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Asociación por la Memoria y los Derechos Humanos Colonia Dignidad

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Fin de la impunidad: indemnizarán a las víctimas de la secta nazi de “Colonia Dignidad”

Fundada por un médico alemán en el sur chileno, albergó un campo de concentración de Augusto Pinochet, pero la esclavitud y los abusos a niños venían desde mucho antes

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15 de junio de 2022 a las 05:04

En 1961, el médico de la Wehrmacht (fuerzas armadas nazis) alemanas durante la Segunda Guerra Mundial, Paul Schäfer, fundó en el sur de Chile la Sociedad Benefactora y Educacional Dignidad. Schäfer huía de la Justicia alemana con cargos por pederastia. Pero con la cobertura inicial de la colectividad alemana residente en la zona, este nazi conocido como “el profesor”, pudo armar su imperio.

A 350 kilómetros al sur de Santiago, en un paraje rural cercano a la ciudad de Parral, provincia de Linares, en la Región del Maule, la Colonia Dignidad funcionó durante casi medio siglo como base de operaciones de una secta que sometió a la esclavitud a unas trescientas personas e hizo del abuso sexual y la violación de menores pobres de la zona una práctica habitual.

Los alemanes que querían abandonar el lugar espantados por lo que veían eran sometidos a sesiones de electroshock y les administraban psicofármacos en el “hospital” de la colonia, de la que no podían salir porque les retenían los documentos y no tenían acceso a dinero, ya que todos los bienes los manejaba Schäfer.

Lo que en Chile se comentaba en voz baja se divulgó por todo el planeta cuando el “führer” chileno ofreció su predio a la DINA, la policía secreta de dictador Augusto Pinochet, y lo convirtió en campo de concentración, tortura y muerte de prisioneros políticos.

No hay datos precisos, pero se estima que al menos 200 opositores al dictador fueron fusilados allí, hechos que hicieron que la Colonia de Schäfer comenzara a ser conocida como un verdadero “Estado dentro de un Estado”.

Ahora, al cabo de 26 años de litigio, las primeras 1.000 hectáreas de las 2.400 de la finca ya salieron a remate y fueron vendidas para comenzar a pagar las indemnizaciones a las víctimas de abusos sexuales de la secta de Schäfer, según informó en su sitio web la Radio Cooperativa de Santiago.

Las querellas fueron iniciadas en 1996 por un grupo de madres de chicos pobres de la zona que fueron violados y que ahora ya son hombres grandes, e incluso algunos fallecieron. “Aquellos hechos les partieron la vida en dos”, declaró el abogado de las víctimas, Winfried Hempel, a la cadena pública alemana ARD, citada por Cooperativa.

La Corte Suprema se tomó su tiempo porque demoró hasta 2013 en reconocer la legitimidad de la demanda, y el tribunal tardó otros nueve en dictar sentencia.

El patrocinante consideró que se trató de una "subasta histórica”, ya que por primera vez se afectaron bienes “de este baluarte que hizo lo que quiso aquí en Chile durante 50, 60 años”.

En total son 1.500.000 euros para indemnizar a 11 víctimas, muy poco dinero -se diría- en relación con el daño ocasionado y casi nada en comparación con las tropelías cometidas en la Colonia.

La mala fama de lo que ocurría en el predio de la Colonia venía de lejos, pero quedó cabalmente demostrada cuando la cancillería alemana desclasificó en 2016 centenares de documentos diplomáticos.

“Schäfer creó un reducto secreto rodeado por una valla con alambres de púa, que además poseía una torre de vigilancia y reflectores, y era custodiado por perros”, puede leerse en los documentos glosados por la BBC.

Los casi 300 ciudadanos alemanes y 20 niños huérfanos chilenos que vivían allí —según los archivos desclasificados— tenían "todo" lo que necesitaban: una escuela, un hospital con 60 camas, panadería, carnicería, talleres, establos, áreas de cultivo, un generador eléctrico y hasta un departamento jurídico propio.

Pero debían “trabajar de mañana a noche, sin fines de semana libres" ni pago, porque todo el dinero lo manejaba Schäfer en persona. Además de retener documentos para que nadie pensara en huir.

En los documentos se especifica que el enclave poseía, como en los campos de concentración nazis, sus propias reglas: Dios, esfuerzo, disciplina, y que las almas "rebeldes" o "difíciles" eran sometidas a tratamientos con psicofármacos y electroshock.

En una de las oficinas colgaba un cartel que intentaba justificar este espanto: "Silencio es fortaleza".

