Héctor Da Cunha fue a ver el partido con su esposa y su hijo de 11 años. Su cuadro, Cerro, perdió ese día, el 11 de marzo de 2006, pero sin importar el resultado una barra de Peñarol lo acribilló a apuñaladas a la salida del estadio Centenario. "Fue de los días más tristes que vivió la familia del fútbol", dijo ayer el director de la Secretaría Nacional de Deporte, Fernando Cáceres.
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