La FIFA sancionó con dureza a Luís Suárez al considerar que no mostró arrepentimiento por sus acciones y que las medidas anteriores no tuvieron efecto en modificar su comportamiento.
"En ningún momento el jugador mostró ningún tipo de remordimiento ni admitió una violación a las normas de la FIFA y por lo tanto no mostró ningún reconocimiento de haber cometido una falta", consigna un documento del Comité de Disciplina de la FIFA, el cuerpo que definió la sanción del delantero.
El documento considera también que la mordida fue un acto "deliberado, intencional y sin provocación", ya que los jugadores se encontraban lejos de la pelota en ese momento.
El Comité decidió que la sanción mínima de seis partidos para este tipo de situación no era suficiente ya que se trata de una incidencia "extraordinaria", y que la sanción que le impide realizar actividades relacionadas al fútbol durante cuatro meses se debe a que las sanciones anteriores (en Holanda y en Inglaterra) no "tuvieron efecto" en modificar su comportamiento.