En una comunicación con la Cancillería en Bonn, la embajada alemana en Santiago alertó sobre el maltrato a los miembros de Colonia Dignidad, sobre el encierro y el aislamiento contra su voluntad, y sobre la preocupante situación de los menores en el enclave. "Sería importante cambiar las condiciones de vida que tienen reminiscencias de los campos de concentración (…) y que al señor Schäfer no se le permita que los niños duerman con él", decía.

De acuerdo con los archivos desclasificados, la embajada en Santiago estaba al tanto desde el comienzo de las denuncias de vejaciones y pederastia en el lugar, así como de que Schäfer había huido de Alemania por la misma causa, pero nunca intentó su detención.

En uno de los documentos diplomáticos, un fugitivo del enclave recuerda que durante un almuerzo Schäfer presumió, mientras alzaba una mano con el puño cerrado: "A la embajada la tengo así entre mis manos”.

Otro miembro de Colonia Dignidad que desertó sostiene que, a partir de 1973, vehículos del enclave alemán ingresaban habitualmente a la unidad de la DINA en la cercana ciudad de Parral para recoger detenidos y llevárselos a la comunidad agraria.

"Tengo conocimiento que desde 1973 Manuel Contreras (efe de la DINA), incluso con su mujer, a menudo era un invitado en el fundo (Colonia Dignidad)", asegura, de acuerdo con los archivos, una mujer que consiguió escapar de allí.

Otro fugado alemán ratifica que la Colonia "ha trabajado estrechamente con el gobierno. Pinochet ha volado en helicóptero al complejo; la Sra. Pinochet ha participado en la inauguración de la escuela".

Hay coincidencia en que los agentes de la DINA participaban en interrogatorios y torturas en la colonia, convertida en un “campo de entrenamiento, dirigido por alemanes, del Servicio Secreto Nacional, en el que permanecen internados numerosos presos políticos” (habla de 112 en ese momento).

Añade que la estación de radio allí instalada la Central de Recepción de la Red de Información del extranjero que posee la DINA", vale decir para intercambiar datos con otras dictaduras de la región en la Operación Cóndor.

Otros documentos revelan la participación directa de la directiva de Colonia Dignidad en la masacre de Cerro Gallo, en 1975, cuando fusilaron prisioneros, a quienes una vez muertos hicieron pasar por guerrilleros que intentaban ingresar al país desde Argentina cruzando los Andes. Era habitual que los funcionarios de la colonia vistieran ropa de soldados alemanes nazis.

Ese trato promiscuo sería también el origen de los “incalculables recursos financieros” con que contaba la colonia, así como del "notorio arsenal de pistolas, ametralladoras y granadas” con que contó la colonia agraria del nazi Schäfer.

Un capitulo central de la documentación refiere a las relaciones de Schäfer con el presidente en esos años del gobierno de Baviera, el líder social-cristiano Franz Josef Strauss, quien visitó la colonia y se integró a un “círculo de amigos" que integraban prominentes dirigentes germano-occidentales en el marco de la Guerra Fría.

Los documentos también ventilan las sospechas de legisladores alemanes de que Schäfer adquirió la parcela en la que instaló su comunidad "con la venta de inmuebles de las fuerzas armadas de Alemania". Incluso mencionan posibles vínculos de Colonia Dignidad con la poderosa industria de Alemania, pero el gobierno de Bonn dice no tener conocimiento de ello.

Sin embargo, los archivos sí muestran que hubo un lazo comercial entre funcionarios de la sede diplomática alemana en Chile y Colonia Dignidad. Uno de los integrantes que desertó del enclave denunció que la embajada "desde el primer contacto se convirtió en cliente. Así, por ejemplo, cada lunes recibía suministros de la colonia alemana".

Más tarde, en otro documento, el embajador le escribe a la Cancillería en Bonn: "Encontré que, sin mi conocimiento, un funcionario de los servicios intermedios llevaba productos a su vivienda privada y los distribuía".

Ya entrado el siglo XXI y con Pinochet fuera del poder, con menos protección desde Alemania, Schäfer huyó de la Colonia, pero fue detenido en Argentina en 2005 y volvió encarcelado en Chile, donde murió cinco años después. Hasta entonces nunca había tenido una causa judicial abierta.

Para ese momento Colonia Dignidad ya era una mala palabra y en 1996 fue rebautizada como Villa Baviera. Un centenar de colonos siguen viviendo en el lugar y reconvirtieron un edificio en restaurante y hotel, donde se realizan fiestas folclóricas alemanas para turistas.

 

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