10 de agosto de 2012 22:14 hs

Ya queda todo listo para la segunda semifinal del torneo de básquetbol de Londres 2012, y el locutor anuncia por altoparlantes la integración de Estados Unidos, cuando los jugadores se van acomodando para el salto inicial. “Tyson Chandler, Kevin Durant, Lebron James, Kobe Bryant y Chris Paul”, dice, y queda poco para agregar ante tantos eruditos del básquetbol.

Aunque el corazón de estos argentinos parece más grande que el de cualquier otro equipo sobre la tierra, incluso el español, que da pelea, hay una realidad que rompe los ojos e impone la superioridad de los que más saben de este arte en el planeta.

El argentino Luis Scola anota un doble en la primera jugada. Y Kobe Bryant le responde con un triple. Scola les deja otro doble, pero Bryant dobla la apuesta con una hundida para atrás, cuando la defensa le cerró todos los otros caminos para convertir. Enseguida triple de Paul, doble de Lebron, triple de Bryant, robo y hundida de Durant. Estados Unidos 15-4 en casi 4’. En cualquier otra circunstancia, frente a un Estados Unidos que se presenta de esa forma en un partido, solo queda sufrir hasta el final la humillación de los que más saben.

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Sin embargo, Argentina se planta en la cancha como Argentina y con los triples de Carlos Delfino les demuestra a los estadounidenses que no se la van a hacer fácil, aunque, tarde o temprano, el partido tendrá el único final posible, el triunfo de los mejores del planeta y de los que el domingo se llevarán la medalla de oro frente a España.

Los triples de Delfino y dobles consecutivos de Scola y Ginóbili pusieron a Argentina a tiro de su rival: 19-17. Sin embargo, los dirigidos por Krzyzewski cerraron el primer parcial 24-19.
Argentina siguió insistiendo, obviamente siempre abajo en el marcador, porque nunca, salvo tras el primer doble de Scola, pudo ver el resultado desde el triunfo.

Estados Unidos se llevó el primer tiempo 47-40 y, a fuerza de Manu Ginóbili, en el arranque del complemento, se acercó a cuatro (57-53).

Hasta allí llegaron las ilusiones de un equipo argentino que peleó con el alma, como suele hacerlo esta generación, que puso todo en cancha pero se quedó sin más argumentos para mantenerse en partido ante un rival que sacó a relucir su mejor repertorio en los últimos 15 minutos e hizo delirar al público con sus malabares al mejor estilo de la NBA.

De ahí en más solo faltaba llegar al final del partido para conocer la diferencia, que se estableció en 26 puntos (109-83).

Estados Unidos buscará el domingo a la hora 15.30 (11.30 de Uruguay) en el North Greenwich Arena retener el oro, mientras Argentina procurará ponerle un reconocimiento a su generación dorada con el bronce frente a Rusia.

Mientras sigan los NBA en el básquetbol olímpico, el espectáculo estará asegurado. Por ahí ronda la idea de que vengan con un equipo sub 23, mientras ello no ocurra el público aficionado a los Juegos seguirá disfrutando de noches mágicas.

Con furia a la final
La charla de los españoles en el entretiempo sirvió para poner las cosas en su lugar, porque el camino a la final solo dejaba margen para la recuperación o la despedida del oro, que se plantea más que lejano a la vista del rendimiento que tienen los NBA de Estados Unidos.

Pero es una final al fin. Y allá fueron. Los españoles, que jugaron un primer tiempo para el olvido, con 22% de acierto en los lanzamientos de cancha (uno de cada cinco tiros), sacaron a relucir sus mejores argumentos, defendieron como nunca, Rudy Fernández, Calderón y Pau Gasol se pusieron el cuadro al hombro y quebraron a un equipo ruso que había manejado el partido hasta la primera parte.

De esa forma, la selección de España firmó el triunfo ante Rusia 67-59 en una de las semifinales de básquetbol y el domingo estará en el último partido del torneo.

Esa irregularidad que acompañó a los actuales bicampeones de Europa y medallas de plata en Beijing 2008 los puso contra las cuerdas en un primer tiempo fatal, en el que convirtió apenas 20 puntos en 20 minutos y permitió que Rusia lograra en un pasaje de esa período una diferencia de 13 puntos (27-14). Sin embargo, esta generación que hace historia con la camiseta roja española mostró de lo suyo, como fue señalado, y en el tercer cuarto apretó el acelerador.

Con mucha actitud y mejores promedios de aciertos (los elevó a 38% en lanzamientos de cancha en el complemento), igualó el partido en el final del tercer cuarto y de allí en más manejó el movimiento del tanteador, aunque recién pudo pasar por primera vez 51-49 con triple de Calderón. A esa altura, el goleo español lo sostenían: Gasol 14, Rudy Fernández 11, Calderón 11.

El último cuarto de España fue como contra Francia. A pura defensa frenó a su rival, en este caso los rusos, en los primeros seis minutos de ese período final estableció un parcial de 14-6 y despejó el camino para desembarcar otra vez en la final, donde se encontrará con su espina en el zapato, el Dream Team de los Estados Unidos.

"No hay nada que decir, son mejores que nosotros. Esa es la explicación del resultado, tienen mejores jugadores”

Luis Scola, jugador de la selección de básquetbol de Argentina

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