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29 de octubre 2022 - 5:03hs

Poco más de dos años después de que se estableció de forma permanente en Uruguay, y luego de un año retirado del aire, el periodista argentino Oscar González Oro —más y mejor conocido como “el Negro”— volverá a los medios con un ciclo de entrevistas para El Observador, que comenzarán a publicarse en noviembre.

Será una serie de conversaciones con figuras uruguayas, argentinas y de otros puntos de América Latina, entre políticos, músicos, actores y figuras de distintos rubros, que se sentarán frente a González Oro durante una hora para conversar sobre sus facetas menos conocidas por el público, las más íntimas y personales.

Estas entrevistas en video, se grabarán en el hotel Le Bibló de Montevideo, y se publicarán de forma semanal en la web de El Observador, estarán disponibles en formato streaming.

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“Para mí entrevistar es un placer”, confiesa González Oro sobre el formato. “Me encantan las entrevistas, trato de convertirme en un personaje confiable para el entrevistado, es un género que me apasiona, tanto para leerlo, igual que las biografías, como para hacerlas”.

El periodista viene de recibir un homenaje a su trayectoria radial en los premios Martín Fierro, una instancia por la que por primera vez volvió a Argentina desde que en agosto de 2020 se radicó en Punta del Este.

“Fue un evento lleno de afecto. Me sorprendió porque en este tipo de eventos, sobre todo en Argentina, siempre alguien está en disidencia, abuchea o chifla, y no ocurrió”, comentó el conductor sobre el reconocimiento. “Todos mis colegas de todas las radios me aplaudieron de pie, me felicitaron. Jorge Lanata pidió que fuera a su mesa para sacarme una foto con él, lo mismo Alejandro Dolina, personajes que tienen que ver con mi vida radial. Fue muy agradable y amable. Una noche que yo supuse que iba a ser insoportable, no lo fue”, dijo.

Sobre este nuevo ciclo, su vida en Uruguay y su opinión sobre la actualidad argentina y también la uruguaya, González Oro conversó con El Observador.

Después de más de dos años en Uruguay, ¿cómo lo lleva su vida aquí?

Me lleva bien, aunque mi vida depende un poco del clima (risas). Amo el sol, me da una energía tremenda, y los días grises, nublados, fríos, no me agradan tanto, pero ahora tengo la posibilidad de no pasar el invierno acá, en Punta del Este, que es muy duro. Me fui cuatro meses a visitar a mis hijos. Uno de ellos, Pablo, vive en Madrid, y el otro, Agustín, en Londres, y me pasé ese tiempo conviviendo con ellos, cosa que no podía hacer desde hace mucho por las prohibiciones que impuso la pandemia. Así que en definitiva me lleva bien, me siento muy querido, muy respetado. Me piden notas y las otorgo, porque me parece que una FM de Rivera tiene el mismo derecho que la red más importante de Uruguay. Me entretengo con eso, una entrevista por día. 

¿Y sigue pensando que venirse a vivir a Uruguay fue la decisión correcta?

Sí, porque miro desde acá a mi país, y no me gusta lo que veo. No me gusta la famosa grieta, no me gustan los odios y rencores que hay en Argentina y que hacen daño. Me hace daño ver la realidad, ver a gente grande o joven haciendo cola para recibir un bono más a fin de año para poder tomar una botella de sidra o comer un pan dulce. Si lo veo de ese punto de vista, me hace daño y la decisión fue bien tomada. No es que me evado de la realidad: vine, como dije en su momento, para recuperar mi libertad. Porque lo hice en plena pandemia, estaba encerrado en mi casa en San Isidro, sin poder caminar. Aquí vine, hice mi cuarentena obligatoria, y cuando me di cuenta de que podía salir, ir en el auto a José Ignacio o a Montevideo, me pregunté ¿para qué? Y me quedé mucho tiempo en casa. Venía gente a verme, venían amigos. De esa decisión no me arrepiento para nada. 

¿Fue una cuestión de salud mental entonces?

Sí, fue eso, sin dudas. Y aquí en Uruguay tuve el tiempo para poder leer más de lo que leía, escuchar más música de la que podía. Sigo estando pendiente de las noticias de Argentina y también de las de Uruguay, pero me dio el tiempo que necesitaba después de tantos años en la radio.

 

¿Cómo ve a Argentina ahora que la mira de afuera?

Mal. No hay por qué verla bien, hay que ver la realidad. A mí me parece que Argentina es un país enorme, rico, tenemos oro, plata, litio, petróleo, olivos, vides, y estamos como empobreciéndonos a propósito, y eso nos hace daño. No entiendo a Argentina, no entiendo al presidente, no entiendo a la vicepresidenta, y de ahí para abajo, tampoco entiendo a nadie. Ahora están discutiendo las PASO, estas elecciones primarias que tenemos, que no quieren que se hagan porque podrían perder. Todo es así, chiquito y pedestre. 

¿Estaba cansado de esa realidad?

Es agotador, sin dudas. Uno se agota en lo espiritual, pero hay gente que se agota en lo físico, de buscar trabajo y no encontrarlo. Tenemos 17 millones de pobres, cinco millones de indigentes, gente que está esperando que el gobierno y el Estado que da le siga dando, y eso no es bueno. Tenemos 22 millones de planes y ahora vamos a sumar más para fin de año para que la gente esté contenta en Navidad, pero después de Navidad la vida sigue y van a volver a tener más planes, y no hay nadie que se atreva ahora a cortarlos porque se incendia el país. 

Hace un tiempo dijo la frase “Alberto tiene la lapicera, pero Cristina tiene la tinta”. ¿La sigue manteniendo, o la relación entre presidente y vicepresidenta cambió?

