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Industria gráfica en caída libre: decenas de empresas cerradas y pérdida de mano de obra por avance digital

Imprentas sienten el impacto de la facturación electrónica y piden apoyo al gobierno para reconvertirse y capacitar personal

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24 de julio de 2019 a las 05:02

Los industriales gráficos definen su situación como una muerte por goteo. La causa principal del desvelo empresarial es el avance que tuvo en los últimos años la facturación electrónica. Afirman que por esta razón se perdieron 1.200 puestos de trabajo y muchas más están en juego. Ante ello, piden apoyo al gobierno para reconvertir las imprentas y capacitar al personal.

La facturación electrónica comenzó a instrumentarse en 2011 con unas pocas compañías, pero cobró fuerza a partir de 2015. Desde ese año la Dirección General Impositiva (DGI) implementó un plan de ingreso obligatorio de sectores de actividad al régimen. Y allí, cuentan los gráficos, comenzó la caída libre de la industria.

La Asociación de Industriales Gráficos del Uruguay (AIGU) sostiene que desde 2011 ha mantenido contactos con el gobierno para transmitir su inquietud sobre el plan de facturación electrónica. En un documento señaló que “en cada una de esas reuniones se advirtió de las consecuencias de las medidas adoptadas y de su impacto aniquilador en la industria gráfica”. Afirmó que los temores de ese año se convirtieron hoy en una realidad. El resultado fue el cierre de decenas de imprentas y la pérdida de 1.200 puestos de trabajo en cinco años.

La AIGU reconoció que es consciente de la necesidad de reconversión, ya que la impresión digital, 3D y en nuevos sustratos ya son una realidad de la gráfica, pero añade que es imposible hacerlo en un contexto de crisis, pérdida de activos, caída de las ventas, aumento de reglamentaciones y deudas crecientes. Es por eso que pide el apoyo activo del gobierno para encaminarse hacia los cambios. Con ese escenario, la cámara elaboró un documento con 12 medidas de “urgencia para detener la destrucción de la industria gráfica”.

Uno de los pedidos de los empresarios es que obligatoriamente la copia física de la factura electrónica deba ser emitida en una hoja preimpresa. Otro, la rebaja de los aportes patronales, volviendo al 2,5% vigente desde 2005. Actualmente, el aporte es de 7,5%.

También plantean extender a 24 las posibles cuotas para el pago de despidos y aumentar a 12 meses el seguro de desempleo para los trabajadores del sector. Otra aspiración es canalizar a través del Fondes créditos blandos para la reconversión hacia nuevas tecnologías de las empresas gráficas.

El directivo de la AIGU, Guillermo Castelgrande, dijo a El Observador que se entiende perfectamente la aspiración del Estado de recaudar más, mejorar la gestión y eliminar la evasión tributaria. Pero añadió que de alguna manera se debió contemplar a la industria gráfica y su necesidad de reconvertirse. “Eso no pasó y la facturación cayó; además de la pérdida de puestos de trabajo hay una cantidad importante empleados en el seguro de paro que va a seguir creciendo en la medida que ingresen más sectores  a la facturación electrónica”, indicó.

La industria gráfica cuenta aproximadamente con 6.000 trabajadores; por tanto la mano de obra perdida representa el 20% del total. “Es una cifra muy importante. ¿Qué pasaría si mañana cerrará una fábrica con 1.200 trabajadores? Sería un escándalo. En la industria gráfica es por goteo, de a cuatro, de a cinco, entonces no hay un impacto social como tendría un caso como ese”, expresó. Pero los números de los empleadores mirando hacia el futuro son peores. La estimación es que si la situación no cambia se verán afectados 5.000 puestos de trabajo directos e indirectos con perjuicios para más de 300 empresas.

“La industria gráfica tradicional tiende a desaparecer”, presagió Castelgrande.

Este martes directivos de la AIGU se entrevistaron con director de la DGI, Joaquín Serra. Le trasladaron sus inquietudes y se concordó avanzar en algunos de los puntos planteados. “Fue una  reunión de buen tono, no habíamos tenido esas actitudes anteriormente. Nos habían dicho antes; ’bueno, les tocó perder’. Esta vez no fue así”, relató el industrial.

Este miércoles, el encuentro será con el ministro de Trabajo, Ernesto Murro y la semana próxima con representantes del Ministerio de Industria. Los empresarios también esperan mantener contactos con la cartera de Economía y luego de esa serie de reuniones poder establecer una comisión de trabajo para avanzar en un plan concreto.

“No somos necios, no estamos defendiendo molinos de viento; lo que decimos es que necesitamos tiempo, respaldo y apoyo estatal para la reconversión de las empresas y la capacitación del personal “, expuso Castelgrande.

Estiman que el cambio productivo para pasar a tecnología digital llevará a las imprentas entre uno y dos años. “No son plazos cortos, es un combo. No es solo comprar una máquina; hay que crear un mercado nuevo, cambiar la cabeza a los clientes, inventar un nuevo producto y calificar trabajadores”, enumeró.

 

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