El gobierno griego de Lukás Papademos deberá acordar este viernes el presupuesto de 2012 antes de presentarlo para su aprobación al Parlamento, al tiempo que los representantes de los prestamistas exteriores llegan a Atenas para constatar el avance de las medidas de austeridad.
La reunión del gabinete convocada para este viernes es la primera desde que el programa de gobierno de Papademos recibiera un holgado voto de confianza del Parlamento la semana pasada, con el respaldo de los diputados de tres partidos.
Por otro lado, los jefes de la misión para Grecia del Fondo Monetario Internacional (FMI), Poul Thomsen, de la Comunidad Europea (CE), Matthias Mors, y del Banco Central Europeo (BCE), Klaus Masuch, se reunirán hoy en Atenas con el ministro de Finanzas, Evangelos Venizelos.
La llamada troika también se reunirá con el nuevo primer ministro y con altos cargos del Ministerio de Finanzas para concluir un informe sobre los progresos efectuados en los últimos meses en el plan de reajuste presupuestario para enderezar las cuentas del Estado.
Según cifras oficiales proporcionadas por el gobierno, se ha constatado un agujero de 4.500 millones de euros en los ingresos del Estado correspondientes a los diez primeros meses de 2011.
El Ministerio de Finanzas atribuye dicho déficit al hecho de que la contracción de la economía resultó mayor de lo esperado y en consecuencia se recaudaron menos impuestos de lo previsto.
Se estima que la economía griega cerrará este año con una contracción del 5,8 % del Producto Interior Bruto (PIB), peor aún que la prevista del 5,5 %. Para 2012 se espera un decrecimiento del 2,8 % del PBI.