Fernando Morena, uno de los más grandes goleadores de la historia del fútbol uruguayo, apareció allá por marzo de 1989 en las pantallas de televisión invitando a la gente a votar la papeleta verde contra la ley de Caducidad, pero la ley de Caducidad no fue derogada. Más acá, a mediados de 2009, el héroe de Maracaná, Alcides Ghiggia, se mostró junto al líder blanco Jorge Larrañaga, quien competía contra Luis Alberto Lacalle en la interna blanca, pero Larrañaga perdió la partida.
Antes y después, los políticos han buscado y buscan el respaldo de figuras del deporte para apuntalar sus aspiraciones pero no hay nada que demuestre que esos apoyos luego se traduzcan en votos.
En los últimos días, el anuncio de la conformación de una lista de deportistas y murgueros dentro del Espacio 609 del Frente Amplio –y la utilización del nombre de futbolistas que luego negaron adherir a ese grupo político– planteó otra vez la pregunta acerca de cuánto le aportan a los partidos, en prestigio y en votos, la presencia de viejas o nuevas glorias del deporte nacional.
“Desde el punto de vista cuantitativo no aportan casi nada. Lo que intenta el político es acercarle a la gente su liderazgo a través de una figura más cercana al público. Pero muy pocas personas votarían a un partido político solo porque está, por ejemplo, Ghiggia. Lo que genera es un poco más de atención desde el punto de vista periodístico y le permite al político llegar a las páginas deportivas del diario en donde lo puede leer otro público”, dijo a El Observador el sociólogo, docente de la Universidad Católica y especialista en comunicación política, Federico Irazábal.
Irazábal señaló que ese tipo de participación es más común en Estados Unidos, en países centroamericanos y en Argentina, pero no tanto en Uruguay. Entre otras cosas, esto es poco común por estos lados porque, en un mercado tan pequeño, para el deportista puede resultar bastante costoso que se lo identifique con un partido político.
Sin embargo, hay excepciones. El líder colorado Pedro Bordaberry (Vamos Uruguay) fue quien llevó más lejos el trasvase de un deportista desde su ámbito natural hacia la actividad política cuando en las pasadas elecciones nacionales presentó al exdefensor de Nacional Hugo de León como su compañero de fórmula.
Además, el ex número nueve de la selección nacional Darío Silva ya expresó su intención de presentarse como candidato a la intendencia de Rocha en las próximas elecciones departamentales en representación del Movimiento Nacional de Rocha (MNR).
También se sabe que el técnico de la selección de fútbol, Oscar Tabárez, es votante del Frente Amplio aunque no integra ninguna de sus listas, y los futbolistas Alvaro Recoba y Antonio Pacheco acostumbran ir a los actos del expresidente de ANCAP y orientador de Compromiso Frenteamplista, Raúl Sendic.
Como ya fue dicho, el denominado Espacio Celeste del Frente Amplio patinó feo en los últimos días en el apuro por anunciar el apoyo a sus filas de una larga lista de deportistas. El grupo político que encabezan entre otros el presidente de la Mutual de Futbolistas, Enrique Saravia, el murguista José Morgade y Gustavo “el Pato Celeste” Torena, mascota de la selección, anunció la incorporación, entre otros, de los exfutbolistas Ghiggia y Enzo Francéscoli y de los exbasquetbolistas Marcelo Capalbo y Heber Núñez. Todos ellos negaron haber dado su respaldo al emprendimiento político.
Incluso, el precandidato blanco Luis Lacalle Pou aprovechó para exhibir una papeleta en la que consta que Ghiggia respalda su postulación. Pero el diputado nacionalista no cree que esa presencia le reporte beneficios. “Ni idea, pero no creo (que termine de convencer a nadie). Habría que preguntarle a la gente. Si yo creyera que mueve (gente) hubiera hecho publicidad. Está en la lista, nada más. Nunca hicimos de esto un show. No hay que molestarlo, hay que dejarlo que descanse tranquilo, que se dedique a sus cosas”, dijo Lacalle Pou a El Observador.
En definitiva, por mucho o muy bien que le hayan pegado a la pelota o movido sus músculos con eficacia, si los políticos uruguayos quieren juntar votos tendrán que buscarlos en tribunas bastantes diferentes a las que rodean a los estadios.