Cambió. Ahora Cristina tiene la lapicera y la tinta. Alberto tiene un lápiz Faber antiguo que no usa; la tinta y la lapicera las tiene la señora, la vicepresidenta, y lo ha demostrado infinidad de veces. 

¿Y a Uruguay cómo lo ve?

Uruguay es un país, por suerte, chico y manejable. Tiene un buen presidente. Muchas veces pienso "¿por qué no habrá reelección en Uruguay?". Cinco años no te alcanzan para llevar a cabo todo lo que tenés pensado para Uruguay, y sería bueno que haya un segundo período donde termines tus planes, y que el que venga después mantenga lo bueno que hiciste —que ya lo hacen— y corrija lo malo. La diferencia entre Argentina y Uruguay es que acá podés juntar en un almuerzo al presidente y a otros expresidentes: a Lacalle Pou, a su padre, a Mujica y a Sanguinetti. Los podés juntar, y conversan, y se pueden preguntar cosas el uno al otro. En Argentina no podés juntar a nadie, no podés juntar a dos presidentes, no podés juntar a dos ministros. No se puede. 

¿Y si tiene que comparar a los dos países, en que ve las mayores diferencias en el día a día?

Veo a un Uruguay que está creciendo mucho a nivel turístico, y que puede crecer más todavía. Uruguay es un país bellísimo, lo he recorrido más que muchos uruguayos. Hace un tiempo di una conferencia en Treinta y Tres y lo comenté, y un periodista me hizo carita. Y le digo, "si querés competimos", y le pregunté donde queda Palo Solo, y no tenía idea. Y yo estuve en Palo Solo, que es un pueblito en Soriano, muy chiquito y muy agradable. Uruguay tiene grandes paisajes, lugares como Aiguá, o las sierras de Minas, que si yo les mando a mis hijos una foto diciendo que estoy en el sur de Francia, me van a putear porque piensan que fui a Europa y no les avisé. Tiene cosas maravillosas, tiene la cordialidad de la gente, que quizás no habla inglés o francés, pero se esmera por atender al turista y hacerlo bien. Veo a un Uruguay que tiene un futuro enorme, que fue algo que dijo Mario Vargas Llosa hace poco en un artículo. América Latina está en crisis, va a estar en crisis, menos Uruguay. Y me llamó la atención que lo dijera, pero lo comparto. Uruguay tiene un futuro enorme, está bien gobernado, acá no hay corrupción y si la hay es muy chiquita. Uruguay es un país sano todavía, y el uruguayo es un tipo sano. Veo gente que busca laburo, consigue, pone su emprendimiento y trabaja todo el día para ganarse su dinero y vivir bien. Veo un Montevideo hermoso, un Maldonado que crece. Veo a un Uruguay que está empezando a crecer de a poco, creo que todavía sin darse cuenta.

¿Extraña algo del día a día dentro de los medios?

No, en verdad, no extraño nada de nada. Veo a mis colegas, y sigo los canales de noticias, pero no extraño nada. Logré lo que quería, que es no tener horarios. La radio es como un banco, tenés que estar a las 13 horas, abrir la caja, y empezar a laburar. Es medio así, tenés que estar en tu horario, todos los días, siempre inteligente, de buen humor y cálido, para que la gente escuche al Negro que escuchó toda la vida. Y uno no siempre está igual. Entonces, al evitar el horario no está esa dependencia. Si yo pudiera tener mi propia radio y decir "mañana salgo al aire al mediodía", lo haría, pero en radio no se puede hacer eso. Entonces prefiero no tener los horarios que tuve durante 35 años.

¿Eso fue lo que lo llevó a jubilarse?

Sí, porque cuando anuncié que me retiraba, sacaron al aire al más conversador de mis hijos que es Pablo, y él dijo una frase que demolió cualquier otro nivel de pensamiento que existía. Dijo: "papá, ya le dedicaste a la gente muchos años de tu vida, danos a nosotros los años que te quedan". Y tenía razón.

¿Qué se puede esperar del ciclo de entrevistas que tendrá en El Observador?

Son entrevistas por streaming, que se van a ver desde cualquier parte en El Observador. Van a ser grabadas, hechas con muy buena calidad técnica, y con entrevistados en principio uruguayos, figuras que me interesan, y después van a empezar los personajes importados, que puede ser desde Vargas Llosa, hasta otras figuras importantes de América Latina, se me ocurre Jaime Bayly, o presidentes. 

¿Cómo serán las conversaciones?

La lista de entrevistados va a ir desde el presidente Lacalle Pou hasta Susana Giménez, que está acá en Uruguay y es amiga. Puede estar el negro Rada, que es un amigo al que quiero mucho y que me divierte, que además tiene una vida preciosa, o Cristina Morán, que la conocí en una entrevista que hizo en radio y me interesó mucho su figura. O de repente que venga No Te Va Gustar, que esté toda la banda. No solo hablar con un futuro presidente o un potencial candidato, ellos van a estar, pero también puede haber un actor. No hay ningún límite con los entrevistados. Que sea una amplia variedad de personalidades, que no todo tenga que ver con la política, o con cuestiones sociales, sino descubrir a los personajes que la gente no conoce, cosa que hice siempre. Al Lacalle Pou que la gente no conoce, al que está como en esa foto que circuló, solito comiendo en un restaurante un pancho con una cerveza, que ahí ves la soledad del presidente, la soledad del poder, que es algo que existe. Se va a grabar en Montevideo, en un lugar maravilloso en Carrasco, que parece un estudio de televisión pero es un hotel, el Le Bibló. Van a durar una hora y la idea es salir un poco de la realidad, tanto la uruguaya como la argentina. La selección será amplia, La idea es sacarnos un poco del debate del día a día, de las discusiones políticas, y hablar una hora con estas personas y tener un momento de paz y regocijo. 

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