23 de julio 2021 - 21:44hs

En un nuevo negocio de exportación de genética ovina a Paraguay, un cargamento con 57 machos y hembras partió hacia Asunción.

La mayoría de los animales son Texel –dientes de leche y dos dientes– que fueron con destino a reproducción, pero además se sumaron dos ejemplares Hampshire Down con el mismo fin y 23 Merino negro, enviados éstos para la producción de pelegos, es decir cueros para las sillas de montar, detalló a El Observador Norberto Paiva, director de la cabaña Rancho Grande, una de las firmas exportadoras.

Negocio de forma virtual

La venta se concretó tras la inversión de cuatro cabañas paraguayas: La Soñada, de Ignacio Callizo; Lomas de La Candelaria, de José Ruiz Díaz (actual presidente de la Sociedad de Criadores de Texel de Paraguay); Los Corderos, de Ramón y Santiago Ramírez; y Condominio, de Fernando Ayala y Roberto Morman.

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Los animales se compraron en ferias ganaderas, remates y ventas particulares de cabañas del sur, el este y el norte del país.

El negocio se hizo de forma virtual, lo que muestra la confianza entre compradores y vendedores, “lo más importante”, resaltó Paiva.

Cabaña Rancho Grande Ocho cabañas uruguayas fueron las vendedoras.

Varias firmas vendedoras

Las firmas vendedoras, junto a Rancho Grande, fueron: San Juan de la Teja, de Onna Sirvys y Darío Castro; La Bettina, de Agroland; Villa Olivar, de Inti Podestá; Estancia Chica, de Jaqueline Booth; Doble Z, de Vinizzio Mazzei; El Esfuerzo, de Gabriel García Pintos; y Cabaña Illescas, de Lucas La Cava.

Esta venta fue parte de una corriente exportadora de genética que ya tiene varios años con Paraguay, un país que demanda mucho esta carne porque el consumo interno es muy alto”, comentó Paiva y destacó que “Texel se ha transformado en la raza de carne más importante en Paraguay”.

Consultado por la importancia de esta venta, el cabañero dijo: “Este es el Uruguay que queremos, un Uruguay exportador, pujante, de valorización y jerarquía de la genética uruguaya, que se hace en un esfuerzo entre privados”.

Cabaña Rancho Grande Rancho Grande fue una de las ocho cabañas uruguayas que exportaron ovinos en esta oportunidad.

Altos costos y falta de política

Una preocupación de los productores son los altos costos a cubrir en estos negocios.

“Sería fantástico si se lograra bajar los costos de exportación de ovinos en pie”, comentó, tanto de ovejas de plantel como para campo. Los costos, como por ejemplo el de transporte, son “la gran limitante”, ya que a veces llegan a superar el valor del animal, lamentó.

Cabaña Rancho Grande Los altos costos de exportación, como por ejemplo los de transporte, preocupan a los productores.

Actualmente la raza está en pleno apogeo, sostuvo; en el mercado ganadero se han logrado valores importantes y buenos porcentajes de colocación, lo que muestra el interés de los criadores, dijo.

Lo que ha impulsado el cruzamiento con esta raza es su rusticidad, capacidad de producir carne, facilidad de parto, supervivencia y actitud que tiene para poner cuartos y lomos, detalló.

También comentó que hoy en Uruguay “hay una mala política de producción de carne ovina”, ya que no se ha promovido la producción de razas de carne y el cruzamiento de razas para que la producción sea de todo el año y no zafral, indicó.

“Es un reclamo que hacemos los productores de razas de carne, por la mala política que se ha focalizado únicamente en la lana, que está muy bien organizada y tiene un buen apoyo. La carne no tiene un apoyo institucional ni industrial”, denunció.

Cabaña Rancho Grande Se enviaron animales Texel, Hampshire Down y Merino Negro.

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