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4 de mayo 2023 - 9:47hs

Cuando se esperaba la continuidad de la tregua de siete días acordada por los mediadores en Sudán del Sur y que expiró la noche del miércoles, este jueves la capital sudanesa Jartum amaneció sacudida por explosiones y disparos de uno y otro lado de los bandos en conflicto.

Fue el vigésimo día consecutivo de enfrentamientos desde el pasado 15 de abril cuando estallaron los combates entre el ejército regular del general Abdel Fatah al Burhan, líder de facto del país, y las fuerzas paramilitares de su antiguo aliado y ahora rival, Mohamed Hamdan Daglo.

Hasta el momento, y siempre según las incompletas cifras que otorga el ministerio de Salud sudanés, al menos 550 personas murieron y 4.926 resultaron heridas.

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Si bien el ejército de Al Burhan dijo que estaba dispuesto a cumplir con un nuevo llamado a tregua, las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) de Daglo no respondieron. El resultado fue lo que señalaron los testigos a la agencia de noticias AFP: ruidosas explosiones e intercambios de disparos en las calles desde la madrugada de este jueves.

En el principio del conflicto, los dos generales debían reunirse con mediadores internacionales para hablar de la integración de las FAR al ejército regular, una condición clave para lo que se suponía por entonces sería una transición democrática. Pero aquel 15 de abril también amaneció con combates en las calles.

"Cada minuto de guerra, más gente muere o se marcha de sus casas. La sociedad se desintegra y el Estado se debilita y descompone un poco más", dijo Khalid Omar Youssef, un ministro del gobierno derrocado en un golpe en 2021 encabezado por los dos generales que ahora están enfrentados.

El responsable de asuntos humanitarios de la ONU, Martin Griffiths, había llegado a Sudán el miércoles para negociar que se abriera un paso seguro por donde podrían circular la ayuda y los trabajadores humanitarios después del saqueo de seis camiones cargados de suministros del Programa Mundial de Alimentos cuando se dirigían a la región de Darfur.

Darfur es, junto a Jartum, una zona de constantes combates. Todavía sufre las consecuencias de la guerra que estalló en 2003 cuando el entonces dictador Omar al Bashir lanzó las milicias Janjaweed, conformadas por tribus árabes, contra las minorías étnicas rebeldes.

El Consejo Noruego de Refugiados dijo que la violencia en El Geneina, la capital de Darfur del Oeste, resultó en la muerte de más de 190 personas. Y agregó la ONG: "Decenas de asentamientos fueron quemados o destruidos, y miles de personas fueron desplazadas de territorio".

Tanto Griffiths como el enviado especial de la ONU para Sudán, Volker Perthes, se comunicaron telefónicamente con Burhan y con Daglo para hacerles saber la necesidad de que la ayuda llegue a la gente. Pero el resultado, hasta el momento, es nulo. El Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU, Volker Turk, acusó a las tropas de Al Burhan de bombardear cerca de un hospital y a las de Daglo de usar edificios civiles como bases de operaciones. “La situación es desgarradora y catastrófica", dijo.

Si bien los esfuerzos de mediación se multiplicaron desde el inicio del conflicto, el general Abdel Fatah al Burhan dijo este miércoles que priorizaba los surgidos del bloque regional de África Oriental: “Quiero soluciones africanas a los problemas del continente", señaló, al mismo tiempo que dijo considerar una iniciativa estadounidense-saudita para detener los combates. Pero las FAR desoyeron el llamado a tregua y todo volvió a recomenzar.

La Liga Árabe se reunirá el próximo domingo para abordar la situación en el país, dijo un diplomático a la agencia AFP.

Mientras tanto, ya suman casi 450.000 los civiles que dejaron sus casas desde el estallido del conflicto, dijo la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), incluidos 115.000 que marcharon hacia otros países.

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