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13 de mayo de 2012 14:39 hs

Esta historia del Torneo Clausura parece laudada. No le busque otro color: es violeta. Tampoco prentenda aferrarse a alguna sorpresa del calendario. Ni siquiera imagine que el puntero se pueda caer.

Evidentemente se deben buscar razones para argumentar que el torneo no tiene vuelta. Y las hay.

La primera obedece al aspecto futbolístico. El equipo de Gustavo Díaz tiene claro su libreto y lo sale a interpretar en cada partido. El domingo ante Cerro Largo no fue la excepción. Desde el primer minuto se posicionó en el campo rival marcando el ritmo del partido e imponiendo respeto con una presión que incomoda.

Después de 20 minutos iniciales donde estuvo encerrado e incómodo, y tras una polémica acción en que se reclamó penal contra Olivera, Cerro Largo salió y desnudó falencias en la viola que deberá tomar en cuenta a la hora de la definición.

Su golero, Irrazábal, quedó mal acomodado en determinadas acciones. Adolfo Lima le tiró un centro que casi lo sorprende pero lo salvó el travesaño.

Defensor respondió enseguida con una pared entre Ferreira y Olivera cuya definición devolvió el travesaño. Y enseguida de la referida acción, sobre la media hora, llegó el gol. Error grosero de Echandía que le erró a la pelota y Ferreira se fue solo para definir notablemente. Después otro palo devolvió una definición de Britos.

El primer tiempo se cerró con otro susto: desinteligencia de Irrazábal con Arias que casi permite a Klein igualar.

El inicio del segundo tiempo mantuvo las características del primero. Defensor, dueño del trámite. Campaña salvó ante Federico Pintos, de buen partido, y luego un disparo del ingresado Rolan.

Pero Cerro Largo lo sorprendió al puntero. El ingreso del argentino Guevara fue determinante para que Lima, hasta ese entonces llanero solitario, tuviera con quien dialogar. Y un centro desde la izquierda fue conectado por Guevara que peinó para igualar ante una respuesta no muy convincente de Irrazábal.

Quedaban 10 minutos para el final. El punto sumaba. Pero Defensor tiene más respuestas que permiten concluir que el Clausura no se le escapa de las manos.

Y la segunda respuesta pasa por la fortaleza que tiene el equipo. Se lo nota sólido y compacto. Rinde en bloque, no basado en figuras individuales que pueden salvar una tarde.

En el fondo el puntal es Moiraghi, que en silencio se constituyó en un caudillo bien apuntalado por Ramón Arias. En el mediocampo el domingo no anduvo Toro Rodríguez, pero es la zona más fuerte del equipo. Encontró en Federico Pintos a un jugador que le cumple jugando por adentro o por afuera. Todos saben con la pelota y cuentan con la ventaja de poder mirar para el costado y saber que Federico Pintos siempre estará dispuesto a soltarse al ataque. Entonces hay fluidez, la pelota rueda rapidita en esa zona.

En la ofensiva hay armas de todo tipo. El momento de Nicolás Olivera como hombre intermedio con el ataque marca diferencias. El domingo lo controlaron bien, pero cuando se liberó generó peligro. La potencia e importancia de Risso para bajar balones y la movilidad de Britos.

A todo lo narrado suma un banco de suplentes en el que se encuentran respuestas. Cada vez que entra Rolan es solución. El equipo parece despertar. Y el domingo no fue la excepción. Cerro Largo se endulzó con el empate y Defensor lo noqueó con una pelota larga que Rolán peleó con Echandía para definir con tranquilidad de consagrado ante Campaña.

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