El agresivo programa de compras de bonos gubernamentales que anunció ayer oficialmente el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, con el objetivo de reactivar la alicaída economía de la zona euro, sumado al anuncio de la FED de que a mediados de este año iniciará gradualmente una suba en las tasas de interés, “consolidará” la tendencia alcista del dólar en economías como la uruguaya, coincidieron analistas consultados por El Observador.
Draghi informó que el BCE comprará títulos públicos de los gobiernos a partir de marzo y hasta fines de setiembre de 2016, a pesar de la oposición del Bundesbank, el Banco Central alemán, y de las preocupaciones en Berlín de que los países proclives a elevar el gasto frenen sus reformas económicas.
Junto con esquemas ya existentes para comprar deuda privada y canalizar cientos de miles de millones de euros en préstamos baratos a los bancos, el nuevo plan de flexibilización cuantitativa destinará € 60.000 millones por mes a la economía, dijo el presidente del BCE. Para setiembre del próximo año, se habrán inyectado más de un billón de euros, la última gran herramienta de política monetaria que le queda al BCE para revivir el crecimiento económico.
El economista Alfonso Capurro de CPA Ferrere dijo a El Observador que la medida de la Unión Europea (UE) para estimular su economía no es una sorpresa, porque estaba dentro de los planes. “Lo que sí es nuevo es que es la primera acción real y agresiva, más allá de los discursos, que venía sosteniendo Draghi. Definitivamente Europa consolida un camino hacia los estímulos”, resaltó.
Para el analista esta acción del BCE es “tan o más importante” que el anuncio de la FED de incrementar las tasas de interés. “Todo esto reafirma que el dólar va camino a fortalecerse. Se consolida esa visión”, afirmó. CPA Ferrere espera que el tipo cambio culmine el 2015 en $ 26,5, con un aumento de 8,8% respecto al cierre del año pasado. La mediana de los economistas encuestados por el Banco Central (BCU) proyecta un dólar a $ 26,8 para fines de este año.
En la misma línea, el gerente de portafolio de Puente, Guillermo Davies, coincidió en que el anuncio del BCE provocará un fortalecimiento del dólar contra la mayoría de las monedas de los países emergentes. En el caso del euro, estimó que es probable que en los próximos años vaya camino a “una paridad” con el dólar. Recordó que no solo Europa está optando por el camino de inyectar estímulos a su economía, los bancos centrales de Chin y Japón también están aplicando medidas similares. “La mayoría tratan de ganar competitividad con el debilitamiento de sus monedas”, explicó.
Por otro lado, Davies dijo que otra de las “consecuencias” que tendrá este “abultado” programa de compras de bonos de la UE, será una “valorización” de los activos financieros. “Esa mayor liquidez va a incidir en los activos financieros, que va a incentivar este sentimiento de alternativa de riesgo. Los activos de mercados emergentes deberían tener un impacto positivo por la avidez de inversión”, apuntó.
“Bazuca” y dudas
“Todos los ojos estaban sobre Mario Draghi y sacó una bazuca más grande de lo que los inversores esperaban”, dijo Mauro Vittorangeli, especialista en renta fija de Allianz Global Investors, quien consideró la noticia como “una encrucijada histórica para los mercados europeos”. Se comprarán bonos en el mercado secundario en proporciones tales que las grandes economías, desde Alemania hacia abajo, recibirán las mayores adquisiciones de deuda por parte del BCE.
En tanto, el exfuncionario del BCE Athanasios Orphanides dijo que la medida anunciada ayer llega con retraso. “El BCE ya se debería haber embarcado en la flexibilización cuantitativa”, consideró. “Ahora que la situación se ha deteriorado, el BCE tendrá que hacer mucho más”, agregó.
Draghi ha tenido que equilibrar la necesidad de tomar medidas para alentar a la economía de la zona euro frente a los temores alemanes sobre los riesgos compartidos y de que potencialmente Berlín termine pagando la cuenta. Las tensiones se desataron mientras la reunión estaba realizándose, cuando el ministro de Finanzas francés, Michel Sapin, lanzó críticas contra Berlín. “Los alemanes nos enseñaron a respetar la independencia del Banco Central Europeo”, dijo a la radio France Info. “Ellos mismos deberían recordar eso”, señaló.
Draghi informó que 20% de las adquisiciones de activos serán objeto de riesgo compartido, sugiriendo que la mayor parte de cualquier pérdida potencial recaerá sobre los bancos centrales nacionales. Los críticos dicen que eso pone en duda el mandato de la zona euro de compartir riesgos y que los países con deudas que ya son altas podrían encontrarse con pasivos aún más grandes.
La inflación de la zona euro pasó a territorio negativo el mes pasado, muy por debajo de la meta del BCE de una tasa cercana pero inferior al 2%, generando temores de una espiral deflacionaria al estilo japonés. Pero existen dudas, y no sólo en Alemania, sobre si la impresión de dinero fresco funcionará. La mayoría de los rendimientos de los bonos de la zona euro ya están en niveles ultrabajos mientras que el euro ya ha caído considerablemente contra el dólar. Los menores costos de financiamiento y una moneda más débil podrían ayudar a impulsar la expansión, pero hay dudas sobre cuánto más podrían descender.
FMI y Alemania piden más acciones
La canciller alemana, Angela Merkel, advirtió ayer desde el Foro de Davos (Suiza) que los gobiernos de la Eurozona deberán seguir con las reformas, a pesar del enorme plan de compra de activos anunciado por el BCE. En una línea similar se expresó el FMI. “Sigue siendo esencial que la posición monetaria expansiva sea apoyada por acciones amplias y oportunas en otras áreas, así como por reformas estructurales para impulsar el crecimiento potencial y asegurar un amplio apoyo para políticas de gestión de la demanda”, dijo la directora gerente del FMI, Christine Lagarde.