7 de septiembre de 2015 5:00 hs

A medida que se amplía la crisis por el flujo de migrantes hacia Europa, las autoridades están cada vez bajo más presión para luchar contra cerca de 30 mil sospechosos de traficar con personas.

"Es nuestra principal prioridad, sin ninguna duda, no solamente para Europol, sino para todos los estados miembros de la Unión Europea", explicó Robert Crepinko, responsable de la lucha contra el crimen organizado de la Oficina Europea de Policía (Europol).

Desde marzo, las autoridades europeas han identificado a cerca de "30 mil sospechosos" en toda Europa, 3.000 de los cuales operan en el Mediterráneo. Muchos de los presuntos traficantes son originarios de países no miembros de la UE con los cuales Europol intercambia información.

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En una entrevista con la agencia AFP, Crepinko explicó que el tráfico de personas no solo implica un riesgo inmenso para los refugiados, sino que además es "un inmenso desafío para todos los estados del bloque, tanto a nivel humanitario como de seguridad".

Este "negocio" de la muerte, que mueve miles de millones de dólares, se nutre de la desesperación de las personas que huyen de la guerra y de la pobreza en países como Afganistán, Siria, Eritrea o Somalia.

Las bandas, cada vez más organizadas, utilizan las redes sociales, conocen bien las rutas y usan métodos expeditivos para organizar el éxodo masivo de refugiados y migrantes en dirección a Europa.

En julio, la UE lanzó una operación a gran escala contra los traficantes en el mar Mediterráneo, principalmente con el objetivo de recabar datos para una posible acción militar en las próximas semanas contra los barcos de traficantes en las costas libias.

El negocio más rentable


Las bandas de traficantes agrupan a personas de diferentes orígenes, afirmó el funcionario y citó el caso de una red desmantelada recientemente en Grecia formada por dos rumanos, dos egipcios, dos paquistaníes, siete sirios, un indio, un filipino y un iraquí.

Esta banda logró ganar en algunos meses cerca de € 7,5 millones, al centrarse principalmente en organizar el tránsito de ciudadanos sirios hacia Europa. Los refugiados llegaban a Grecia por vía marítima, terrestre y aérea con papeles turcos falsos.

El tráfico de personas, combinado a veces con la explotación sexual y laboral, es "probablemente el negocio más rentable" de todas las actividades delictivas, por encima de los negocios como las armas y las drogas, afirmó la portavoz de la agencia europea de vigilancia de fronteras Frontex, Izabella Cooper.

Según las autoridades europeas, los traficantes se sirven cada vez más de las redes sociales, entre ellas Facebook, para negociar los precios y organizar los trayectos de los migrantes.

En África, estos maleantes utilizan una red de camiones y de albergues para organizar el viaje de los migrantes hasta Libia. Una vez que llegan ahí, redes especializadas de traficantes se encargan de subirlos a barcos pesqueros y a atestados gomones, que Frontex sospecha que provienen de China.

Según algunos testimonios recogidos por esa institución, algunos traficantes incluso habrían amenazado a punta de pistola a los refugiados reticentes a subir a las embarcaciones.

Libia, un país inmerso en el caos, donde dos gobiernos se disputan el poder, es un "paraíso" para los traficantes, ya que en ese espacio casi no hay ley, lamentó Cooper.

Alemania es el nuevo destino

Alemania es ahora el país que está en el centro de la región, pues allí las políticas de acogida son más abiertas y este fin de semana llegaron unas 13 mil personas desde Hungría y por Austria.

Las autoridades se adaptaron con agilidad y transformaron tres pabellones de ferias en centros de acogida.

Pero los civiles también se involucraron con la situación y recibieron a los migrantes con comida, ropa y mantas. Batallones de voluntarios se movilizaron en las estaciones de tren de varias ciudades del país y llevaban carteles en los que se leía "Bienvenidos a Alemania".

Mohamad, un sirio de 32 años que se fue de su casa por la guerra, se emocionó hasta las lágrimas cuando dio su testimonio a la agencia AFP: "La gente nos trata muy bien aquí, nos tratan como a seres humanos, no como en Siria".

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