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¿Cómo hablarles a los niños sobre el coronavirus?

Los expertos recomiendan enfrentar la situación con los niños y adolescentes aportando información clara, concreta y enfocada en las posibilidades

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18 de marzo de 2020 a las 05:04

Es probable que desde que se declaró la emergencia sanitaria tu hijo, tus sobrinos o tus nietos te hayan preguntado más de una vez qué es lo que está pasando. Es probable que muchas de las rutinas (si no todas) de los más pequeños se hayan visto alteradas. Se suspendieron las clases, los clubes deportivos, los espectáculos públicos. También los cumpleaños, las reuniones con amigos, la visita a los abuelos en muchos casos. El mundo entero espera con incertidumbre la evolución de una pandemia que puso un pie en el freno y obligó a todos a enfocarse en lo más importante: la salud. Porque sin salud el resto no sirve para nada. 

Y el estado de situación actual puede ser difícil de entender para los niños. Lo es para los adultos, entonces es normal que los más pequeños se sientan más miedosos que de costumbre. Además, hay muchísima información circulando con la misma viralidad que el Covid-19 y los más pequeños de la casa podrían estar expuestos a malentendidos y datos confusos. 

Pamela Sicalo, piscóloga infantil, explicó a El Observador que la manera de abordar la situación dependerá de la edad del niño. Lo resumió así: "Los niños, cuanto más pequeños son, tienen un pensamiento más concreto. Por lo tanto, mucha información teórica no colabora, sino todo lo contrario: puede confundir". 

Es por esto que, para los más chicos, la explicación de la existencia y el impacto del coronavirus en la salud y la sociedad debería ser con ejemplos concretos y explicaciones sencillas, poco rebuscadas. Aquí un ejemplo de abordaje en palabras de la especialista: "Hay un bichito que se llama coronavirus que viaja por el aire a través de las personas. Y a veces algunas personas a las que llega pueden enfermarse mucho y hay que tener cuidado. A la gran mayoría de nosotros el virus no nos enferma mucho, pero a los abuelitos sí. ¿Te acordás cuando estuviste resfriado con tos y mocos? Es muy parecido".

En este sentido, la comunicación con los niños debe estar centrada no en el miedo o la paranoia, sino en las oportunidades y posibilidades. Sicalo dice que hay que remarcar todo el tiempo lo que sí pueden hacer los niños para sentirse bien y cuidarse. Enseñar a lavarse bien las manos es un acto esencial que deberían proponer todos los padres. 

Por su parte, la psicóloga infantil Natalia Trenchi, explicó a El Observador que no es saludable ignorar el miedo, porque está ahí y hay que hacerse cargo. "Hay un mensaje social muy fuerte a no tener miedo. A los chiquilines les tenemos que enseñar que sí estamos con miedo porque es una situación desconocida, pero que observen que ese miedo no nos paraliza, tampoco hace que nos pongamos a llorar tirados en el piso. Todo lo contrario, tomamos medidas de protección frente a un supuesto peligro y lo hacemos con tranquilidad". 

En el caso de los niños más grandes, Sicalo recomienda "dar información a demanda". Esto quiere decir que cuando el niño pida información, los padres deberían contestarle de forma concreta. "Cuando los hijos hacen preguntas sobre un tema en particular es porque están dispuestos a escuchar", señaló la especialista. 

Por su parte, los adolescentes ya tienen sus propias vías de información y los padres no pueden hacer mucho más que contestar algunas inquietudes que los hijos puedan tener y contrastar información. 

¿Y si mi hijo es muy ansioso?

Muchos niños, detalló Sicalo, pueden manejarse dentro de un terreno piscoemocional ansioso. Es decir que tienden naturalmente a agrandar los peligros y disminuir los recursos propios. "Tienen lo que en piscología se conoce como una rumiación cognitiva ansiosa", dijo. Esto muchas veces se traduce en el comportamiento cuando los pequeños hacen muchas suposiciones basadas en el "y sí me pasa algo" o "y sí a mamá la pasa algo".

Con estos casos, los especialistas recomiendan ser especialmente cuidadosos ya que la línea es muy delgada y la sobresaturación de información puede aumentar o disparar los procesos ansiosos propios de cada niño. 

¿Cómo sobrellevarlo? Sicalo sugiere lo siguiente: "Lo que necesitamos es información concreta y específica y focalizarnos mucho en el recurso. En vez de hablar tanto del problema, hablar de lo que tenemos a disposición. Como familia estamos acá, por eso nos cuidamos, tenemos agua, tenemos jabón, tenemos doctores que nos protegen. Todos son diálogos posibles". 

Tampoco es recomendable anticiparse a los problemas y debe enfrentarse uno a la vez. "A mí me gusta mucho decir que cruzaremos ese puente cuando lleguemos a él", ejemplificó Sicalo.

Trenchi, en tanto, agregó que es importante marcar los riesgos como son y no motivar que los niños "se hagan la película", pero todo esto sin "barrer los miedos debajo de la alfombra".  

La comunicación a distancia y las rutinas

A los más pequeños les puede provocar angustia, estrés o confusión no poder ver por tantos días a sus amigos o familiares, mucho menos a los abuelos. Es por es que los especialistas enfatizaron que hay que usar la tecnología para acortar las distancias.

Otra vez, el énfasis desde la perspectiva de los recursos: "Qué macana, no podemos ir a darles un beso a los abuelos. Pero qué buena noticia, tenemos el WhatsApp de papá o mamá para mandarles un video o una foto de algún dibujito que hayamos hecho", sugirió Sicalo. Esto, dice, puede llevar incluso a una conversación todavía más tranquilizadora y dispersiva en la que los padres les cuenten a sus hijos cómo hacía la gente para comunicarse antes y qué sencillo que es poder hacerlo ahora.

La experta ve esta situación de la cuarentena como una oportunidad. "Los niños salen de estas situaciones más fortalecidos o más debilitados. Pueden volverse personas más temerosas y dependientes, o puede ayudarlos a reconocer los peligros y darse cuenta de que entre todos podemos enfrentarlos", dijo.    

La clave siempre es el diálogo y "habilitar las emociones", no solo en los niños sino también en los adolescentes. Si sienten miedo, que lo sientan, está bien. Pero que no quede ahí. "Los padres siempre pueden dar recursos", explicó Sicalo. 

En tanto, Trenchi observa la cuarentena con preocupación. "Las familias de ahora no están muy entrenadas a estar juntas y menos sin actividades. Me preocupa que aumente el estrés en la vida cotidiana porque es la puerta de entrada al maltrato o a dar rienda suelta a lo que sea, por ejemplo las pantallas, algo que es un error". 

La especialista recomienda armar estructuras de manejo cotidiano con un énfasis en la responsabilidad. "Es un excelente momento para enseñarles a los niños qué es ser un buen ciudadano y cómo nos sentimos parte y somos responsables de una comunidad". 

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