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Las historias de Brugman en Italia: el anuncio de Juanfer Quintero sobre Maluma

El uruguayo lleva 10 temporadas en Italia donde compartió equipos con un montón de estrellas como el colombiano, Gilardino, Muntari o el Mudo Vázquez

Su novia Marcela, su madre Ana y su padre Andrés, en Parma

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30 de marzo de 2020 a las 05:02

Asistió a Alberto Gilardino, conoció a Maluma antes que el mundo entero a través de Juanfer Quintero, se indignó por los insultos racistas a Sulley Muntari, se deleitó con el talento del Mudo Vázquez y a los 27 años cursa su décima temporada en el fútbol italiano.

Gastón Brugman se fue con 15 años de Peñarol a Empoli como un volante ofensivo y hoy es un mediocentro a decir de los españoles o regista como se los denomina en el calcio. Un 5 que organiza el juego y que articula los movimientos del equipo. 

“Aprendí mucho mirando a (Andrea) Pirlo; creo que él es el emblema en esa posición, y hoy por hoy miro mucho a (Miralem) Pjanic y (Marco) Verratti”, cuenta Brugman a Referí.

Cuando cumplió un año, en su natal Rosario, sus padres Ana y Andrés, le regalaron sus primeros zapatos de fútbol: “Aprendí a caminar y a patear la pelota a la misma vez. Después empecé a jugar a los cuatro años en el Club Estudiantes de Rosario. 

Cuando tenía 13 años armó las valijas y se radicó en Montevideo junto a su primo Guillermo que estudió Ingeniería de Sistemas. Brugman pasó a jugar a Peñarol. 

Raúl Moller, el profe Javier Noble y Fabián Coito fueron claves en su formación como jugador. "Con ellos aprendí a ser disciplinado, a dar todo y que el sacrificio vale la pena", dice.

“Nunca volví a tener un grupo como aquel de Peñarol en mi carrera. Lo que se da en esa época no lo volvés a vivir en categorías superiores. Te divertís sin la presión que se vive después”.

Brugman dejó su marca en los clásicos contra Nacional: “Eran partidos aparte, ya desde la Séptima te enseñan que esos partidos hay que ganarlos como sea. Jugué seis clásicos, gané cuatro y convertí siete goles. Recuerdo que el mejor clásico fue el que ganamos 5-1 en el Parque Central. Metí dos goles. Ese tuvo un gusto diferente porque había mucho público, y a su vez me acompañaron el director del liceo Geselliano y mis compañeros de clase”.

La Séptima de Peñarol en 2007: Mezquida, Gopar, Laguna, Coghlan, Raguso, Umpiérres; Rosende, Brugman, Méndez, Silva y Perdomo.

Coito lo convocó después a las selecciones sub 15 que jugó el Sudamericano de Brasil en 2007 en el que Uruguay fue segundo y a la sub 17 con la que terminó tercer en Chile 2009. 

Con la sub 15 tras ganarle 3-0 a Chile en el Sudamericano de 2007

Con la sub 17 también disputó el Mundial de Nigeria en 2009 en el que Uruguay perdió en cuartos de final contra España por penales. 
“Estaban Isco, Sergi Roberto, Morata, Muniain, Koke... Era un equipo muy fuerte. Fue una amargura haber perdido ese partido, pero ponerse la camiseta de la selección es un sentimiento inexplicable”, dice. España terminó tercera en ese certamen. 

Plantel uruguayo en Nigeria 2009
Goleros: Salvador Ichazo (Danubio), Kevin Dawson (Nacional) y Gabriel Araújo (Nacional). Defensas: Ramón Arias (Defensor Sporting), Diego Polenta (Genoa), Santiago Pereyra (Nacional), Bruno Marchelli (Nacional), Federico Sarraute (Danubio), Ruben Silvera (Defensor Sporting). Volantes: Nicolás Prieto (Nacional), Sebastián "Cabecita" Rodríguez (Danubio), Ignacio Avilés (Danubio), Luis De los Santos (Danubio), Bernardo Laureiro (Defensor Sporting). Delanteros: Gonzalo Barreto (Danubio), Adrián Luna (Defensor Sporting), Sebastián Gallegos (Atlético de Madrid), Christian Alba (Danubio), Santiago González (River Plate), Nicolás Mezquida (Peñarol).

