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Eutanasia empresarial

Cuando dejar ir es la mejor manera de responder a los cambios, según Arturo González-Salas

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03 de julio de 2017 a las 05:06

Por Arturo González-Salas
CEO/Founder ASERO&González, columnista de Flumarketing

Desde hace cerca de cuatro años decidí dedicarme a investigar sobre temas relacionados a los emprendimientos culturales y creativos, en particular en la zona en la que resido en México. Los descubrimientos son interesantes y los he difundido tanto en una tesis de doctorado, revistas científicas, ponencias, foros y espacios tan prestigiados como el que ahora me permite exponer el tema.

Para poder ponerle en contexto, la economía colaborativa, las industrias creativas y la economía de la imaginación, son el signo de una vida económica complicada, por lo que una óptica que puede disminuir la falta de empleo es la generación de unidades económicas que surgen desde la inventiva del arte, la tecnología, la creatividad y la cultural.

En países como España el tema no es la falta de estudios, pues incluso existen personas que por estar sobrecalificados no cuentan con acceso a empleos, por lo que este siglo de las revelaciones, nos ponen en medio de la paradoja de las universidades para saber si es la vía correcta para las próximas generaciones.En dicho país una campaña en redes sociales ha puesto en evidencia la utilidad de los títulos universitarios, haciendo con ellos papiroflexia, ya sabe con ese clásico estilo del humor español, que va de lo negro y crudo a lo divertido y casual, pero que al final pone el dedo en la llaga, la reflexión que duele e invita a hacer algo al respecto.

Los suicidios van en asenso alrededor del mundo, tal vez porque los estándares de exigencia en cuanto éxito, belleza y posesiones cada vez son más severos en todos los aspectos, lo cierto es que en medio tan lamentable tendencia, también existe una ola de buena vibra, de personas emprendiendo y de marcas apostándole por dotar a la sociedad de soluciones.

Dentro de las investigaciones que he podido realizar, me he percatado de la gran entrega con la que los emprendedores y empresarios echan a andar sus negocios, muchos de ellos mezclan sus pasiones con las tradiciones de sus pueblos, construyen algunos híbridos para transcender el negocio u oficio familiar o simplemente se salen del huacal para incursionar en ramas muy distintas a su origen, pero que al fin de cuentas representan una realización personal y muchas veces un motor de desarrollo social.

También me he dado cuenta de las penurias que pasan, muchos de los negocios tiene que sortear infinidad de calamidades financieras, trabajan bajo la improvisación administrativa y contable, sus planes de marketing son fluctuantes y temporales, sus estrategias son más por intuición y empirismo que por métricas y análisis de especialistas, emplean las plataformas digitales, pero en medio del boom online muchos de ellos pasan desapercibidos.

Por lo anterior un día me vino a la mente una frase para cuando doy charlas a emprendedores: "Que su emprendimiento no chupe las energías y recursos de los demás", pues es bien sabido que para cumplir nuestros sueños tenemos que aferrarnos a ellos, sin embargo, algunas personas lo hacen de forma tan enfermiza que terminan calcinados por sus propios objetivos.

Fue así que concebí el concepto "Eutanasia empresarial", definición ha sido incluida en el nuevo Diccionario de Marketing de la editorial digital "Aquí no llueve sobre mojado", la cual consta de llevar un proceso tanatológico para los emprendedores y empresarios que deben dejar ir proyectos, planes, programas, marcas, líneas de productos e incluso empresas.

Lo que he descubierto es que los empresarios ven a sus creaciones con tal afecto que les puede bastante renunciar a todo el esfuerzos y recursos invertidos, sin embargo, no lograr avizorar que solamente quemando las naves, es que se puede ir con libertad para vivir nuevos retos.

Dejar ir, dejar morir, dejar trascender, son actos de amor, son liberaciones que nos colocan escalones arriba, por ejemplo, en el empresario le hace menos aprensivo y objetivo, lo convierte en ágil para responder a los cambios. En el emprendedor amateur, le dota de capacidades gerenciales para que despierte del letargo que se basa meramente en la creación sin analizar los intereses del mercado y sus implicaciones logístico-administrativas.

Hace meses puse en marcha un programa de asesorías en administración y marketing, denominado "Doctor de empresas", en él otorgo consultas a empresarios y emprendedores, fundaciones, comités de eventos y proyectos, les hago un chequeo general y les digo si hay necesidad de ver a algún especialista o si hay necesidad de estudios más profundos.

El chiste de lo anterior, es que desde el principio existen indicadores que nos avisan si estamos manteniendo de forma artificial la vida de un negocio. Para finalizar le comparto algunos puntos para que se de cuenta si usted esta dando respiración boca a boca a un cadaver:

1.- Los ingresos no están cubriendo la operatividad de la empresa o cuando se encuentra en la primera etapa, no se están llegando a los estimados pronosticados.

2.- No existe un avance en el posicionamiento del negocio, no se logra distinguir entre los competidores, los clientes le suelen pasar de largo, confundir o incluso ignorar.

3.- Siente que su empresa debe permanecer pues de seguro en corto tiempo alguien le dará valor a su trabajo (artístico, artesanal, creativo o tecnológico). Es decir que su precio esta por debajo de sus proyecciones subvencionado algunas cosas por su cuenta.

4.- Su hobby se convirtió en su negocio y ahora su negocio en su verdugo, tiene tiempo de no disfrutar lo que hace, pues dicho sea de paso, se divide entre creador, contador, operador de redes sociales, ventas y en muchas ocasiones imagen de la empresa.

5.- Trabaja en proyectos o empleos alternativos para poder financiar su negocio cultural o creativo, lo que le coloca en un desgaste excesivo tanto emocional como financiero.

Cada caso presenta sus particularidades, por eso surgió el Doctor de Empresas, para que se tenga la conciencia de que cada paciente es muy distinto y por tanto, las indicaciones son diferentes. La eutanasia empresarial es una práctica para generar la cultura de la prevención gerencial, para asistir a aquellos que tienen que dejar ir su negocio al nirvana y para los que tiene claro que su potencial no puede anclarse a una relación enfermiza y desgastante.

Ahora permítame hacerle su receta, gracias por su visita a al texto, al salir déjeme su comentario y dígale a mi asistente que le aparte lugar para la próxima cita.

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