“A veces hay que ser medio pícaro en política”. Así respondió la senadora Lucía Topolansky cuando le preguntaron el pasado lunes en radio El Espectador si su esposo, el presidente José Mujica, la fue a buscar en su auto al acto por los 25 años de la creación del Movimiento de Participación Popular (MPP) con un doble sentido y, además de llevarla a su casa, también pasó un mensaje de apoyo político al sector que él mismo fundó. El mandatario está impedido por Constitución de participar en actos proselitistas o de partidos políticos. Sin embargo su grupo intenta capitalizar su imagen para ganar votos.
El Poder Ejecutivo no tiene una prohibición expresa para jugar su partido en la campaña electoral. De hecho los ministros y demás funcionarios de Torre Ejecutiva pueden hablar en actos, participar de movilizaciones e integrar las listas. Existe sin embargo una delicada línea que separa la gestión del gobierno y sus obras, con un manejo deliberado para darle empuje al oficialismo en la contienda electoral.
Desde hace un tiempo, pero con énfasis en las últimas semanas, el gobierno de Mujica ha salido a mostrar presuntos logros en áreas claves de la gestión, mientras la coalición de izquierdas camina en una campaña electoral hacia octubre. Tiene para competir como candidato a la figura política con más popularidad del país, el expresidente Tabaré Vázquez (2005-2010), pero tiene a la vez obstáculos a la interna y a la hora de mostrar resultados tangibles del actual gobierno. De hecho hay sectores del FA que entienden que una de las cosas que puede complicar la elección es la gestión del actual período.
Decisiones concretas como recibir presos recluidos en la cárcel de Guantánamo han marcado fuertes rechazos por parte de la opinión pública, según la medición de la empresa Equipos difundida días atrás. A paso lento, algunas de las encuestas de intención de voto marcan un retroceso del oficialismo de cara a octubre, aunque muestran con claridad que se mantiene como la primera fuerza política del país.
Como sea, el gobierno empezó ahora a divulgar datos auspiciosos a sus intereses, entre los cuales se encuentra un descenso en los niveles delictivos en barrios vulnerables. Los ministros Eduardo Bonomi (Interior) y Daniel Olesker (Desarrollo Social) mostraron en ell consejo de ministros de este martes un informe sobre el impacto concreto del plan “Siete zonas”, aplicado desde 2013 en barrios del área metropolitana donde los niveles de pobreza e inseguridad superan la media nacional.
Bonomi se encargó de destacar cifras elaboradas por su ministerio en base al resultado del plan en seguridad y violencia, pero Olesker fue más cauto y anunció que daría datos concretos cuando se cumpla un año de aplicación del programa, según dijo el propio ministro a El Observador.
Los datos mostrados por Bonomi a Mujica y a los demás ministros son positivos en general, pero resultan engañosos en algunos rubros.
En un resumen ejecutivo divulgado por el Ministerio del Interior junto a un comunicado elaborado por el asesor Gustavo Leal, el gobierno dice que los homicidios bajaron “100%” en la mayoría de los barrios en el período de aplicación del programa. Ello, si bien es cierto, refleja la comparación de un caso o dos contra ninguno en cada barrio. En Marconi (el barrio donde la violencia impulsó al gobierno a buscar nuevas formas de imponer su autoridad), por ejemplo, se informa que bajaron 100% los homicidios porque en los últimos seis meses nadie fue asesinado en ese lugar.
Interior midió también la evolución de las rapiñas, hurtos, lesiones graves y denuncias de violencia doméstica. Allí también se registran descensos importantes medido en porcentajes, aunque al revisar los casos también se observa que son muy pocos como para compararlos.
Además, el informe destaca un descenso en las rapiñas en los barrios de Canelones elegidos por el plan (Villa Manuela, Obelisco y Vista Linda), pero lo omite para los barrios de Montevideo incluidos (Cantera del Zorro, Ituzaingó, Marconi y Chacarita de los Padres), simplemente porque ese delito de robo con violencia no cede.
El prosecretario de la Presidencia, Diego Cánepa, aseguró en la conferencia de prensa posterior al consejo de ministros del martes que los resultados del plan Siete zonas fueron “contundentes”.
El Observador consultó al Ministerio del Interior para conocer los detalles de la aplicación del plan y los motivos concretos del descenso de los delitos, pero la Unidad de Comunicación de ese organismo determinó que no habría comentarios públicos. Hace un tiempo ya que la cartera que monopoliza los datos sobre la seguridad en Uruguay realiza una selección muy particular a la hora de divulgar la información que tiene diferencias a la forma en que se procedía durante el gobierno de Vázquez. La seguridad sigue siendo uno de los temas que más preocupa a los uruguayos, según todas las mediciones de opinión pública. Pero el gobierno también ha salido a mostrar avances en el plano económico e industrial, en vivienda y relaciones exteriores (ver recuadros).
Por la TV
Consciente de no poder transmitir con claridad los logros, Mujica pidió a sus ministros meses atrás que salgan a explicar lo que han hecho. Uno de los primeros en recoger el guante fue el Ministerio de Desarrollo Social. Primero publicó avisos en diarios de circulación nacional. Luego, hizo una campaña de “sensibilización” en canales de televisión abierta. En una de las piezas aparece un beneficiario del Mides de Castillos (Rocha) contando su experiencia. El hombre pudo adquirir una máquina cortadora de madera para levantar su aserradero con ayuda del Mides, con lo cual pudo trabajar por su cuenta y salir de la dependencia y de la pobreza. Su caso participó del programa “emprendimientos productivos”, que incluye capacitación y apoyo económico. Otro muestra a una joven que aprendió un oficio en el programa “Jóvenes en red”. Todos apelan a lo emocional para resaltar las políticas del gobierno.
Al Mides la oposición política lo critica por no exigir contraprestaciones en sus planes sociales de asistencia económica, y es allí donde la cartera insiste ahora en demostrar su forma de actuar.