Por entonces, Brugman ya jugaba en Empoli que a los 15 años se lo llevó de Peñarol. 

“Fue una decisión acertada pensándolo hoy en día. Empoli quería que terminara de crecer con ellos y con mi familia emprendimos un viaje con mucha incertidumbre, porque tenía 15 años recién cumplidos. Peñarol pretendía una cifra superior a la que estaba dispuesto a pagar Empoli. Yo no tenía contrato con Peñarol, pero igualmente mi idea nunca fue irme sin que se lo retribuyera. Por eso mediamos para que los dos clubes pudieran ponerse de acuerdo y por suerte al final se llegó a una cifra importante para Peñarol, una cifra récord para un juvenil hasta ese momento”.

"Empoli es un equipo reconocido por la formación de jugadores desde chicos. La infraestructura es espectacular junto a los métodos de trabajo en todas las categorías. Me sentí muy a gusto. En 2010, hice seis meses de excelente nivel en el equipo primavera convirtiendo 13 goles con 12 asistencias. Eso me llevó a que la segunda parte de la temporada entrenara fijo con el primer equipo y a que el 5 de marzo de 2011 llegara mi debut con solo 18 años. Fui el jugador más joven en marcar con Empoli en torneos de liga”, rememora sobre aquel 29 de mayo de 2011 cuando marcó ante Vicenza Virtus en un partido que terminó 1-1 en la Serie B. 

En Empoli jugó 22 partidos y anotó dos goles entre 2011 y mediados de 2012 cuando pasó a Pescara.  

En il Delfino, como se conoce a Pescara que baña sus costas en el mar Adriático, jugó cinco temporadas y media hasta convertirse en ídolo, referente y capitán. 

En su primera temporada estuvo solo el primer semestre, en 2012, coincidiendo en el plantel con el colombiano Juan Fernando Quintero. 

“Íbamos juntos a entrenar porque vivíamos al lado. Recuerdo el día que me dijo ‘escuchá a este parcerito que jugaba conmigo en Envigado, hizo un tema, la va a romper, vas a ver’. ¡El amigo era Maluma!”. 

Para la segunda parte de la temporada (segundo semestre de 2013) como solo había jugado un encuentro por Coppa Italia y había estado sin entrar en 12 partidos en la Serie A, se fue a jugar a Grosseto, a la Serie B. "Me sirvió para agarrar ritmo y confianza. Llegué en enero y el equipo se encontraba en la última posición a 15 puntos del penúltimo, pero igual rescato lo positivo. Ahí conocí a Henry Giménez que me ayudó mucho fuera de la cancha".

Ahí lo dirigió Franceso Moriero, aquel volante externo de Inter que le lustraba las botas al Chino Recoba cada vez que clavaba golazos de larga distancia. "Lo tuve tan solo dos meses y medio. Es una gran persona. Siempre me decía que tenía un gran futuro por delante, que tenía que creer más en mí".

La trayectoria
2011-2012: Empoli (22 partidos, 2 goles, Serie B)
2012: Pescara (1 partido, Serie A)
2013: Grosseto (12 partidos, Serie B)
2013-2015: Pescara (61 partidos, 6 goles, Serie B)
2015-2016: Palermo (14 partidos, Serie A)
2016-2019: Pescara (107 partidos, 13 goles (2016-2017 en Serie A)
2019-2020: Parma (17 partidos, Serie A) 

En su retorno a Pescara (2013-2014) hizo un clic en su carrera. El gran responsable fue el entrenador Pasquale Marino quien lo cambió de posición y lo empezó a hacer jugar de volante central para organizar el juego. "Él fue el que me dio las armas en esa posición, ya que ese año fui nombrado mejor mediocampista de la Serie B. Lamentablemente, no pude terminar el año, porque que faltando tres fechas del final del campeonato me rompí los ligamentos cruzados".

Eso impidió que llegara a Atlético de Madrid quien se había interesado en contratarlo. 

Con Gilardino, campeón mundial con Italia en 2006, jugó en Palermo y Pescara: “Es un jugador increíble, ganó todo y es de destacar su humildad; es crack en todos los sentidos”.

