los salarios a los trabajadores como si hubieran trabajado. Acá estamos hablando de todas las partidas como el presentismo o la nocturnidad”, explicó.