En Palermo hizo dupla en el medio con el argentino Franco “Mudo” Vázquez: “Hicimos una excelente amistad, es el jugador con más calidad con el que jugué. Recuerdo el día que tiró los tres caño seguidos en una jugada, no lo podíamos creer”.

"Esa etapa fue muy buena, la ciudad en la isla es espectacular, los alrededores impresionantes y la gente muy cálida. Se logró el objetivo que era mantener la categoría en Seria A, pero hubo muchos problemas. Tuvimos nueve cambios de entrenadores. Pasamos por siete entrenadores distintos y de los que dos volvieron el presidente los volvió a echar", explica.

En ese equipo jugó con el zaguero de la selección de Costa Rica, Giancarlo González, autor de uno de los goles de los ticos ante los celestes en el debut del Mundial de Brasil 2014: "Le enseñé a tomar mate e incorporó el hábito", dice a las risas. 

Con Giancarlo González y el Mudo Vázquez

En Pescara fue elegido capitán por el presidente del club y el resto de la directiva: "Cuando me lo anunciaron, me agradecieron por todo lo que estaba dando al club y me dijeron que querían reconocer el liderazgo que de hecho ya tenía dentro del equipo, por lo que lo recibí con felicidad y lo viví con gran compromiso".

En su retorno a Pescara le tocó jugar con una de las figuras de Ghana, Sulley Muntari: “Lo vi irse caminando al vestuario en pleno partido. Tuvimos que hacer el cambio porque no volvió. Cuando lo vimos irse haciendo gestos hacia la tribuna entendimos que se trataba de insultos racistas. Vivimos un momento repudiable”. Fue en 2017 en partido ante Cagliari.

"Simone Pepe fue uno de los jugadores más cómicos con los que me tocó compartir vestuario", dice sobre el delantero mundialista. Un compañero que lo marcó fue el defensor argentino Hugo Campagnaro: "Con el 'Viejo' como lo llamo yo, hablamos muy seguido, es una fuerza de la naturaleza, de él aprendí mucho, me dio muchos consejos y tiene mentalidad de ganador".

En Pescara

"A Pescara llegué siendo un jugador de 20 años que no era reconocido y con méritos personales fui ganando jerarquía hasta llegar a ser capitán del equipo. Jugué 170 partidos, en los que pasó de todo, partidos de Serie A, partidos de Serie B, semifinales y finales de playoffs. Viví mucho y muchos años en Pescara, y es la ciudad en la que dejé más amigos", confiesa.

A mediados de 2019 lo compró Parma en € 2,5 millones. 

En Parma

"Después de las experiencias en Serie A con Palermo y Pescara, me sentía pronto para seguir haciendo carrera en la máxima categoría. Dando una etapa por terminada en Pescara, en el mercado de julio de 2019 se presentó la oportunidad de venir a Parma. El club ya se había interesado en oportunidades anteriores y era un club que me gustaba muchísimo, por lo que recibí con mucha felicidad que se concretara finalmente la posibilidad de venir", dice. 

"Parma es un club serio, bien organizado, con mucha historia y una linda hinchada. El centro deportivo tiene todas las comodidades, no te hacen faltar nada. Tenemos la rutina de desayunar y almorzar en el club todos los días, lo que nos permite estar más controlados en cuanto a la dieta y los hábitos"

El drama del coronavirus

Como toda Italia, Parma está paralizada y sufriendo los estragos del coronavirus. "Estoy con mi novia Marcela. Ya es la tercera semana que estamos encerrados en casa. La llevamos bastante bien, pensando en positivo y cumpliendo con todas las reglas que se van dictando. Se sale solo para comprar alimentos y respetando reglas estrictas de distancia en el supermercado. Entreno todos los días adentro de casa, en una bici de spinning y con elásticos. Estoy aprovechando el tiempo para retomar el inglés a través de un curso online, que era una cuenta pendiente".

"Parma está muy cerca de la región de Lombardía que es la que está peor en Italia. En la ciudad la cosa está complicada también. Los esfuerzos que están haciendo los médicos y toda las personas que trabajan en salud son indescriptibles. De nuestra parte, no queda más que ser estrictos en el respeto de las medidas y brindar el apoyo a ellos, a la ciudad y al país para salir adelante", afirma. 

 

 


 

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